Connie de Santamaría

| 7/12/2002 12:00:00 AM

La relación de pareja

"Si hay armonía en la pareja, hay paz en la familia; si hay paz en la familia, hay paz en el país".

por Connie de Santamaría

Soy terapeuta de pareja. Tengo pareja. Creo en la relación de pareja. No a cualquier costo ni con todos los sacrificios --como decían las abuelas-- ¡no! Pero sí como un propósito de vida, con serios acuerdos mutuos y sin egoísmo.



Cuando una pareja llega a la consulta, generalmente viene muy dolida, dudosa del futuro de la relación y de sus respectivos compromisos. Las quejas de cada uno sobre el otro afloran con facilidad y acuden a todas las razones para justificar cualquier acción propia o señalar contundentemente las fallas u omisiones del otro. Su sorpresa es grande cuando les digo que la terapia parte de que cada uno revise qué puede cambiar y cuáles pueden ser sus propias contribuciones para que la relación mejore. Inicialmente, les cuesta trabajo verlo, pero eventualmente logran identificar sus contribuciones y cada uno recupera así el bienestar que da la autonomía de ser el dueño de su situación, en lugar de depender de las acciones del otro. Sin embargo, no les es fácil. Recientemente, en la segunda sesión de la terapia, cuando cada uno había definido las áreas a trabajar, ante alguna afirmación del esposo, ella señaló que él no se comprometía. Le dije entonces: "El compromiso de él no es tu problema. Si él no se compromete, puede ser una señal de que te permite tomar decisiones, ver tus opciones, pero no es tarea tuya lograr que él se comprometa". Su sorpresa fue total. Cuando la pudo asimilar, dijo sentirse más libre. El pareció preocuparse al ver que su conducta sería su propia responsabilidad y que ella no iba a recordarle los compromisos. Se logró quebrar la dinámica interactiva en la que estaban metidos: él a desentenderse y ella a asumirlo todo.



La relación de pareja puede ser un espacio maravilloso de crecimiento personal en compañía de otro, de un otro escogido, por un tiempo indefinido, para compartir la vida. Infortunadamente, se ha vuelto la culminación de una etapa de desarrollo individual y el encuentro de dos personas con intereses personales excluyentes y sin mayores puntos de contacto. Cada cual quiere realizar su vida laboral o sus actividades de desarrollo profesional sin contar con el otro, y consideran limitante cualquier actividad o restricción que les exija compartir el tiempo o los espacios. Además, al haberse cuestionado en la práctica, la división sexual de papeles y tareas, ya no se cuenta con un guión sobre lo que "debe hacer" cada uno y si ni siquiera tienen el tiempo para lograr acuerdos, cuando se dan cuenta, aquello que tenían en común, parece haber desaparecido.



Algunas parejas resuelven en ese momento tener un hijo. ¡Error craso! Un hijo es "algo en común", pero requiere una dedicación de tiempo y medio. Si no tenían tiempo para el otro, ahora menos. Y al evidenciar el aumento en la distancia y el malestar, a veces optan por un segundo hijo con lo cual el distanciamiento aumenta, con un agravante: ahora son "una familia". ¡Cumplieron! ¡Chuleado! Solo que el malestar es cada vez mayor. Entonces, acuden a terapia y hay que comenzar de cero. A veces se logra construir, otras veces resuelven acomodarse al malestar y otras más se termina formalmente la relación, con el dolor para todos y la huella en el desarrollo afectivo de esos hijos.



¿Entonces, qué? ¿Sí será que la relación de pareja está en crisis?



Lo que está en crisis es la falta de trabajo diario para lograr el desarrollo de la conciencia individual que permite identificar los vacíos propios y definir cómo ser cada vez una mejor persona, cumplir sus compromisos, prestar servicio a los demás. Esa falta de conciencia lleva a buscar afuera --en la pareja, el trabajo, los hijos, el deporte-- lo que solo se encuentra adentro. La pareja es un espacio que exige y permite el desarrollo individual. No es la culminación del trabajo personal para alcanzar ese desarrollo individual.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.