Opinión

  • | 2011/05/25 00:00

    La revolución de la información y las comunicaciones

    En un mundo en el cual el cambio es inevitable, se plantean nuevas formas de manejo de la información científica.

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Finalizó la semana pasada en Cartagena la reunión latinoamericana de investigadores de Microsoft en la que participaron numerosos científicos de la computación a nivel mundial y un selecto grupo de investigadores nacionales. Cerca de 300 personas se congregaron por espacio de tres días para conocer los avances y desarrollos tecnológicos de los sistemas computacionales y sus futuras aplicaciones.

Mucho se habló de un nuevo paradigma para la ciencia, basado en el manejo y uso de información intensiva computacional, en medio de la explosión de dispositivos y las posibilidades de interconexión entre fuentes masivas. Según Gordon Bell, uno de los investigadores de esta importante compañía líder mundial en sistemas, en el prólogo del libro "El Cuarto Paradigma", la investigación científica en este campo se encuentra en un nivel de desarrollo análogo al momento en que fue inventada la imprenta. Y argumenta que, así como a partir de ese momento los desarrollos de la imprenta tomaron cientos de años para evolucionar hasta llegar a la gran variedad de productos impresos que tenemos hoy en día, serán muchas décadas las que se necesitarán para lograr los desarrollos y la maduración de los nuevos productos computacionales que permitan un entendimiento y uso inteligente del boom de datos creados y almacenados en los sistemas electrónicos existentes.

Argumenta, también, cómo en muchos casos la ciencia se está quedando atrás del mundo comercial en su habilidad para inferir el contenido y significado de los datos y desarrollar las acciones requeridas a partir de esos contenidos. De alguna forma, las aplicaciones comerciales son simples en comparación a otro tipo de problemas más complejos que hoy enfrenta la humanidad, como por ejemplo los temas ambientales, sociales o aquellos del cambio climático. Las disciplinas científicas no se logran encapsular de manera simple en unos pocos números y nombres entendibles, como sí sucede con los productos comerciales. He ahí uno de los mayores desafíos de la humanidad para resolver sus problemas.

En un mundo en el cual el cambio es inevitable, se plantea entonces una nueva forma de manejo de la información científica basada en un ciclo de captura de datos, validación de estos por medio de curadurías y análisis, modelación y visualización, así como en el establecimiento de una infraestructura de comunicación y publicación a la que cualquier persona pueda tener acceso de manera libre y efectiva. Es en este campo en donde se empiezan a poner todos los esfuerzos investigativos en las ciencias de la información. Si bien las nuevas tecnologías computacionales no lo van a resolver todo, su aplicación efectiva y a tiempo puede ayudar de manera significativa a avanzar hacia un mejor entendimiento del mundo, incluyendo los enormes desafíos sociales y ambientales y la forma en que podemos abordarlos y resolverlos.

En la misma publicación, Dan Fay, otro de los investigadores de Microsoft, plantea cómo en el campo ambiental, algunos de los principales desafíos tecnológicos están en garantizar que la información científica contribuya a que investigadores, científicos, tomadores de decisiones a nivel político y el público en general puedan hacer, de forma práctica y en tiempo real, las mejores decisiones de manera informada.

Algunos ejemplos de aplicación presentados durante la reunión estuvieron a cargo del equipo de investigadores de la India, quienes hicieron una demostración sobre lo que ellos denominan las narrativas digitales para abordar los desafíos de las sociedades, un nuevo sistema que permite a las comunidades, incluso a aquellas que no leen ni escriben, conectarse con el mundo y divulgar sus sistemas de vida mediante procesos de multimedia, pero también organizarse y comunicarse de manera ágil a partir del uso de aparatos celulares. Es el caso de los grupos de mujeres rurales en la India que se han organizado a partir de núcleos para el manejo de microcréditos, con el apoyo de herramientas tecnológicas que les permiten llevar sistemas de contabilidad en tiempo real de manera eficiente e intercambiar inquietudes sobre los problemas que afectan sus comunidades y la manera de resolverlos, todo esto a través de identificadores de voz que aseguran que los datos y la información sean recibidos, digitalizados y procesados. Toda una revolución para los más pobres, quienes, a partir de las nuevas tecnologías, podrán contar su historia y organizarse económicamente sin ningún tipo de intermediarios.

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