Opinión

  • | 2007/05/11 00:00

    “La economía Americana, sólida a pesar de todo”

    Por primera vez se estima que el Banco Central revertirá su tendencia alcista y se anticipa por lo menos un bajón en tipos de interés antes que termine 2007.

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Afinales de febrero los mercados financieros en el mundo cayeron como una piedra. Las excusas fueron dos: falta de información clara sobre la veracidad de la información de las compañías cotizadas en China y el deterioro del mercado inmobiliario e hipotecario en Estados Unidos. Estas noticias provocaron una caída de los principales índices bursátiles de más de un 5% en muy pocos días, y de casi el 20% en mercados emergentes de Asia y Latinoamérica. Dos meses después la mayor parte de ellos ha recuperado dicha caída y la bolsa de Nueva York está fijando máximos históricos.

Los datos publicados sobre la economía americana reflejan que el crecimiento sostenido, del que ha gozado los últimos años, esta bajando de velocidad. Los últimos tres meses ha crecido al 1,3% de tasa anual comparado con el 2,5% el trimestre anterior. Entre los factores se encuentran una caída del mercado inmobiliario y un descenso ligero del crecimiento del consumo. Si el consumo interno supone un 70% de la actividad económica y sigue creciendo al 3.8% (versus el 4.2% el trimestre anterior), la situación no parece tan preocupante.

A pesar de verse inmerso en una guerra en Oriente Medio que supone un gasto tremendo para el presupuesto, el déficit fiscal se ha reducido considerablemente a lo largo de 2006 (22% comparándolo con diciembre del 2005). Las estimaciones reflejan que va a seguir bajando. Esto se debe a que las empresas y particulares americanos están ganando más dinero que nunca la recaudación de impuestos no ha dejado de subir. Tanto el Senado como el Congreso acaban de aprobar una ley en la que se darán fondos adicionales para la guerra en Irak siempre y cuando exista un compromiso de retiro de las tropas en los próximos meses. Como había sido anunciado, el Presidente Bush ha vetado la ley. Pero, lo importante es que se está buscando una salida en el corto/mediano plazo que financieramente va a suponer un gran alivio a las finanzas americanas.

Su segundo problema endémico ha sido el continuo déficit comercial. El mismo ha dado la vuelta desde la segunda mitad de 2006. Aunque sigue teniendo una balanza comercial negativa, de -US$58 billones, se está beneficiando de la gran caída del valor del dólar frente al resto de las divisas en el mundial. Las exportaciones americanas se han vuelto baratas comparadas con las producidas en Europa y Japón, principalmente aquellas con componentes de valor añadido. Muchos de los productores americanos que se estuvieron planteando el cerrar sus plantas y trasladarlas, ven que grupos europeos están incrementando su producción en los Estados Unidos (como las empresas automotrices). Es muy difícil que lleguemos alguna vez a ver un superávit comercial, pero si se consigue reducir, va a ser un empujón importante para la economía.

En los noventa el efecto riqueza, producto de las subidas del mercado bursátil, incentivó un consumo creciente. El estallido de la burbuja tecnológica hizo que se temiese por una gran recesión, pero se compensó por el incremento del precio de la propiedad raíz que se duplicó en la primera mitad de esta década. Ahora estamos ante el efecto contrario por la caída de precios inmobiliarios. Sin embargo, desde octubre de 2006 se ha vuelto a compensar por la recuperación de las bolsas. ¿Es sostenible esta carrera de relevos en el tiempo? ¿Qué va a pasar en el momento en que ambos tipos de activo bajen de valor al mismo tiempo? No se piensa que esto vaya a pasar en el corto plazo, pero si llegase a suceder, con toda seguridad tendría una incidencia clara en el consumo interno. El termómetro natural, de qué tanto se puede enfriar la economía, lo maneja el banco central americano, del cual por primera vez se estima revertirá su tendencia alcista y se anticipa por lo menos un bajón en tipos de interés antes de que termine el presente año.

Los ciclos globales de crecimiento vienen en diferentes fases. En Estados Unidos, por uno u otro motivo, se ha sostenido durante las últimas dos décadas. Es apenas obvio que ante el eminente desaceleramiento, algunos sectores se vean mas afectados que otros, bajo la simple premisa que lo que más sube, también será lo mas vulnerable a la baja; allí la muestra más revelante es el mercado de bienes raíces. Estructuralmente la economía americana debería aguantar estos embates, lógicos de por sí de cualquier ciclo. Es prudente tomar las debidas precauciones para no correr riesgos excesivos y mantener la equidad ante el eventual desequilibrio.

*Santiago Ulloa

CEO. TBK Investments, Inc.

Sulloa@tbkinvestments.com
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