Opinión

  • | 1998/07/31 00:00

    La entrevista de Samper

    El Presidente dice algunas verdades, anuncios de venganza, un par de chivas, algunas muestras de mal gusto y también mentiras descomunales.

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En la entrevista al presidente Samper que ha publicado Semana, D'Artagnan rinde un último homenaje al Presidente. En la brevedad que requiere esta columna, van algunos subrayados míos:



Uno de los chistes



Propone Samper a los presidentes del Grupo de Río "que cada quien se vaya a dormir la siesta con su Canciller antes del trabajo de la tarde". Y añade en la entrevista: "Sobra decir que el hecho de que fuera María Emma la Canciller de Colombia no tuvo nada que ver con mi propuesta... aunque sí despertó la envidia de algunos mandatarios". No creo que ella agradezca el manoseo.



Algunas verdades



Tiene razón Samper cuando dice que el poder en Colombia se ha desplazado de las élites bogotanas y de lo que llama "la cooptación centralista de Presidentes" hacia la provincia, las clases medias y el país político. Por eso los factores reales de poder que menciona en su entrevista como definitivos para su permanencia en la Presidencia no incluyen a El Tiempo, el Jockey Club, o los noticieros de entonces. Dice: "conseguí que los factores reales de poder estuvieran conmigo: el Congreso, los grupos económicos, los embajadores de países amigos, los gobernadores de la provincia y, por supuesto, la mitad del pueblo colombiano". Por supuesto.



El cinismo



Una pieza histórica: "Jamás entregué nada del Estado ni de mis principios a cambio de mi inocencia, lo juro. Tal vez si lo hubiera hecho la crisis no hubiera sido tan grave".



Algunas mentiras



"Preparamos el terreno para la paz", dice Samper. Sentados como estamos en un diálogo que constituye una concesión que la guerrilla le ha hecho a la sociedad civil y no al revés, como debiera serlo, precisamente por todo lo que se perdió en este Gobierno, esa frase resulta insultante.



Y esta otra perla: "A pesar de estas circunstancias (internacionales) la economía está estabilizada y entregaremos totalmente financiado el déficit para este año".



Estados Unidos



"Yo lo que quiero del gobierno de Estados Unidos no es que me devuelva la visa sino que me devuelva la honra", le dice a D'Artagnan. No deja de parecerme un poco triste que la honra del Presidente esté en los archivos del Departamento de Inmigración de Estados Unidos. Pero a la vez añade unas líneas más adelante: "Ellos que son mucho más prácticos que los periodistas de Semana, saben que lo que cuentan son los hechos, y los hechos de mi gobierno no dejan lugar a ninguna duda".



A ninguna duda, señor Presidente.
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