Javier Gutiérrez: el antiprivatizado

| 4/27/2001 12:00:00 AM

Javier Gutiérrez: el antiprivatizado

El más radical enemigo de la privatización de ISA es Javier Gutiérrez. Se mandó lanza en ristre contra ella y no hubo poder humano que lo parara.

por Armando Botín

Javier Gutiérrez nunca dijo que si entraba un estratégico en ISA las tarifas de energía se dispararían. No lo dijo, porque aunque causa impacto, su enorme honestidad intelectual le impedía decir semejante barbaridad. Nadie mejor que él sabe que ISA es un monopolio regulado y la tarifa de transmisión es independiente de que su dueño sea Shakira, Elvis Presley o el Estado colombiano.



Javier Gutiérrez nunca dijo que a ISA la iban a regalar porque una empresa con activos por US$1.000 o US$2.000 millones iba a ser feriada por US$500 o US$700 millones. Para alguien que mil veces ha descontado flujos de caja, es evidente que el significado del valor en libros de una empresa es inexistente. Los balances son útiles para ver cambios, no para titularcitos populistas. Engañar a la gente e incendiar al país a punta de tergiversaciones no solo es incorrecto, sino mediocre. Eso no es Javier Gutiérrez.



Javier Gutiérrez nunca trató de enviar a los Ministros contra la Comisión de Regulación, cuando una medida como esta lo afectaba, y jamás se refirió a sus miembros en forma peyorativa. Cuando discrepó conceptualmente con uno u otro de los mil Ministros, nunca buscó apoyo en el Congreso o en la prensa para minarlo, no obstante que esto es común en el sector público. Es que Javier Gutiérrez es cuota de él mismo. Es cuota de la institucionalidad.



Javier Gutiérrez hace ya muchos años ha logrado mantener a ISA y en su momento a ISAGEN, por fuera de la rapiña de puestos y favores. La calidad del equipo técnico de ISA la envidia cualquier empresa --pública o privada--, en Colombia o en el exterior. Si hubieran privatizado ISA, el equipo hubiera sido el mismo. No por ser paisas. No por ser públicos. No por la fuerza del sindicato. Simplemente por la calidad de un equipo humano, que es lo que construyen las buenas gerencias.



Logró hacer una colocación de acciones popular, que mucho más allá de su efecto financiero, no muy grande, es un acto simbólico de liderazgo y transmisión de credibilidad en el país que muchos políticos envidiarían. Remató la faena ganando una licitación en Perú. Pasó de privatizado a capitalizado, de víctima de multinacional a multinacional victimaria.



Para que ISA no fuera privatizada fueron más efectivas la capacidad técnica y la integridad intelectual de Javier Gutiérrez que la irracional voladura de torres por la guerrilla (el país entero les agradece los incrementos tarifarios); que los insultos y las calumnias para satisfacer Señal Colombia; que los conceptualmente livianitos, pero políticamente incendiarios titulares de nuestra prensa; que la aridez argumental de mis amigos de la ortodoxia fiscal. Señores Ministros, ya ni traten.



Esto no prueba nada respecto de las privatizaciones. Ese debate es más complejo y ni siquiera se ha comenzado a dar. Todavía estamos en la etapa de las frases de cajón del Country y de los insultos de cajón del Congreso. Dios los crea y ellos se juntan.



Yo no sé, señor Javier Gutiérrez, si usted ganó una batalla ideológica. No creo que la estuviera dando. Lo que sí sé es que usted a este país le ha dado una clase de altura, de inteligencia, de persistencia, de calidad humana y de excelente gerencia. Me sentiría orgulloso de haber sido su alumno.
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