Opinión

  • | 2009/07/10 00:00

    Jóvenes auto-realizados en la empresa

    Exigir a las futuras generaciones habilidades específicas para el negocio y claridad sobre las motivaciones para ingresar a él, sin prepararlos, es cosechar lo que no se ha sembrado.

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El sucesor de una empresa familiar tendría el beneplácito del fundador si aquel manifiesta habilidades empresariales, de liderazgo, pasión por los negocios y un espíritu de cohesión que nutra los afectos de la familia y articule armónicamente la vida familiar y la rentabilidad de la empresa. Estos rasgos, sin embargo, no aparecen espontáneamente y es preciso cultivarlos tempranamente. 

Entre los extremos de heredar forzadamente el liderazgo (práctica común de gremios medievales) y el vivir de una fiducia familiar (recibir dividendos sin vinculación a la empresa) cabe una aproximación que motiva a los jóvenes a participar en la empresa y a encontrar en ella dinámicas que satisfagan su vocación profesional y de autorrealización personal. El fundador tendría en este caso que renunciar a toda pretensión de clonarse en sus sucesores. Las especies clonadas, contrario a lo que los fundadores piensan, son débiles, incapaces de sobrevivir nuevos desafíos pues sus genes ya no son adaptativos. Tampoco favorecen la sucesión aquellos fundadores que descorazonan y espantan a los potenciales herederos por su insistencia en referirse a la empresa como una máquina oscura y comprensible solo para quien lleve allí muchos años y tenga el carácter y conocimiento únicos del fundador. Desestimar los valores y capacidades de los jóvenes y restar crédito a sus iniciativas no son actitudes que faciliten la transferencia de conocimiento y liderazgo.

Un diagnóstico temprano de aptitudes e inclinaciones de los jóvenes facilitaría el colocarlos en ambientes de aprendizaje que realicen sus expectativas. Una aproximación gradual a la vida empresarial puede despertar la ilusión por vincularse a ella. Prácticas, celebraciones de la empresa, asistencia a reuniones de comités o juntas, son algunas actividades que contribuyen a apropiarse del legado familiar y del sentido de empresa. Estímulos como becas, participación accionaria, préstamos para proyectos de emprendimiento son otros medios que ayudan a que las nuevas generaciones dimensionen un futuro con sentido dentro de la empresa en el que puedan desplegar sus habilidades en consonancia con los objetivos propios del negocio. Recientemente, un joven artista de la tercera generación de una próspera familia empresaria nos comentaba que, si bien su inclinación por la fotografía y la producción de televisión no estaban muy en línea con los objetivos de la organización, había realizado un video sobre la vida y obra de la fundadora de la empresa, y en este acercamiento al espíritu empresarial de su abuela había experimentado un sentido de pertenencia a la familia que incluso lo había motivado a elaborar un plan para un negocio.

Exigir a las futuras generaciones habilidades específicas para el negocio y claridad sobre las motivaciones para ingresar a él, sin ningún tipo de preparación, es cosechar lo que no se ha sembrado. Inicialmente, las motivaciones pueden contener una alta dosis de ambición, búsqueda de privilegios, afán de dominio o prestigio, pero esta energía puede ser depurada y transformada para conquistar bienes más altos, con preeminencia del sentido de equipo y de la responsabilidad social.

“La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”, así se refería Picasso a la dialéctica de la inspiración y el trabajo cotidiano. De igual manera, la inspiración, la iniciativa, la idea generadora de los fundadores surgió después de un tiempo de estar inmersos en una situación concreta que los llevó a buscar solución a problemas, al mejoramiento de procesos o a desarrollar nichos nuevos de negocio. Es preciso desarrollar habilidades empresariales que preparen para los negocios: capacidad de postergar una gratificación inmediata para conseguir objetivos de mayor valor; constancia en los trabajos; autodisciplina y flexibilidad de conocimiento; disposición al sacrificio de tiempo, bienestar y comodidades; afinar habilidades de negociación; formar en el sentido del ahorro; poner en práctica métodos de aprendizaje, recolección y procesamiento de información.

Señor empresario: ¿Cómo desarrolla el espíritu emprendedor en las nuevas generaciones de su familia? ¿Cómo hace atractiva la empresa para que ellos encuentren allí su autorrealización personal?

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