Opinión

  • | 2009/03/20 00:00

    La conquista es mutua

    Sobre el arte de insertarse exitosamente en una economía.

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El mundo de los negocios es apasionante y al mismo tiempo tan complejo y cíclico como lo es la vida misma. Así, en esta ocasión, no puedo dejar de comparar el proceso de inserción y conquista de un mercado con la cadena de acontecimientos que se da cuando se está en el camino de conquistar a la pareja.

Algunos hombres y/o mujeres afirman que se han enamorado a primera vista. Otros dicen que tan solo con ver a una persona han entendido que se trata de su complemento. Los menos idealistas tenemos muy presente que después de los primeros amores y con el tiempo, es cuando mejor se conoce a la contraparte y hay, por tanto, mayores oportunidades para atender sus gustos, compartir intereses, valores y pasiones. Y así, poco a poco, es como las relaciones se tornan en burbujas de magia o en desencuentros que desembocan en una separación.

Creo pues que, así como una mujer captura la atención de un hombre o viceversa, un país atrae con sus atributos a un empresario y/o un producto con sus beneficios, se posiciona en un mercado. Y aunque cada experiencia es particular, son cientos y disímiles las razones que justifican la incursión en un lugar y no en otro, la elección de una persona y no de otra. Lo que sí es indispensable en todas las situaciones, es la identificación de intereses comunes, puntos de unión y complementariedades que permitan avanzar en la construcción de una relación en la que todas las partes ganen.

Hoy por hoy, tanto naciones desarrolladas como en vías de desarrollo, plantean proyectos y promocionan zonas aptas para el establecimiento de inversiones que jalonen el progreso de las comunidades y regiones. En ese camino se ha desatado una competencia saludable que ha llevado a gobiernos y países a reestructurar sus instituciones, replantear su legislación y en especial su papel como facilitadores de una mejor calidad de vida para sus ciudadanos. En ese contexto, lo primero a decir es que es el país -a partir de unas condiciones determinadas y de unas reglas de juego claras- el que da el primer paso en la conquista de un empresario y no al revés.

Pero no basta con las ventajas competitivas que presente un Estado para el establecimiento de un negocio en su territorio. Esta relación solo puede convertirse en un gana-gana para las partes, en la medida en que el empresario se convierta en un jugador activo y dinamizador de la economía local, a través de la generación de empleo, la oferta de bienes y servicios de calidad y la promoción de un modelo empresarial sostenible y beneficioso para todos.

Y es precisamente en el desarrollo de ese modelo empresarial donde se encuentra la parte sustancial de esta unión. Me refiero al compromiso y a la capacidad que demuestren uno y otro para atender las necesidades reales de los involucrados y del mercado. Todo ello alineado, claro está, con los intereses de quienes dieron marcha a dicha gesta y quienes -como promotores del desarrollo integral de una comunidad- están llamados a revisar conjuntamente sus metas, con miras a la creación de sistemas de gestión eficientes que permitan la consecución de sus objetivos.

No puedo dejar de mencionar mi experiencia como empresario en Colombia. Soy precisamente uno de los que dice que este país me enamoró a primera vista. En los primeros contactos me cautivó la calidad de su gente y la belleza de sus paisajes. Pero el asunto no quedó ahí. Tras "pedir su mano" y "recibir la dote" representada en la estabilidad económica y las facilidades ofrecidas a los inversionistas, en el grupo que represento hemos ido descubriendo el potencial para el desarrollo de negocios competitivos que ofrece el territorio nacional: ubicación estratégica en las Américas, recursos naturales, capital humano calificado y con un gran espíritu emprendedor, seguridad jurídica para el establecimiento empresarial y calidad de vida.

También es cierto lo que usted está pensando ahora. No todo es color de rosa, cuando se trata de hacer empresa aquí. Hace falta mejorar la infraestructura, consolidar el clima de seguridad, reducir la tramitología y, ante todo, avanzar en la integración económica y social con los países vecinos. No obstante todo esto, considero justo reconocer la agenda modernizadora que viene imponiendo el gobierno nacional, caracterizada por el fortalecimiento de las instituciones, la expansión de la educación a los sectores menos favorecidos, la ampliación de los mercados y las facilidades para el establecimiento y desarrollo de nuevos negocios. Lo que sin duda constituye un ejemplo para la región y para el planeta.



Para finalizar, si su objetivo es conquistar un mercado, analice sus atractivos y prepárese para atender sus necesidades. En el camino podrá convertirse en una fuerza jalonadora de progreso en todos los frentes.

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