Opinión

  • | 2008/08/15 00:00

    La agenda legislativa en lo económico

    ¿Por qué tan pobre?

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Como de costumbre, hay un número grande de proyectos de Ley sobre temas económicos y sociales a consideración del Congreso. Vistos en conjunto, sin embargo, constituyen una Agenda Legislativa más bien pobre, en la que se echan de menos proyectos de gran alcance e impacto, como fueron en su momento el acto legislativo modificatorio del Régimen de Transferencias, la aprobación del TLC con Estados Unidos o la fallida reforma tributaria de Carrasquilla que acabó convertida en un esperpento.

El más importante de los proyectos en curso es el de presupuesto, dada la compleja coyuntura macroeconómica. Las presiones de demanda, originadas en el crecimiento excesivo que ha tenido el gasto público, han agravado innecesariamente el agudo dilema que enfrenta la política monetaria: al subir las tasas de interés para amortiguar las presiones inflacionarias de origen externo, se agrava la desaceleración que acusa la actividad económica, continúa la excesiva revaluación del peso y el preocupante déficit externo en cuenta corriente. El proyecto de presupuesto supera en 13,3% el de 2008, ¡a pesar de los anuncios de recorte! Lo que el Gobierno recortó fue un anteproyecto excesivamente abultado que él mismo había presentado en mayo, como los almacenes que suben los precios un 50% y luego ofrecen una rebaja del 30%. El Congreso tiene una oportunidad histórica de reducir por primera vez un presupuesto presentado por el Ejecutivo y ganarse el aplauso de la opinión pública.

Está luego la llamada Reforma Financiera, que viene de la legislatura pasada con mensajes de urgencia por parte del Gobierno. No cabe duda de que el limitado acceso al crédito constituye una desventaja competitiva de nuestra economía. No obstante, el proyecto no se ocupa de los factores principales que lo limitan: la débil protección de los derechos de los acreedores, la difícil constitución y ejecución de garantías y la pobre disponibilidad de información sobre los deudores1. Propone cambios en otros temas, en general convenientes, pero que no constituyen los cuellos de botella para el desarrollo del sector: defensa del consumidor, introducción de multifondos para el ahorro pensional, autorización de actividades financieras adicionales a los Bancos y casas de cambio, liberalización parcial del comercio internacional de seguros y normas sobre microfinanzas, supervisión, el Fogafin y los bancos oficiales. El proyecto tiene un lunar: los defensores del cliente en las instituciones financieras pasarían de ser conciliadores a jueces (lo cual resulta inconstitucional) y serían nombrados por la Superfinanciera, lo que generará un grave conflicto de interés en la Superintendencia y la someterá a presiones del Congreso y el Gobierno para que tan jugosos cargos caigan en manos amigas.

Tuvo también mensaje de urgencia un proyecto de Zonas Libres de Segunda Vivienda, que busca atraer inversión de pensionados extranjeros. El proyecto, sin embargo, otorga beneficios exagerados a estos programas y se prestaría a claros abusos de evasión y elusión tributaria por parte de los contribuyentes colombianos. ¿Por qué no limitarse a extender a estos programas el nuevo régimen de Zonas Francas, que es ya generoso en exceso? Esto sería consistente con un "mico" bueno del Proyecto que busca corregir otro exceso de la improvisación tributaria del actual Gobierno: permitir acumular dos incentivos (los de las nuevas zonas francas y el de deducción por inversiones), cada uno de los cuales resulta de por sí exagerado.

Un proyecto sobre Ahorro de Regalías tuvo también mensaje de urgencia, pero fue archivado sin debate. Se trata de un tema importante. El Gobierno piensa presentarlo con cambios: ojalá tome en cuenta las objeciones que se han presentado al diseño técnico muy defectuoso del proyecto original2.

Otro proyecto importante que hizo tránsito busca corregir defectos del Código de Minas vigente que han dificultado el desarrollo de la Gran Minería y han propiciado la especulación con títulos mineros, una dispersión excesiva de la actividad y las dificultades consecuentes en el control de sus impactos ambientales adversos. No obstante, permite a las explotaciones de facto solicitar títulos durante dos años. Experiencias pasadas sugieren que, contrario a lo que se propone, esta larga amnistía puede llevar a un incremento considerable de la minería ilegal.

De otra parte, el Gobierno finalmente dio su aval a una iniciativa parlamentaria sobre Ciencia y Tecnología. Este proyecto podría ser un primer paso para superar los bajos niveles de innovación tecnológica y gasto en investigación y desarrollo que caracterizan nuestra economía y le restan competitividad. Para ello, resultaría clave que en su versión final incluyera recursos suficientes para el Fondo de Ciencia y Tecnología propuesto y un Comité Asesor representativo de la academia y el sector privado, con capacidad de influir en la orientación de la política de innovación, para que esta comience a convertirse en una política de Estado a largo plazo3.

Resulta más lamentable aún que el Gobierno no haya presentado un solo proyecto importante en materia social en el último año. Los que fueron aprobados o están en curso se refieren a aspectos de importancia apenas marginal.

¿Por qué ha sido tan pobre la Agenda Legislativa reciente en lo económico y social? Voceros oficiales dicen en privado que el Gobierno no ha presentado proyectos más ambiciosos porque no había "ambiente" en el Congreso para su discusión y aprobación. Parecería, en efecto, que el llamado proceso de la parapolítica, que los ciudadanos de bien hemos aplaudido, causó considerables tensiones en el Congreso y una relativa parálisis de su actividad legislativa. De otra parte, resulta claro que el Gobierno tuvo que concentrarse en la segunda mitad del año pasado en las preocupantes tensiones que se produjeron con dos países vecinos y en la atención de un ambiente internacional que se le había vuelto muy adverso. Y que, como el crecimiento seguía vigoroso hasta finales del año pasado, a pesar de los evidentes indicios de desaceleración, tanto el Gobierno, como el Congreso y el sector privado se despreocuparon imprudentemente de los temas económicos del largo plazo. Sería de esperar que con los grandes éxitos recientes y la normalización de las relaciones con Venezuela, el interés de todos se centre algo más en los problemas económicos y sociales de corto y largo plazo, habida cuenta de que ya no cabe duda de que la desaceleración económica será aguda y de que nuestra posición externa continua siendo muy vulnerable. Finalmente, parecería que la amenaza tácita de una segunda modificación a la Constitución para permitir otra reelección del Presidente, ha enturbiado el ambiente político hasta el punto de que resulta muy difícil hacer acuerdos con los partidos de oposición, aun sobre temas de evidente interés nacional. Ojalá el Presidente levante pronto este impedimento, definiendo de una vez por todas que no apoya esa iniciativa de sus 'amigos' más cercanos.

1 Ver Fedesarrollo, Economía y Política #35 y 36, para un análisis detallado de 'lo bueno y lo malo de este proyecto'.

2 Ver Fedesarrollo, Economía y Política # 34.

3 Ver Fedesarrollo, Economía y Política # 38.
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