La política como ciencia y no como arte

| 5/11/2001 12:00:00 AM

La política como ciencia y no como arte

Cada día hay menos consenso y más polarización. ¡Peligro!

por Jorge Alberto Londoño

Algunos de mis lectores ya me empezaron a regañar, porque no he vuelto a escribir sobre mercadeo. Las últimas dos columnas las he escrito sobre temas de opinión pública. En esta columna voy a hacer una mezcla: el mercadeo como herramienta en la política.



Terminadas las pasadas elecciones presidenciales de Estados Unidos estuve conversando con una serie de analistas sobre lo reñidas que habían estado dichas elecciones, a lo cual uno de ellos me respondió: "El único claro ganador de todo este embrollo es la técnica". Detrás de esta frase se esconde un peligro enorme para la democracia. Me explico: Hoy los equipos de campaña de cada candidato tienen más o menos las mismas herramientas de trabajo para realizar su tarea. Las encuestas permiten conocer cuáles son las fortalezas y las debilidades de cada candidato, y cuáles son las necesidades más sentidas que le debe resolver el gobernante a su pueblo. Acto seguido, por medio de una estrategia de comunicaciones se busca conectar las fortalezas de cada candidato con las necesidades del electorado, y disminuir u ocultar las debilidades de cada personaje. Este proceso, que se hace en forma reiterativa para poder evaluar su efectividad, va generando que la opinión pública, prácticamente por mitades (tal como ocurrió en Estados Unidos), vote por un candidato; es decir, las elecciones se terminan ganando solo por unos cuantos votos, lo cual afecta la credibilidad en los procesos electorales y sus instituciones, le resta legitimidad al elegido y, a su vez, le hace más difícil su labor como gobernante al comenzar su período con una opinión altamente dividida.



Ya en Latinoamérica empieza a verse este efecto y no quiero ni imaginarme lo que esto generará con unas instituciones tan débiles como las nuestras. El caso de Perú con Toledo y García promete ser de voto-finish. En Colombia, las últimas dos elecciones presidenciales ya nos han mostrado que vamos por el sendero y que la próxima será todavía más apretada que las anteriores. En fin, lo ocurrido en Estados Unidos marca la tendencia que viene por todo el mundo para los próximos años. Cada día más, las encuestas de predicción electoral solo podrán diagnosticar un empate técnico (lo cual las volverá irrelevantes) y ni el candidato ganador sabrá que ha ganado. La investidura la terminarán dando las Cortes y no el pueblo. ¡Qué ironía!... ¡Los últimos avances de la ciencia aplicados a la política hacen retroceder a la sociedad 300 años!
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