Opinión

  • | 2005/09/02 00:00

    Instituciones para la disciplina fiscal

    A pesar de todos los progresos, las instituciones fiscales colombianas no ofrecen garantías para la estabilidad fiscal.

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La estabilidad fiscal es una meta distante en Colombia y otros países latinoamericanos. Este año, el gobierno tendrá un déficit del 6% del PIB y todo el sector público no financiero estará en rojo en 2,5% del PIB. Esto a pesar del alto precio del petróleo y la recuperación de la economía. El coeficiente de deuda pública ha bajado ligeramente, gracias a la apreciación del peso (que implica un abaratamiento de las deudas en dólares), pero sigue siendo muy alto. Un deterioro del ambiente financiero internacional podría dejar al descubierto la fragilidad fiscal.

Colombia fue líder en la adopción de buenas instituciones fiscales en América Latina. Un estudio pionero sobre el tema, elaborado por el BID en los 901, identificó a Colombia como el país con mejores instituciones presupuestales en esa época. Ese estudio consideró como clave, por un lado, la separación clara de responsabilidades entre el Ejecutivo y el Congreso, que impide que los congresistas puedan aumentar el gasto total y, por otro, la centralización en el Ministro de Hacienda de las decisiones finales de gasto, que le permite imponer disciplina sobre los ministerios de línea. Estas sencillas reglas alivian el "problema de los comunes", que consiste en que, si no hay una disciplina centralizada, todos terminarán gastando más de lo que en conjunto pueden o quieren pagar.

Un nuevo estudio del BID2 amplía y actualiza el índice de instituciones fiscales. Con leyes de responsabilidad fiscal u otras normas de rango superior, casi todos los países han establecido restricciones numéricas al gasto público, al déficit fiscal o a la deuda pública. Chile es un buen caso, pues se exige mantener un superávit de 1% del PIB en años normales, o mayor cuando suben los precios del cobre o la economía está en auge (y viceversa). Otros aspectos de desarrollo reciente incorporados en el nuevo índice son la transparencia de las estadísticas fiscales y la adopción de sistemas de administración financiera integrada, que fortalecen la capacidad de control centralizado del presupuesto.

Como en el estudio de hace una década, los resultados fiscales claramente tienden a ser mejores en países que tienen buenas instituciones fiscales (ver gráfico). El déficit fiscal (primario) en los países con peores instituciones es mayor en 2,5 puntos del PIB que en los países con las mejores instituciones.

A diferencia del estudio anterior, en el nuevo, Colombia ya no es un país muy destacado por sus instituciones fiscales. Aunque hizo avances, como la ley de responsabilidad fiscal, Colombia no está en la frontera en otros aspectos, como la transparencia o la capacidad que efectivamente tiene el Ministro de Hacienda para retener fondos asignados, cuando ello es necesario para proteger la estabilidad fiscal.

Además, como el estudio lo advierte, un buen índice no es garantía de éxito, porque las mejores normas fiscales pueden no funcionar cuando los incentivos políticos no están bien alineados o cuando surgen circunstancias extraordinarias que no se pueden acomodar políticamente. Los 'auxilios parlamentarios', que eliminó la Constitución de 1991, han sido sustituidos con partidas 'personalizadas' menos transparentes y tres veces más costosas, como lo muestra una investigación de Juan Carlos Echeverri. Esto es producto en parte de las nuevas condiciones políticas del país, puesto que desde 1991 el Ejecutivo tiene menos poder frente al Congreso (también frente a un poder judicial mucho más independiente), y porque la mayor fragmentación partidista dificulta y encarece las negociaciones políticas. A pesar del camino recorrido, la estabilidad fiscal no está garantizada. Por buenas que sean, las instituciones fiscales colombianas no son suficiente protección para el futuro.



1. Alberto Alesina, Ricardo Hausmann, Rudolph Hommes y Ernesto Stein, "Budget Institutions and Fiscal Performance in Latin America", 1996.

2. Gabriel Filc y Carlos Scartascini, "El Estado de las Reformas del Estado: Instituciones Presupuestarias", agosto 2005.



Nota: El autor está vinculado al BID, pero sus opiniones no comprometen a esta institución.
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