La nueva empresa

| 8/18/2000 12:00:00 AM

La nueva empresa

Hay que hacer de la educación la nueva empresa pública del futuro.

por Sergio Fajardo

Después de dos años del actual gobierno, volvemos a corroborar una vieja realidad: este tampoco fue el cuatrienio de la educación. No tiene sentido reiterar lo que se ha dicho tantas veces acerca de la importancia de la educación en esta época y, mucho menos, esperar a que el Ministerio de Educación, en una administración que no tiene el tema como relevante, lidere la esperada revolución educativa. La solución está en otra parte: en el terreno local. A continuación, bosquejo una propuesta que el Movimiento Político Compromiso Ciudadano ha presentado en Medellín y muestra un camino posible.

El primer paso consiste en entender cómo la educación, en un sentido amplio, es esencial para el desarrollo económico y social de la ciudad. Tradicionalmente, la educación en el nivel municipal se identifica, entre otras tareas, con ampliación de la cobertura, capacitación de docentes, definiciones curriculares, utilización de nuevas tecnologías, gestión escolar, enseñanza del inglés... Todas actividades importantes, que caen en la categoría de los "hay que", pero que son lejanas a los ciudadanos, y cuyo impacto es en el largo plazo, y de esta forma, prácticamente invisible. Nuestra propuesta rompe este esquema y plantea una alternativa diferente.



Acercándonos desde esta perspectiva al tema del empleo, encontramos un primer reto: la generación de jóvenes, entre los 15 y 26 años, que son pobres, no estudian, no trabajan y su formación escolar está incompleta, o tiene serias deficiencias. La respuesta es urgente y de varios años: una capacitación masiva, de impacto, una especie de "alfabetización para el nuevo siglo" que tenga en cuenta la realidad del empleo en la sociedad de la información y el conocimiento. Este trabajo se da en competencias básicas laborales, acompañadas de competencias básicas humanas, o sociales, que actúan sobre el serio problema de violencia y convivencia que ha afectado a Medellín en las dos últimas décadas. El programa se empata con preparación para oficios, para responder en forma efectiva a la demanda laboral de la ciudad, en cooperación con el sector empresarial.



Por este camino nos acercamos a temas como la competitividad de la ciudad, y reconociendo que el reto de la región es incorporar la innovación a las actividades productivas, es evidente la relevancia de la educación superior y las actividades de ciencia y tecnología en el terreno local.



Aparece entonces con claridad la importancia de un programa de Nuevas Empresas, que cubre el espectro de empresas sociales y comunitarias, pasando por empresas de universitarios innovadores y llegando a grupos de profesionales con capacidad de organizar nuevas actividades productivas. En este contexto, el museo interactivo de ciencia y tecnología es una necesidad de primer orden para la ciudad y, de igual forma, la Autopista de la Información, como proyecto de ciudad, que afecta prácticamente todas las actividades productivas, es inaplazable. El tema de la paz y la convivencia se puede abordar de manera similar.



Para darles viabilidad a estos proyectos y otros relacionados, la solución que proponemos es hacer de la Educación la nueva Empresa Pública de Medellín para el siglo XXI, como forma responsable de utilizar parte del ahorro que varias generaciones han acumulado en la reconocida empresa de servicios públicos (EPM) teniendo como socios, entre otros, a la comunidad internacional, al sector empresarial y al académico. Para finalizar una afirmación: es posible que la educación sea un eje de la transformación de nuestra sociedad, pero es necesario hacerla parte de nuestro proyecto político. De lo contrario, seguiremos de tumbo en tumbo, prometiendo en cada nueva elección, lo que nunca cumpliremos.
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