Opinión

  • | 2010/05/28 00:00

    Kalmanomics

    Las promesas de campaña se sobreponen a las obras de infraestructura que requiere el país y que están garantizadas con las vigencias futuras que deja el Gobierno.

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Para la ola verde la modernización empresarial, la innovación tecnológica y la consecuente ganancia de competitividad generan desempleo. Sí, desempleo. Por lo menos así lo plantearon Kalmanovitz (El Espectador, abril 26, pg. 26) y el mismo Mockus (CityTV, abril 27). A pocos días de la elección, es fundamental entender otros aspectos de este modelo económico: Kalmanomics.

Interrogado Kalmanovitz sobre las vigencias futuras que comprometió el presidente Uribe para financiar grandes obras de infraestructura ($26,4 billones hasta 2027), un medio informó: "Para el ex integrante de la Junta Directiva del Banco de la República, Salomón Kalmanovitz, las vigencias comprometidas le quitan poder de maniobra al próximo Gobierno. Reconoció que la situación podría ser muy grave para la administración entrante porque no va a tener cómo financiar las promesas realizadas en campaña". (Caracol Radio, mayo 11).

Esto es Kalmanomics. Las promesas de campaña se sobreponen a las obras de infraestructura que requiere el país y que están garantizadas con las vigencias futuras que deja el Gobierno: Ruta del Sol, Túnel de la Línea, dobles calzadas Buga-Buenaventura y Bogotá-Villavicencio, corredores arteriales de competitividad y sistemas de transporte masivo para 16 ciudades, entre otras.

No importa que estas obras sean proyectos estratégicos de Estado y que trasciendan los intereses del Gobierno. No importa que sean necesarias para superar el rezago en infraestructura (estamos por debajo de Chile, Brasil, Venezuela y, créanlo o no, El Salvador). No importa que sean fundamentales para la competitividad de nuestra economía. No importa que generen más de 60.000 empleos. No importa que aumenten el crecimiento económico de Colombia en 1,5%.

No importa que las vigencias futuras para estas obras se ciñan al Marco Fiscal de Mediano Plazo, tal como lo exige la Ley de Responsabilidad Fiscal (Ley 819 de 2003). No importa que, en consecuencia, las vigencias futuras para estas obras estén enmarcadas dentro de un sendero fiscal responsable (no exceden el 0,9% del PIB por año). Y no importa que las vigencias futuras que la Nación otorgó a Bogotá entre 2000 y 2017 hayan permitido a los tres ex alcaldes impulsar esa gran obra que es Transmilenio.

No importa todo eso. En Kalmanomics lo que importa son, como lo dijo Kalmanovitz, el "poder de maniobra" del Gobierno y "tener como financiar las promesas realizadas en campaña". Ello sin mirar el largo plazo y la planificación estratégica del país.

De la infraestructura a la educación.

Dice Mockus: "Vamos a vender el 15% de Ecopetrol para invertir en educación". (Semana, abril 23). Y remata Fajardo: "Este ha sido un tema de migajas… Pero en el país tenemos un ahorro, que es lo que hay en Ecopetrol, que podemos usarlo en este caso". (Semana, abril 23).

Supongamos que la ola verde logra mayorías en el Congreso y aprueban la venta de hasta un 15% adicional de Ecopetrol (hoy la autorización solo permite vender un 10% adicional). Al precio de hoy de la acción se recaudarían $15 billones. Divididos en cuatro años de gobierno, ello representa inversiones por $3,75 billones adicionales por año en educación.

Teniendo en cuenta que la Nación invierte al año casi $21 billones en educación, esos $3,75 billones por año sólo representan un 18% adicional durante cuatro años. No parece ser la gran transformación. De hecho, es una inversión adicional bastante menguada con respecto a lo que el modelo económico verde llama migajas.

Pero, además, la venta de ese 15% de Ecopetrol reduce el ingreso corriente de la Nación en casi $1 billón por año. El déficit fiscal aumentaría en esa magnitud por año para siempre. ¿Otra reforma tributaria para tapar este hueco?

Siempre será mal negocio vender un activo que genera ingresos cada año para gastárselo en cuatro años. Sobre todo si la opción lógica es invertir el flujo anual de regalías de petróleo y carbón en educación. Así no se aumentaría el déficit anual, lograríamos la verdadera transformación en recursos permanentes para la educación y frenaríamos una fuente de corrupción. Pero no, ellos quieren vender 15% de Ecopetrol. Kalmanomics siempre será Kalmanomics.

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