La banca pública es un lastre

| 9/29/2000 12:00:00 AM

La banca pública es un lastre

El ingreso promedio de los colombianos sería 20% más alto si nos hubiéramos ahorrado las ineficiencias de la banca pública.

por Eduardo Lora

En todo el mundo, los gobiernos han creado bancos públicos con los mejores propósitos: abaratar y ampliar el acceso al crédito, canalizar recursos hacia sectores promisorios, desarrollar nuevos servicios financieros y poner control a las prácticas excesivamente riesgosas de los banqueros privados.



La banca pública ha sobrevivido tenazmente a las tendencias de privatización mundial. En los años 70, los gobiernos poseían en promedio el 59% de los diez mayores bancos de cada país. En 1995, esa cifra solo ha bajado al 42%. La tendencia en América Latina no ha sido muy distinta: en los 70, los gobiernos de la región poseían el 70% de los bancos más grandes; ahora tienen el 42%.



¿Es esta persistencia un argumento en contra de los neoliberales que insisten en acabar con ese preciado capital colectivo que son los bancos públicos? ¿O es más bien una prueba de que poderosos intereses políticos impiden poner coto a una enorme fuente de ineficiencia económica y social? Dos estudios muy recientes indican que la segunda interpretación es la correcta1. Veamos por qué.



La importancia de la banca pública es mayor en países con gobiernos más ineficientes, más intervencionistas y más corruptos, y donde no se respetan plenamente los derechos de propiedad. La presencia de la banca pública no tiende a corregir estas condiciones, sino a agravarlas.



Los países más pobres y con menor desarrollo financiero fueron los más entusiastas en promover la banca pública, especialmente en los años 60 y 70. Tres décadas después los resultados son francamente desilusionantes. Donde ha habido más banca pública ha habido menor desarrollo financiero, ha sido más concentrado el acceso al crédito y ha sido menor el crecimiento económico. Podría pensarse que esto es una coincidencia, ya que muchos otros factores pueden haber incidido en estos resultados, pero los autores han tenido el cuidado de aislar el efecto de otras variables que podrían ser importantes.



¿Por qué la banca pública ha sido semejante desastre? Sencillamente porque ha impedido que el mercado asigne los escasos recursos financieros en forma eficiente. En vez de haber reducido los riesgos bancarios y macroeconómicos, los ha aumentado. Como resultado, los márgenes de intermediación han sido mayores y más alta la frecuencia de crisis bancarias. El efecto final ha sido una reducción severa de la productividad, que es el motor del crecimiento en el largo plazo.



En Colombia, el gobierno ha controlado durante las últimas décadas y, aún ahora, más de la mitad de los activos de los diez mayores bancos. De acuerdo con la evidencia internacional, el costo de esa política ha sido un menor crecimiento económico del orden de medio punto porcentual anual. Puesto de otra forma, el ingreso promedio de los colombianos sería 20% más alto si nos hubiéramos ahorrado las ineficiencias de la banca pública en los últimos 40 años. Pero eso habría recortado seriamente el poder de los políticos y los burócratas, y eso sería inadmisible.



* Esta columna no compromete al BID, entidad a la cual está vinculado el autor.



1. R. La Porta, F. López de Silanes y A. Shleifer (agosto 2000), y J. Barth, G. Caprio Jr. y R. Levine (julio 2000).
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