Opinión

  • | 1999/06/18 00:00

    Ingeniería y desarrollo

    La Escuela de Minas de Medellín fue un motor de desarrollo que se puede replicar.

COMPARTIR

Hace poco más de cien años se fundó en Medellín la Escuela de Minas. No es exagerado afirmar que el desarrollo de Antioquia de este siglo se construyó de la mano de los ingenieros egresados de la Escuela. A partir de las necesidades concretas que enfrentaba la región: construcción de carreteras, puentes, vías ferroviarias y explotación de minas, los líderes de ese entonces crearon un programa académico que daba respuesta a los problemas que era necesario resolver para poder desarrollar la región.



Hoy los retos son de otra naturaleza. Estamos en un mundo globalizado, pretendemos exportar y competir y, en consecuencia, hablamos de innovación, desarrollo tecnológico y valor agregado. Y, como antes, en la búsqueda de soluciones adecuadas, todos los caminos conducen a la ingeniería. El problema es que la ingeniería colombiana está en una condición precaria. ¿Qué hacer?.



Volvamos a Medellín. Desde 1996, ProAntioquia y el Centro de Ciencia y Tecnología de Antioquia, conscientes de la necesidad de hacer de la ingeniería, una vez más, motor del desarrollo de la región, y como parte de un proyecto educativo integral, se pusieron en la tarea de replicar el modelo de la Escuela de Minas, un siglo más tarde. El primer paso consistía en identificar las necesidades de la región. Una consulta directa con el sector productivo, privado y público, permitió identificar las áreas estratégicas, con sus respectivas líneas prioritarias: medio ambiente, industria, energía, ciencias de la computación, telecomunicaciones y gestión tecnológica.



A renglón seguido, estas demandas se cruzaron con la oferta académica disponible. Se conformó una red de universidades, locales, nacionales e internacionales, que bajo el liderazgo de la Universidad Nacional con su Escuela de Minas, la Universidad de Antioquia, Eafit y la Pontifica Bolivariana, están comprometidas en un proyecto de trabajo conjunto, en contacto directo con la realidad productiva regional y con el respaldo de un grupo de empresarios con visión de largo plazo.



La primera actividad tangible empezó el mes pasado: "El año de la Ingeniería". Esta es una iniciativa que permite ir consolidando las fortalezas, integrando nuevos protagonistas y haciendo los ajustes necesarios. El objetivo es construir un programa en el cual se formen ingenieros en el nivel doctoral, con la más alta calidad e interacciones constructivas y reales con el sector productivo. Este programa ilustra una alternativa que puede servir para empezar a diseñar una verdadera estrategia nacional, que interprete las necesidades regionales y que cuente con el apoyo decidido de las instancias centrales que desde hace años olvidaron la ingeniería.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?