Opinión

  • | 2005/04/15 00:00

    La importancia de escribir cartas

    La dificultad de comunicación de las parejas es una manifestación de la falta de entrenamiento que exigía la expresión escrita.

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Desde pequeña, utilicé las cartas para comunicarme con mi papá cuando quería compartir con él alguna preocupación personal sobre cualquier tema o alguna reflexión en torno a mi relación con mi mamá -que durante la adolescencia fue compleja por mi manera crítica de mirar entonces todo-. Él viajaba mucho y siempre escribía unas lindas cartas a cada uno de sus hijos, con reflexiones que no nos hacía en persona, con expresiones de cariño muy sentidas y profundas y con consideraciones sobre nuestro momento de vida o nuestras decisiones. Jamás lo percibí intruso y la oportunidad de leer y releer sus consideraciones nos permitía efectivamente reflexionar. Cuando estudié fuera del país, la ilusión del día era la repartición del correo y cada cual se concentraba en la lectura de sus cartas que a veces compartía con las demás. Esto permitía conocer la familia o amigos de nuestras compañeras, lo que de otra forma no era posible. También con mi esposo utilicé este medio de comunicación al inicio del matrimonio. Cuando no lográbamos hablar con tranquilidad sobre nuestras distintas percepciones, la carta fue un buen recurso para reconsiderar una posición tomada o compartir un punto de vista. Incluso con el servicio doméstico me fue útil para poner límites, compartir valores y establecer rutinas y normas que de otra forma no lograba que percibieran como importante.

Ahora he tenido la oportunidad de leer cartas de mi suegro a su padre y de él a su propio padre y a su futura esposa, y veo la belleza de esos textos trabajados y pensados para compartir sentimientos, dar el informe de un viaje o transmitir un propósito común. Sin pretender que volvamos a todo tiempo pasado como mejor, y sin desconocer el valor de la inmediatez del mensaje que nos permite el correo electrónico o el chat, veo con pesar que ese esfuerzo por articular las ideas y transmitirlas claramente por escrito, se ha perdido y los costos son altos. Por un lado, y lo digo por los ensayos de algunos de mis estudiantes, se escribe de cualquier manera, y no solamente con faltas de puntuación, errores mecánicos y sin el respeto mínimo a la separación de ideas en párrafos o las ideas de apoyo y la idea principal, sino que la ausencia de claridad en la expresión es total. Como no se hace el esfuerzo por expresarse claramente por escrito, por entenderse y entender para manifestarlo de manera articulada, se dificulta la comunicación, incluso verbal, y se genera una especie de círculo vicioso: no me puedo expresar, luego no me hago entender, tampoco entiendo cuando otro se expresa, y como no entiendo lo que el otro dice, no puedo responderle apropiadamente.

Interpreto la dificultad de comunicación de las parejas que veo en terapia como una manifestación o consecuencia de la falta de entrenamiento que exigía la expresión escrita. De allí que les sugiero con frecuencia que escriban sus ideas antes de compartirlas, que hagan el esfuerzo de aclarárselas para sí, antes de transmitirlas, que ensayen a hacerlo por escrito y cuando lo logran, el beneficio para la comunicación es evidente.

Lo mismo he visto cuando les he sugerido a los estudiantes de Relaciones Interpersonales que escriban una carta a sus padres, a un amigo o a su pareja, carta que no necesariamente entregan, para compartir lo que piensan y sienten. Aparece una especie de florecer de su capacidad de expresión de sus afectos e ideas, capacidad que todos tenemos, pero que poco utilizamos porque los avances de la tecnología ya no nos lo exigen y el afán impide la reflexión previa a esa comunicación bien elaborada y consciente. Retomar, o hacer, el ejercicio de expresar nuestros sentimientos o describir lo que vemos, o comunicar nuestras ideas, por escrito como en una carta, es decir, de manera personal y sentida, puede hacerse hoy por el e-mail también, siempre y cuando nos tomemos el tiempo de trabajar el estilo y ampliar nuestro vocabulario, pero sobre todo aclarar lo que sentimos y pensamos para poder compartirlo pensando en quien va a leer nuestro texto, en comunicarnos con él o ella y no solo en responder, enviar una información o cumplir una tarea.



conniedesantamaria68@hotmail.com
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