Opinión

  • | 2004/05/14 00:00

    La esposa no es la mamá

    A veces, la esposa termina con otro hijo -su esposo-, que exige tiempo incondicional, atención en la enfermedad, comida caliente, comprensión absoluta y sobre todo apoyo emocional sin contrapartida.

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Recientemente, he encontrado en la terapia de pareja varios casos en los cuales uno de los motivos de conflicto es que la relación de pareja se ha vuelto una relación de madre-hijo. Es decir, la esposa termina asumiendo el papel de madre de su esposo.

"Cuando nos casamos, él me hablaba a media lengua y era simpático; pero cuando nació nuestro primer hijo, le dije que ya teníamos un hijo, que, por favor, creciera", cuenta una de las mujeres en terapia.

Esa tentación de las mujeres de hacernos cargo de todo lo que se refiere al cuidado del hogar y de las personas -incluso en el trabajo- tiene tanto de ancho como de largo. De muchas formas hemos recibido el mensaje -y lo hemos asimilado muy bien- de que nos corresponde a nosotras ser responsables por todo el bienestar de los demás, esposo, hijos, parientes, colaboradores. A su vez, los hombres han visto en su madre el cumplimiento de ese papel "omnipotente" y cómodamente, conscientemente o no, esperan que su esposa lo asuma. Así, la esposa termina con un hijo con el que no contaba, que exige, o al menos espera, como los demás hijos, tiempo incondicional, atención en la enfermedad, comida caliente en cualquier momento, comprensión absoluta y sobre todo apoyo emocional sin contrapartida. Con lo cual, la mujer se queda como la única persona adulta en el círculo familiar, "cuidando" a sus hijos.

La relación de pareja, entre otras complejidades, cuenta con que hombre y mujer aprendieron el papel de sus padres, con lo cual tienden a repetir y esperar lo que vieron en sus hogares de origen. Así, si la mamá les permitió, y fomentó, el logro de su independencia, a costa de lo que fuera -su propia soledad, la pérdida del control de lo que ocurre en su entorno, compartir el papel con otros-, esos hijos e hijas podrán ser autónomos y buscar y encontrar una relación de pareja equitativa, con un igual, de quien no dependen y a quien no quieren someter o hacer dependiente.

Si, por el contrario, esa madre es omnipotente y así lo hace sentir, si las cosas solo salen bien cuando ella las hace o cuando se hacen a su manera, si exige que todo se le consulte o pase por sus manos, esos hijos sufrirán las consecuencias: los hombres no solo buscarán, sin saberlo incluso, una mujer que igualmente se encargue de todo lo relacionado con el bienestar, sino que sentirán que ellos son incapaces de hacerse cargo de las responsabilidades en este campo; las mujeres, a su vez, intentarán asumir el papel de madre de la misma forma y, si no, se sentirán culpables. Con lo cual, la mujer queda condenada a dar prelación al papel de madre como si fuera el único. Esto puede ser cómodo en muchos sentidos para la mujer y para los demás, y hasta "simpático" como en la pareja mencionada arriba, por un tiempo al menos. No hay discusión, no hay que consultar, todo está definido. Cada cual sabe qué tiene que hacer. Hasta cuando se presenta uno de los siguientes escenarios, entre otros: en el primero, la mujer finalmente se agota, se queja porque se siente muy sola e injustamente tratada y no sabe bien qué tiene que cambiar ni cómo. En el segundo escenario posible, el hombre se cansa de la cantaleta sobre cómo se deben hacer las cosas, y se siente mal de nunca poder aportar lo que se espera de él, y o bien abandona cualquier intento de compartir y entender, o se va en búsqueda de una pareja en lugar de una madre. Y paradójicamente en esa segunda relación de pareja, cuando los miembros de esa nueva relación cambian a conciencia, la relación funciona de manera muy distinta y en muchos casos exitosamente.

Entiendo ahora por qué mi papá decía que él no le celebraba el día de la madre a mi mamá, porque ella no era su mamá, y así lo entendía ella.

Los hijos necesitan un padre y una madre. La mujer necesita un esposo y el hombre una esposa. Celebremos entonces el día de nuestras madres y nuestro papel de madre con nuestros hijos. Y no olvidemos que el papel de esposa es bien distinto al de madre, que se trata de establecer relaciones equilibradas en todas las direcciones y en todas las dimensiones.



conniedesantamaria68@hotmail.com
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