Juan Mayr Maldonado

| 3/7/2003 12:00:00 AM

Inversión, desarrollo sostenible y responsabilidad corporativa

Avanzar hacia un sistema de responsabilidad social corporativa requiere ante todo un decidido liderazgo, no solo desde el nivel gerencial sino también desde el directivo.

La corrupción corporativa en Estados Unidos, un fenómeno que comenzó a destaparse con escándalos como los de Enron, Arthur Andersen, Xerox, WorldCom y a los cuales se siguen sumando nuevos casos, se ha constituido en una voz de alarma para los inversionistas, quienes hoy demandan transparencia, integridad y responsabilidad de las compañías, como criterios fundamentales para invertir. Así lo evidencia una encuesta realizada por sectores interesados en el mercado de capitales en Nueva York.

El asunto ha llegado al ámbito del desarrollo sostenible. En la pasada Cumbre de Naciones Unidas, en Johannesburgo, la responsabilidad corporativa fue uno de los temas más controvertidos y sobre el cual no se logró llegar a ningún acuerdo, dejando una gran frustración y la puerta abierta a nuevos conflictos.

El tema ha sido tomado tan en serio que el Centro Mundial Ambiental -una organización neoyorquina sin ánimo de lucro que desde 1974 busca promover el desarrollo sostenible urbano e industrial mediante el intercambio de información entre diferentes sectores-, reunió en el Foro Ambiental Internacional -compuesto por 45 de las principales multinacionales, representantes de 12 sectores empresariales- a un grupo de expertos para analizar los elementos que permitan diseñar unas guías sobre responsabilidad social corporativa.

Allí se analizaron instrumentos existentes, como las Normas 8000 de Contabilidad Social, los Principios del Compacto Global de Naciones Unidas, los Principios Globales Sullivan y la Iniciativa de Reporte Global, entre otros, los cuales han dado importantes pautas a diferentes compañías hasta la fecha.

También se discutieron diferentes posibilidades para el establecimiento y adopción voluntaria de normas y medidas para la responsabilidad social y ambiental, y se exploraron mecanismos de auditoría, verificación e implementación y revisión externa.

Todo lo anterior con el fin de que las empresas puedan estar preparadas para dar respuesta a las demandas externas de los diversos grupos de interés e igualmente para crear conciencia dentro de ellas mismas sobre las inquietudes que pueden surgir desde afuera sobre sus actividades. Pero tal vez lo más importante es la generación de capacidad para que ellas mismas monitoreen los cambios en las expectativas sociales y definan valores corporativos que les den respuesta, incrementando así el desempeño empresarial. Así mismo, podrán identificar nuevas oportunidades de mercado, reducir las ineficiencias operativas y mantener el apoyo público.

Sin embargo, avanzar hacia un sistema de responsabilidad social corporativa requiere ante todo un decidido liderazgo, no solo desde el nivel gerencial sino también desde el nivel directivo. Sin este prerrequisito no será posible lograr un cambio, mucho más cuando se trata de una responsabilidad colectiva que afecta todas las áreas de una compañía.

En medio de la globalización de la economía, el establecimiento de indicadores de responsabilidad social, ambiental, cultural y económica -pilares del desarrollo sostenible- y la implementación de sistemas transparentes de información pública y verificación externa se constituyen en un punto de encuentro entre economía y ambiente, así como en condición básica para los negocios del futuro evitando conflictos en forma oportuna. Así lo demanda la sociedad mundial.
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