Opinión

  • | 2005/10/30 00:00

    La globalización: ¿para bien o para mal?

    Si ser ciudadanos del mundo es poner al servicio de unas empresas la voluntad, a costa de la libertad, el impacto de la globalización en los empleados se debe revisar.

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Cuando mi hija hizo la primera comunión, los papás de mi cuñada le regalaron una Biblia para niños. Leíamos a veces algunos pasajes juntas y recuerdo que me impresionó la interpretación que hacían allí sobre la Torre de Babel: fue un castigo de Dios a los hombres por haberse alejado de él. A partir de entonces cada uno desarrollaría su propia lengua y sus propias costumbres, lo cual haría difícil la comunicación entre los pueblos que surgieran de allí y esto sería una de las causas de las guerras.

Al ver hoy cómo algunas organizaciones, en nombre de la globalización, promueven en sus miembros el concepto de "ciudadanos del mundo", me preguntaba qué tanto podía responder esta cultura a una superación de la Torre de Babel. No seríamos latinoamericanos o colombianos, y no buscaríamos diferenciarnos por nuestra identidad nacional y por la particularidad de nuestras costumbres, sino que por el contrario rescataríamos nuestras semejanzas y todo aquello que nos permite vernos como iguales. Hasta ahí, todo bien.

Sin embargo, lo que he encontrado con alguna frecuencia, a partir de casos particulares de parejas y familias que trabajan en estas organizaciones multinacionales, es una especie de desaparición de la identidad individual y nacional en pro de los intereses de una compañía. Según me cuentan estas personas, en las reuniones de inducción y seguimiento a los altos directivos, se les dice que no hablen de ser colombianos o franceses, sino personal de la organización X o Y. Les venden la idea de que da lo mismo trabajar en Filipinas o en Guatemala, o en Arabia Saudita o en Inglaterra. Y como estamos en la globalización, ¡todos felices! Todos aceptan esta nueva cultura y se ponen en la tarea de desarrollar nuevas creencias que la soporten. Así inicialmente se van muy contentos a un país diferente al propio donde serán o no profetas por fuera de su tierra.

De esta manera, desde la respectiva casa matriz se definen los movimientos de personal de forma tal que la colombiana en Colombia es reemplazada por un mexicano o viceversa y al directivo de Ecuador lo trasladan a otro país y así sucesivamente. Esto tiene múltiples efectos de diferente orden. Por un lado, en el trabajo, la competencia por posiciones de dirección ya no es con pares conocidos, sino con extranjeros que en cualquier momento pueden llegar a reemplazarte.

Esto genera incertidumbre en estos directivos, pues es el personal de recursos humanos de la casa matriz en otro país y los respectivos directivos quienes terminan decidiendo tu futuro. Por otro lado, en las familias, con frecuencia, si el país al que te van a mandar no acepta, por ejemplo, mujeres ejecutivas o tiene dificultad para recibir mujeres en general, la esposa se queda en su país. O estos traslados exigen a las familias, cada cierto tiempo, un proceso de adaptación a un país desconocido, con las consiguientes presiones para todos los involucrados.

El premio para las personas es el salario y las condiciones laborales, que a su vez permiten a las compañías hasta cierto punto 'comprar el tiempo y comprar las conciencias', con lo cual el empleado o empleada y su familia quedan completamente a merced de la organización pues por desconocer en buena parte la cultura de esos nuevos países se puede generar una inseguridad que los deja en manos de la compañía, sin identidad nacional y sin posibilidad de decidir por sí mismos su futuro.

Si ser ciudadanos del mundo significara buscar la forma de prestar servicio a la humanidad, sin distingos de raza, nacionalidad, color, etc. se estaría atendiendo a la solución de la Torre de Babel. Pero si es la forma de poner al servicio de unos pocos, la voluntad y compromiso de unas personas que creen que con estos sacrificios -así les paguen muy bien por ello- obtendrán el bienestar propio y de sus familias pero a costa de su libertad, tal vez el impacto de la globalización, en las personas que trabajan en estas multinacionales, es algo para revisar, para modificar.



conniedesantamaria68@hotmail.com
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