Opinión

  • | 2006/01/16 00:00

    La Costa no es solo para vacaciones

    Esta región, con sus propios contrastes y diferencias, tiene toda una filosofía de la que tendrían que aprender los "cachacos".

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Ahora que, por época de vacaciones, quienes pueden se van para la costa a descansar y regresan ponderando a la gente, su ritmo, la vida que se lleva allá, cobra otra mirada la forma de ser de "los costeños". Para quienes vivimos en "la capital", definitivamente la costa es algo muy distinto y parte de lo que lo hace atractivo es el contraste. En Bogotá, la vida es más agitada, el tiempo no alcanza, hay que caminar rápido. "Tomársela suave" aquí está fuera de lugar.

La costa no es solo lindos paisajes y el manejo de un ritmo "chévere". La costa, con sus propios contrastes y diferencias, tiene toda una filosofía de la que tendríamos que aprender los "cachacos", en lugar de calificar a los costeños incluso de perezosos porque no llevan nuestro afán.

Durante el segundo semestre del año pasado, tuvimos la oportunidad de realizar el taller de Conciencia Femenina y Liderazgo para mujeres directivas de Barranquilla. Queríamos tener la oportunidad de conocer la experiencia de este grupo de mujeres que nos habían dicho que no solo eran bastantes sino que eran muy especiales. Confirmamos ambas hipótesis: hay muchas mujeres directivas en Barranquilla, en todas las áreas del sector privado -industrial, comercial, publicitario, de servicios- y en el sector público y de las ONG. Y todas y cada una de ellas, de distintas profesiones -abogadas, ingenieras, administradoras, psicólogas-, se destacaron por su fortaleza, compromiso, desempeño, entrega, logros y algo muy especial: no parecen dejarse llevar por los prejuicios que las podrían aislar o limitar en sus diferentes relaciones. Por el contrario, son espontáneas y a la vez profundas y pueden reconocer con gran honestidad sus insatisfacciones y los cambios necesarios en sus vidas para ser más consecuentes con lo que piensan y sienten.

Para iniciar el taller, teníamos unas dinámicas de integración que nos habían sido útiles con otros grupos. Con estas mujeres no fue necesaria dinámica alguna. De inmediato, procedieron generosamente a compartir su experiencia como líderes y sus inquietudes respecto al manejo del tiempo para poder atender sus obligaciones laborales, familiares y personales. Las dudas respecto al papel del trabajo en su vida y la forma como lo llevan a cabo son similares a las de las mujeres directivas de Bogotá. La angustia existencial que pueden generar las exigencias de los hijos frente a las demandas de un cargo directivo, es la misma. Pero estas costeñas parecen tener algo maravilloso: ¡saben gozar la vida! Saben que hay tiempo para trabajar y para disfrutar. Incluso, algunas mencionaron que habían dejado cargos con altos niveles de exigencia porque no podían atender sus intereses personales o estaban perdiendo su identidad. Esto me parece admirable y valiente. Como lo he mencionado en otras oportunidades, parece que en nuestras organizaciones aún no se ha encontrado un esquema más equilibrado para que las mujeres (y por qué no, los hombres también) no tengan que renunciar por las exigencias laborales que les impiden atender otras dimensiones de su vida.

La segunda sesión fue en vísperas del 31 de octubre y prácticamente todas las participantes iban a disfrazarse y a participar en alguna fiesta, con gran alegría y entusiasmo. Para el 7 de diciembre, recibimos una invitación a celebrar la fiesta de las velitas desde las 10 de la noche y con desayuno incluido. Esto no quiere decir que no trabajen, trabajan tanto como el resto del país, a su ritmo, a su hora, sin descuidar ningún frente. En efecto, varias de ellas ven la importancia de participar en política y lo han hecho, como una forma de contribuir al desarrollo de su región.

Todo esto para confirmar que la costa no es solo para vacaciones. No regresemos al trabajo como si no hubiéramos estado allá. Tenemos grandes lecciones qué aprender de su ritmo y prioridades, como lo vimos con estas mujeres que nos mostraron que se puede sacar espacio para todo. No esperemos hasta el próximo diciembre para "tomarla suave", así solo sea de vez en cuando. conniedesantamaria68@hotmail.com
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