Opinión

  • | 2003/09/19 00:00

    Juan Luis Londoño In memoriam

    Como buen periodista y economista, anticipó tendencias y lideró la discusión de nuevos temas, expuestos siempre con un lenguaje claro y ameno.

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Cumple 10 años de circulación la revista Dinero, casi la mitad de ellos bajo la dirección de Juan Luis Londoño. En esa tarea, al igual que en todas las que emprendió en su vida, Juan Luis mostró de inmediato a los lectores las características de su personalidad y su inteligencia. En menos de seis meses, le dio un vuelco radical a la revista: impulsó el cambio de carátula y diagramación, organizó mejor las secciones, creó nuevas columnas, la convirtió en circulación quincenal y profundizó alianzas con revistas internacionales. La revista, fiel reflejo de lo que era Juan Luis, innovó y comenzó a mirar más el largo plazo, al tiempo que se volvió más optimista y constructiva.

En lo temático, todos los artículos escritos en Dinero por Juan Luis están de alguna manera entrelazados. Y lo mismo ocurre con su obra académica, publicada en libros y revistas especializadas. En esta última estudió tres grandes temas (aunque su obra, en rigor, no es divisible): el empleo, la distribución del ingreso y la protección social. En Dinero, como periodista económico, combinó los temas anteriores con aquellos de mayor interés y urgencia para las personas en el mundo de los negocios. La crisis económica y financiera de 1998-1999, la importancia del desarrollo del mercado de capitales, el boom de 2005, los cambios en el papel de la mujer en el mercado laboral y la evaluación de los colegios, son algunos ejemplos. Juan Luis, como buen periodista y economista, anticipó tendencias y lideró la discusión de nuevos temas, expuestos siempre en un lenguaje claro y ameno.

Sus ideas perdurarán por decenios en las mentes de quienes hagan investigación económica y formulen políticas. Tres ejemplos:

i). El buen manejo macroeconómico es una condición necesaria pero no suficiente para crecer y reducir los niveles de pobreza y desigualdad del ingreso. Tanto lo macro, como las reformas económicas estructurales y la acción del Estado deben facilitar el mejoramiento de la cobertura y la calidad en la educación, la salud y la seguridad social.

ii). La desigualdad en la distribución de los activos, y no solo del ingreso, afecta el crecimiento económico y la pobreza. Por tanto, los derechos de propiedad, la competencia y el acceso de los pobres al crédito son aspectos fundamentales en nuestros países.

iii). Con la entrada de Asia y Europa oriental al comercio mundial se rompió el patrón tradicional de América Latina de abundancia relativa de recursos. Con Asia disminuyó la abundancia relativa de mano de obra no calificada, y con la antigua Unión Soviética decreció la abundancia de recursos naturales. Así, América Latina no ha logrado acumular el capital humano que haga compatible una mayor orientación comercial con una mejor distribución del ingreso.



Pero Juan Luis no tenía solo ideas, también las ejecutaba. Con conocimiento, persistencia, convicción y sentido político sacó adelante en el Congreso importantes reformas sociales y económicas. En 1993 lideró el rediseño de todo el sistema de salud de Colombia, con la aprobación de la Ley 100. Y en 2002, solo cuatro meses después de ser nombrado Ministro de Salud y Trabajo, logró la aprobación del Congreso de las reformas laboral y pensional. Para 2003 tenía, como siempre, un programa ambicioso. Este incluía desde el diseño organizacional del Ministerio de Protección Social hasta conformar un sistema completo de manejo de riesgos sociales, pasando por el mejoramiento de algunos aspectos de la Ley 100 y la búsqueda de metas más ambiciosas en el campo pensional. El destino solo le permitió ver terminada su primera tarea. Nos deja, sin embargo, un inmenso legado.
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