Opinión

  • | 2010/06/11 12:00

    La Desunión Europea

    El espejismo de la entrada en la UE y la llegada de fondos estructurales a muchos de estos países, financiando a los países de menor renta de la Unión, llevaron a que se crease un falso efecto riqueza, que de un día para otro ha desaparecido.

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Después de los planes de ajuste radicales anunciados por Grecia, España se ha subido al mismo tren ante la fuerte presión ejercida tanto por los mercados, como por los principales líderes mundiales. A pesar de las noticias de fuertes recortes del gasto público de las principales economías del sur de Europa, la caída del euro no se ha podido frenar. La misma se aceleró en los últimos días con el rumor de que China estaba deshaciendo posiciones en esta moneda, si bien luego fueron desmentidas.

Los mercados financieros son muy sensibles, y muchas veces actúan con los rumores, y cuando se confirma la noticia, toman la posición contraria. En este caso, no creo que sea así. Lo que se está produciendo es un proceso de asimilación de noticias que confirman los excesos tomados por muchos países en la época de bonanza. Hace pocos días, estaba en Nueva York en una entrevista con el periodista de CNN José Antonio Montenegro y usó una expresión que me gustaría compartir, que es la de los países "cigarra" de la famosa fábula de la cigarra y la hormiga. El espejismo de la entrada en la Unión Europea (UE) y la llegada de fondos estructurales a muchos de estos países, financiando a los países de menor renta de la Unión, llevaron a que se crease un falso efecto riqueza, que de un día para otro ha desaparecido.

En muchos de los países del sur de la Unión, como Grecia, Portugal y España, los últimos 20 años han sido de gran bonanza. Sin embargo, no han aprovechado la misma para hacer las reformas estructurales necesarias para enfocar sus economías a las del siglo XXI. Han ejercido de "cigarras" y no tanto de hormigas pensando en el futuro. Tienen leyes laborales que no responden a los momentos actuales, beneficios sociales que no se pueden financiar con edades de jubilación de 60 años, y con las jornadas laborales de 35 horas a la semana. Lamentablemente, se van a tener que hacer las reformas en un mal momento y con un empobrecimiento general de las poblaciones de esos países (es posible, que el efecto riqueza que tuvieron fuera tan solo una fantasía, y se está volviendo a la realidad). Finlandia, en la década de los noventa, sufrió una situación similar después de un auge desenfrenado de los mercados crediticios. La salida de su crisis, que implicó una caída de su PIB cercana al 15% y que llevó el desempleo hasta un 20%, no fue fácil. Después de profundas reformas, el país consiguió retomar su senda de crecimiento y hoy se encuentra con una economía muy saneada.

Hoy en día en Europa parece que hay dos salidas, ninguna de ellas claras, y ambas implicarán sufrimiento para su población en el corto plazo. La primera sería un ajuste interno serio por parte de los países en crisis, con bajas de salarios importantes y reducción de costos que ayuden a recuperar la competitividad perdida. El riesgo está en que las medidas de recorte sean tan radicales que frenen la posible salida de la recesión al anular el consumo. La otra solución supone la "desunión" de la UE, en dos Europas diferentes: una con un núcleo duro, donde se cumplan los términos de control de endeudamiento y con una búsqueda de equilibrio fiscal, y una segunda con la salida "temporal" de alguno de sus miembros de la Zona Euro. Esto último podría implicar el que dejasen la moneda única, devaluasen sus monedas, se hiciesen más competitivos en costos y aumentos de su productividad y, en algunos casos, una renegociación de deuda que redujese el peso de la misma en sus balances públicos. La totalidad de los gobiernos de la Unión niegan la posibilidad de esta segunda opción; sin embargo, puede no ser una salida tan fuera de lugar. Dentro de la UE hay países que comparten la moneda única y otros como el Reino Unido y Suecia que no. Estos últimos tienen un control mayor de su política monetaria que les ha dado flexibilidad para poder moverse en las épocas de crisis con mayor cintura.

Toda esta incertidumbre está afectando la solidez del euro. Si bien no creo que los chinos estén vendiendo sus reservas en euros, sí creo que no las están aumentando. Eso mismo está pasando posiblemente en muchos de los países excedentarios de capital que han reconducido parte de sus inversiones a dólares y a monedas asiáticas donde ven un mayor potencial de crecimiento en el mediano plazo.

La mayor parte de los analistas financieros se equivocan en sus estimativos, y ahora todos ellos están pronosticando niveles para el euro/dólar mucho más bajos. No tengo ni idea de a qué precio puede llegar en un futuro cercano, pero lo que tengo claro es que prefiero poner mi dinero en economías que estén creciendo, que tengan políticas económicas y fiscales relativamente claras y, sobre todo, que ya hayan dado la vuelta en el ciclo económico.

Por último, recordar que a los miembros de la UE, y en especial a Alemania, les interesa un euro débil, al ser un país netamente exportador.

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