Opinión

  • | 2007/03/02 00:00

    Juntos a la Bolsa de Valores

    "¿No será que ya el tamaño de los cuatro juntos nos permite acceder al mercado de capitales?"?

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La competencia global obliga a que las empresas se enfrenten a este mundo con eficiencia y bajos costos. Para eso, se necesitan inversiones en tecnología y administraciones capaces de enfrentar los retos y cambios que se vienen encima. Una de las maneras más económicas de conseguir el capital requerido para estas inversiones, es la incursión en los mercados de capitales. Las empresas de familia no son ajenas a esta realidad, con la diferencia de que cuentan con fuerzas adicionales a las de mercado, como los sentimientos familiares, que hacen que los procesos de modernización, consecución de capital y adaptación sean más complejos.

Hoy es común ver jugadores muy pequeños en diferentes industrias, que nunca han contemplado la posibilidad de conseguir capital por medio de los mercados de capitales. Como dice Diógenes Bustamante, el gerente de una empresa metalmecánica de tercera generación familiar. "Eso no era para nosotros, pues no teníamos ni el músculo ni la credibilidad, y además mis primos ni siquiera consideraban la posibilidad de dar información a terceros. Después de muchas reuniones, mis primos aceptaron que nos aliáramos con otros tres competidores y, luego, si lo necesitábamos, iríamos al mercado de capitales".

En la industria metalmecánica, segmento en el que se mueve la familia Bustamante, muchos de sus competidores —pequeños también— tenían necesidades de inversión, pero todas esas empresas eran empresas familiares cuyos bolsillos no alcanzaban a cubrir lo que se necesitaba para las modernizaciones requeridas. Es más, entre ellos se peleaban los precios de sus productos y sus materias primas, de tal forma que, ellos mismos hacían subir los precios a los proveedores y bajar los precios de sus productos finales. Como si fuera poco, eran familias con unas culturas muy diferentes.

Cuando la situación financiera de las empresas tocó fondo, se logró que cuatro de estas familias conversaran, y encontraron que, a pesar de la diferencia de culturas de las empresas, tenían valores en común, como el trabajo y la honestidad. "Si tenemos esos mismos valores, ¿por qué no nos juntamos en una sola empresa que nos vuelva más eficientes, y nos permita competir no entre nosotros mismos, sino con el mercado global? ¿No será que ya el tamaño de los cuatro juntos nos permite acceder a los mercados de capitales? Cada uno solo es muy pequeño, pero entre los cuatro tendremos mucha fuerza".

Para unirse, las cuatro familias analizaron las ventajas y desventajas de esa unión. En cuanto a las ventajas señalaron las siguientes como las más significativas: "La reducción de los costos de producción y administración, y las economías de escala en la compra de las materias primas aumentarían las utilidades de la unión en un 25%. Adicionalmente, las ventas cruzadas incrementarían las ventas de la unión en 12%. Por otro lado, se podría organizar un gobierno corporativo que les diese más transparencia a todos los accionistas familiares". En cuanto a las desventajas de la unión, destacaban la pérdida de privacidad y la salida de algunos empleados que cada familia consideraba leales. Dice Diógenes, "ya ninguno de nosotros tiene el control, y todos los empleados familiares que había en las cuatro empresas tuvieron que salir, pero si no nos hubiéramos juntado, estaríamos todos quebrados. La adaptación de las cuatro culturas a una sola no ha sido fácil, pero los resultados económicos y la posibilidad de competir en el futuro hacen que todos estos cambios valgan la pena".

¿Diógenes, cuál es el próximo paso? "Como para seguir compitiendo tenemos que hacer varias inversiones y no tenemos el capital necesario, hemos decidido que vamos a emitir acciones. Así, pensamos que podemos conseguir el capital necesario a una tasa muy competitiva y proveer mayor liquidez a las acciones de las familias. No tendremos la privacidad de los números que todos teníamos, pero bien vale la pena todo este trabajo. Además, entrar en el mercado de capitales nos obliga a formalizar el gobierno corporativo e introducir miembros externos en la junta. Hoy me doy cuenta de que éramos muy cerrados".

Señor Empresario: ¿No será que usted también podría acceder al mercado de capitales?

Diego Vélez Montes, dvelezm@alum.mit.edu.
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