Opinión

  • | 2009/06/26 00:00

    Innovación

    Para acelerar el ritmo del desarrollo económico necesitamos volvernos una sociedad más innovadora.

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En la medida en que aumenta el ingreso per cápita en nuestro país, se hace más importante aumentar nuestras capacidades de innovación. Entre más suben los salarios y las condiciones de vida, más difícil será mantener un modelo de exportaciones basado en commodities y productos de bajo valor agregado, donde gana el país que tenga los menores costos de producción.

La innovación nos permite diferenciar y agregar mayor valor a nuestros productos. La innovación, por cierto, no se limita a grandes descubrimientos tecnológicos. De hecho, para la etapa de desarrollo económico en que nos encontramos, la habilidad crítica en términos de innovación es la capacidad de absorber y adaptar comercialmente tecnologías de punta desarrolladas en el exterior. Además, la innovación no es solo tecnológica. También se puede innovar en términos de diseño, de mercadeo y de servicio al cliente, por citar algunos ejemplos.

Israel, ejemplo de éxito

Un país que nos debería servir de referencia es Israel. A pesar de ser un país pequeño, con problemas de seguridad y con un Producto Interno Bruto (PIB) inferior al nuestro, ha logrado convertirse en uno de los más innovadores del planeta. Por ejemplo, Israel es el segundo país, después de Estados Unidos, con mayor número de empresas listadas en el Nasdaq, la bolsa de valores estadounidense especializada en la negociación de acciones de empresas de alta tecnología.

Esto se logró después de haber puesto in situ una serie de condiciones que en su conjunto generan un círculo virtuoso de innovación: un gran número de egresados universitarios con grados avanzados en disciplinas de ciencia y tecnología; alta inversión en investigación y desarrollo con relación al PIB; disponibilidad de capital para financiar proyectos nacientes y apoyo y liderazgo por parte del gobierno.

Con relación al papel gubernamental, este ha sido determinante en varios aspectos. Por ejemplo, el primer fondo de capital de riesgo fue iniciado por el gobierno nacional en 1993. Este fondo, Yozma, sentó la base para el desarrollo del sector de venture capital en el país, uno de los más dinámicos del mundo en la actualidad. Adicionalmente, a través de sus inversiones en investigación y desarrollo en el sector de defensa, el gobierno ha promovido el desarrollo de tecnologías que luego son aprovechadas en aplicaciones civiles. Un buen ejemplo de esto fue el desarrollo de los firewalls para proteger computadores contra hackers.

Finalmente, el gobierno ha creado un ambiente regulatorio muy propicio para la innovación. Entre los diferentes tipos de incentivos disponibles vale la pena resaltar el programa Magnet, que promueve la formación de consorcios entre universidades y empresas para desarrollar conjuntamente nuevas tecnologías. En este programa, el gobierno entrega un subsidio equivalente a 66% del presupuesto de investigación.

Implicaciones para Colombia

En Colombia hay mucho por hacer en este campo. Las universidades no están formando suficientes profesionales en ciencia y tecnología; las empresas están invirtiendo poco en investigación y desarrollo; no hay disponibilidad de capital por parte de fondos de capital de riesgo para financiar nuevos emprendimientos de tecnología; y, finalmente, la práctica de formación de consorcios de investigación entre las universidades, la industria y el Gobierno está poco desarrollada.

Sin embargo, a pesar de todo esto, Colombia ha logrado establecer algunos sectores con casos exitosos de innovación. Un sector que me llama mucho la atención en este sentido es el de la salud, donde se tienen innovaciones en muchos aspectos. Por ejemplo, tenemos médicos y clínicas reconocidas mundialmente en áreas como transplantes de órganos y cirugías oftalmológicas. También hemos sido innovadores en los esquemas de regulación y gestión. Estos han permitido un gran avance en el porcentaje de ciudadanos con acceso a servicios de salud y en la calidad del servicio que reciben, en un entorno de escasez de recursos fiscales

Por cierto, la innovación en el sector salud no es casualidad. Tenemos una buena infraestructura universitaria y un gran número de graduados. Este es el sector en el que se ha logrado el mayor acercamiento entre universidades y empresas (clínicas y hospitales). También es un sector que el Gobierno se ha preocupado por desarrollar, dado el impacto que genera en el bienestar de los ciudadanos.

Afortunadamente, por fin el país está despertando frente a la necesidad de acelerar el ritmo de innovación. La nueva legislación con relación a ciencia y tecnología es clara evidencia de esto. Llegó la hora de la colaboración entre la industria, las universidades y el Gobierno para dar el salto que el país necesita en términos de innovación.

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