Opinión

  • | 2007/06/22 00:00

    La fortaleza del peso

    Es importante entender los factores fundamentales que llevaron a la revaluación del peso para encontrar soluciones efectivas.

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La posibilidad de que el peso colombiano pudiera cotizarse por una tasa inferior a $2.000 por dólar era impensable hace algunos años. Vale la pena recordar que a finales de 2002 la cotización superó los $3.000.

La fortaleza del peso, aunque tiene algunos aspectos positivos, es una amenaza para la producción nacional y, consecuentemente, para el empleo. Por lo tanto, han surgido todo tipo de sugerencias que van desde medidas de corto plazo para apoyar a los exportadores como reducciones de parafiscales y créditos blandos, hasta medidas de largo plazo relacionadas con la reducción del déficit fiscal.

Aunque estas medidas ayudan, creo que es importante reflexionar sobre las tendencias en el entorno económico durante los últimos años para encontrar alternativas adicionales de fondo.



Cambios en los últimos años

Tres tendencias han sido fundamentales para fortalecer al peso con relación al dólar: 1- El debilitamiento generalizado del dólar contra monedas que "flotan", como el Euro, la Libra y el Real; 2- El aumento en la confianza en el país; y 3- El aumento en el diferencial de rendimientos a corto plazo entre los bonos gubernamentales de Estados Unidos y Colombia.

El debilitamiento del dólar ha sido generalizado, no solo con relación al peso sino con relación a las principales monedas del mundo cuyo valor se fija libremente en el mercado. Por ejemplo, entre junio de 2002 y junio de 2007 el Euro pasó de 0.96 a 1.33 unidades por dólar y el real de 2.7 a 1.9. De hecho, el peso se ha devaluado contra estas monedas en los últimos cinco años. La tasa de cambio pesos por Euro pasó de 2.200 a 2.600, mientras que la tasa pesos por real pasó de 900 a 1.000 en el mismo período.

Por lo tanto, no hemos perdido competitividad contra Europa o Brasil sino con relación a los países que están dolarizados o que mantienen una tasa de cambio más o menos fija contra el dólar. Los países más relevantes para nosotros en esta categoría son China, México, América Central, y los países Andinos.

El caso de China merece una reflexión particular. La principal causa para el debilitamiento del dólar es el gran superávit comercial que esta nación tiene con Estados Unidos. China ha querido mantener su tasa de cambio fija con relación al dólar para incentivar las exportaciones, las cuales han sido el motor de su milagro económico. Sin embargo, la presión política en Estados Unidos y Europa para que China permita que su moneda se revalúe son enormes. China ya hizo una concesión inicial, permitiendo que su moneda se revaluara 10% con relación al dólar en los últimos 12 meses. Sin embargo, hace falta una revaluación del Yuan mucho mayor para lograr una mejora substancial en el balance comercial con Estados Unidos.

El otro factor que ha cambiado fundamentalmente es la confianza en el país. Esto ha generado un gran flujo de dólares al país por concepto de inversión extranjera y turismo. En este sentido vale la pena citar algunos datos: 1-La inversión extranjera directa aumentó de US$2.000 millones en el año 2002 a US$6.000 millones en el año 2006; 2- el número de viajeros extranjeros que ingresó al país pasó de 500.000 a un millón en el mismo período; 3- La calificación de Standard & Poors de la deuda del gobierno colombiano pasó de BB a BBB-, considerada ya "grado de inversión".

Finalmente, es importante observar que en los últimos 12 meses el diferencial de rendimientos a 180 días entre los bonos del gobierno en pesos y los bonos en dólares aumentó de 280 a 420 puntos base, en un periodo durante el cual mejoró la confianza en el país. Esto crea un gran incentivo para cambiar inversiones de corto plazo en dólares por inversiones a corto plazo en pesos.



Posibles soluciones

De acuerdo a este análisis del contexto, la presión sobre el peso se aliviaría significativamente si China permitiera una revaluación significativa del Yuan. Ojalá ocurra pronto, pero no es una variable sobre la cual podemos actuar. Mientras tanto, sin considerar la absurda posibilidad de buscar una reducción en la confianza en el país, quedan dos alternativas básicas: 1- aumentar la demanda por dólares para compensar los mayores ingresos de divisas por causa del aumento en inversión extranjera y turismo; y 2- reducir el diferencial de tasas de interés con Estados Unidos.

La demanda por dólares se puede aumentar reduciendo temporalmente los costos de importación, como aranceles e IVA. Una reducción temporal de los mismos llevaría a las empresas a acelerar sus decisiones de importaciones para aprovechar la oportunidad. La categoría de productos mas obvia para llevar a cabo esta acción son los bienes de capital. Al acelerar la importación de bienes de capital no solo se generaría demanda adicional por dólares, sino también se estaría acelerando la modernización del parque industrial.

La reducción en el diferencial de tasas es más polémico, especialmente en un momento en que el Banco de La Republica está luchando por contener la inflación. Sin embargo, no veo otra alternativa. Se ha generado un espacio de arbitraje demasiado generoso.
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