Opinión

  • | 2008/02/28 00:00

    La planeación de la empresa familiar

    La planeación no sólo se le debe hacer al subsistema de negocio, sino también a los subsistemas de la familia y de la propiedad.

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Hace algunos días leí en esta revista la columna de Alberto Espinosa en la cual propone, con muy buen sentido, que así como se gerencian las empresas con un plan estratégico, uno mismo se debe gerenciar con su propio plan de vida. Que uno debe tener su misión, su visión, sus valores, sus objetivos, sus metas; y que estos deben estar siendo revisados en el tiempo para ver cómo se están cumpliendo, para tomar, en caso tal, los correctivos del caso.

Pues bien, ese mismo criterio de planeación es aplicable a las familias empresarias. La planeación no sólo se le debe hacer al subsistema de negocio, sino también a los subsistemas de la familia y de la propiedad, porque de la buena evolución conjunta de estos tres subsistemas: familia, negocio y propiedad depende que el "supra sistema" de la familia empresarial funcione correctamente. No vamos a discutir en esta columna sobre la planeación del negocio, más bien nos vamos a concentrar en el plan de la familia y el plan de la propiedad.

La familia empresaria debe sentarse a discutir su visión estratégica del futuro, basada en la misión que contemple sus valores. Sería muy bueno si cada uno de los miembros de la familia pudiera compartir su sueño con los demás. Y ojalá que dentro de ese sueño compartido se encuentre la idea del compromiso que se tiene con el negocio familiar. Si cada uno de los miembros de la familia empresaria tiene un sueño diferente con respecto al futuro de la empresa familiar, EF, no va a ser fácil comprometerlos. Hay que compartir también la filosofía, y hacer que todos los familiares entiendan lo mismo por los valores que se definan.

Pero, no solo basta con compartir el sueño y los valores, hay que hacer planes concretos para mantener el compromiso, conservar el liderazgo y mantener la confianza a través de las generaciones. Planes concretos con metas precisas, con fechas determinadas; y, además, designar personas responsables para el logro de lo planteado, si es del caso. Así como en el plan estratégico de la empresa existen planes de contingencia, así mismo en la familia empresaria también deberían existir, por si alguno de los planes falla o si los objetivos no se cumplen. El mantener el compromiso y la lealtad de los miembros de la familia, el conservar la confianza a través de las generaciones, y el educar accionistas serios y responsables pueden ser iniciativas de ese plan de desarrollo familiar a seguir, paralelo al plan que se siga con el negocio. Y algunos de esos elementos de la familia empresaria hay que llevarlos a los negocios, como, por ejemplo, los valores que dominan en la familia, su visión de geografías de los negocios, sus expectativas de dividendos y crecimiento de la empresa, etc.

En el tema de la propiedad también hay que hacer un plan de manejo. ¿Cómo se va a trasladar la propiedad en el futuro? ¿Quiénes van a ser los dueños de las acciones? ¿Cómo se van a transar? ¿Se van a recibir socios terceros a la familia? ¿Qué tipo de sociedad es la que se va a tener

¿Cómo son las previsiones de los impuestos en caso de venta de las acciones?. No hay que olvidar que los temas de propiedad pueden producir conflictos familiares que llegan a ser insuperables.

También, así como en las empresas, el tema de la estructura organizacional sigue a la estrategia; en las familias empresariales también hay que desarrollar una estructura de gobierno que permita que se llegue a los objetivos. Si en el negocio se tienen las juntas directivas, las asambleas y los comités, en las familias empresarias también hay que determinar una estructura que facilite el desarrollo del plan estratégico. Consejos de Familia, Asambleas Familiares, Comités de Trabajo, Oficinas de Familia, etc., con sus respectivos líderes, pueden ser algunas de esas estructuras.

Por otro lado, hay que balancear la importancia de los planes de los subsistemas de la EF. Si se le da más importancia al plan del negocio que al de la familia, seguramente la lealtad de la familia a la empresa se va a disminuir y la comunicación con la familia se va a ver afectada. Si se le da más importancia al plan de la familia, seguramente las decisiones óptimas no se van a tomar en el negocio. Lo ideal sería tener un balance entre los planes de negocio, familia y propiedad.
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