Opinión

  • | 2006/09/01 00:00

    La filantropía en América Latina

    ¿Puede la reforma tributaria servir de detonante para incentivar la Responsabilidad Social?

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La donación por parte de Warren Buffett del 85% de su fortuna con seguridad ha causado innumerables reflexiones individuales y colectivas en la comunidad empresarial mundial. Incluso en nuestro medio, el despliegue en la edición 259 de esta columna generó una gran cantidad de mensajes reclamando más participación en lo social de parte de nuestros empresarios.

Latinoamérica no se ha destacado por la creación de mayores legados o donaciones con destino social. Si bien es numerosa la participación de personas y familias en el desarrollo de programas fundacionales, también es cierto que las comparaciones con este mismo tipo de actividades en países desarrollados, especialmente en Estados Unidos, son bastante desalentadoras. ?

Las diferencias entre gringos y latinos

Por lo menos cuatro razones se esgrimen para explicar o justificar la baja frecuencia de actos filantrópicos en la región. La más simplista de ellas aduce que las fortunas latinoamericanas nunca se compararán con las fortunas gringas y que, por tanto, es ilusorio imaginarse donaciones o cesiones como las realizadas por Carnegie, Buffett o Gates. Argumentación muy débil, no solo porque una buena cantidad de latinoamericanos aparecen en las listas de las personas o empresas más ricas del mundo, sino porque se trata de comparaciones en términos relativos.

Otra explicación argumenta que a diferencia de Estados Unidos, en los países latinoamericanos el Estado ha sido tradicionalmente más intervencionista y que, por tanto, la carga de las soluciones sociales no se encuentra en cabeza del sector privado sino del gobierno. Esta línea de pensamiento es quizás más débil que la anterior, porque la muestra de que las cosas no funcionan así está en que los conflictos y necesidades sociales son infinitamente mayores en nuestros países. Esto, a pesar de los esquemas aparentemente más socialistas de los estados de la parte más pobre del continente.

Las explicaciones intelectualmente más interesantes se relacionan con razones sociológicas e incluso de índole religiosa. Estos análisis sostendrían que las fuertes raíces protestantes de una buena parte de la población favorecen desde sus bases, si bien arraigadas en el capitalismo, una fuerte ética de solidaridad, de participación y actividad comunitaria.

Aunque también se podría decir que en una sociedad tan plana como la gringa, donde destacarse, incluso entre los más poderosos es tan difícil, las grandes obras sociales son uno de los vehículos más eficaces para trascender.

Por último, desde el punto de vista más práctico, e incluso económico, hay razones para pensar que simplemente hay países que "premian" en forma más generosa la filantropía que otros, en especial desde el punto de vista tributario.

En la mayoría de las ocasiones, estos premios son totalmente justificados, ya que tienen por objetivo buscar que recursos provenientes del sector privado sirvan para atender necesidades sociales que el Estado no ha sido capaz de solucionar.



La reforma tributaria debería servir para incentivar la RSE

En el anterior sentido, llama poderosamente la atención el bajo contenido social de la actual reforma tributaria. No solo hace oídos sordos de la solicitud de múltiples sectores respecto de la creación de incentivos reales para las donaciones y la inversión social, sino que incluso desecha propuestas hasta del mismo gobierno para crear condiciones atractivas para el apoyo a sectores sociales, como es el caso de sector de la cultura.

No es un invento, la responsabilidad social se incentiva, y mundialmente el mejor vehículo para ello lo tiene el Estado en sus manos y son las deducciones tributarias.

Tampoco es un invento que el Estado es incapaz de suplir todas las necesidades sociales y si quiere que el sector privado lo acompañe, debe sacrificar gasto en burocracia por incentivos tributarios sensatos y orientados a atender las prioridades de nuestra sociedad.



* Miembro Consejo Directivo Compartamos con Colombia. email: brucemacmaster@compartamos.org
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