Opinión

  • | 2007/12/07 00:00

    Inclusión financiera

    La mayoría de la población colombiana no cuenta con el acceso a los productos del sector financiero que les podrían ayudar a vencer la pobreza.

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Al tener poco o ningún acceso a productos de ahorro, financiación de vivienda, préstamos para capital de trabajo o seguros, se vuelve más difícil romper el ciclo vicioso de la pobreza. Estos productos son clave para aprovechar oportunidades, acumular riqueza y protegerse de riesgos.

La situación actual

La experiencia del micro-crédito en el mundo demuestra cómo el acceso a pequeños capitales puede transformar la vida de las personas. Un préstamo de un millón de pesos puede permitir, por ejemplo, que una madre cabeza de familia pueda invertir en una máquina de coser para iniciar un negocio que le permita mantener a su familia. El fundador del Banco Grameen, Muhammad Yunus, ganó el Premio Nobel en 2006 en reconocimiento al impacto que el micro-crédito ha tenido alrededor del mundo. En Colombia, el micro-crédito se ha desarrollado especialmente a través de ONGs. Sin embargo, todavía falta mucho por hacer -solo recientemente algunos bancos privados comenzaron a ofrecer proactivamente el servicio-.

La financiación de vivienda es otro elemento clave para romper el ciclo de la pobreza. Aunque en nuestro país existen las hipotecas para vivienda de interés social, estas están realmente dirigidas a la clase media-baja, no a los pobres. Los pobres, que están mayoritariamente en la economía informal, no tienen cómo comprobar fuentes de ingresos ante el sector financiero. Como lo ha demostrado ampliamente el investigador peruano Hernando De Soto, las familias de bajos ingresos que logran acceso a una vivienda debidamente legalizada, y que pueden acceder al crédito utilizando la vivienda como garantía, obtienen un excelente vehículo para construir su patrimonio en el largo plazo.

Los seguros son otro componente esencial para protegerse de la pobreza. Por ejemplo, en una familia de bajos ingresos la muerte del padre o madre puede implicar una vida de pobreza extrema para los hijos. En Colombia, la clase media se puede proteger de este tipo de eventos con seguros de vida. Sin embargo, no se ofrece un producto de este tipo accesible para los pobres.

Finalmente, está el ahorro para la vejez. En un artículo reciente comenté la gravedad de la situación del ahorro pensional para la mayoría de los trabajadores colombianos. Según el Dane, aproximadamente el 60% del empleo en las principales 13 ciudades del país es "informal". Dentro de estos trabajadores "informales", se estima que menos del 15% contribuyen a planes de pensiones. Por lo tanto, la mayoría de la población colombiana está expuesta a la pobreza en su vejez.

Modelos alternativos de negocios

El sector financiero no está logrando llegar a los más pobres porque su modelo actual de negocios es demasiado costoso y/o no consigue administrar adecuadamente el riesgo relacionado a esta población. Sin embargo, experiencias exitosas demuestran que es posible construir nuevos modelos para servir a los pobres. Los siguientes ejemplos sirven como ilustración:

La Fundación Mario Santodomingo está logrando proveer viviendas debidamente legalizadas a población de la economía "informal" de bajos ingresos. Esto lo está logrando a través de proyectos de auto-construcción de muy bajo costo, financiados por su unidad de micro-crédito.

Codensa, la distribuidora de electricidad de Bogota, está ofreciendo crédito de consumo apalancando el historial de pago de sus clientes y su infraestructura de facturación. Este modelo podría ser utilizado para vender otros productos financieros a las clases bajas, como seguros y planes de ahorro, puesto que en Colombia la mayoría de los hogares de bajos ingresos tienen acceso a electricidad.

En Bangladesh, el Banco Grameen está ofreciendo planes de pensión apalancando su red de agentes de micro-crédito, logrando millones de clientes desde su lanzamiento en el año 2000.

En la India, el banco líder del sector privado, ICICI, está iniciando un programa para llegarle a los pobres en el campo a través de corresponsalías bancarias con ONG´s y cooperativas. Los terminales de los corresponsales, a pesar de su muy bajo costo, tienen la capacidad de operar en tiempo real a través de redes inalámbricas y de identificar a los clientes mediante huellas digitales.

Como estos ejemplos ilustran, para lograr que las clases bajas tengan acceso a productos del sector financiero, el sector privado tendrá que viabilizar nuevos modelos de negocio que disminuyan los costos y los riesgos de servir a los pobres. También será necesaria la colaboración del gobierno para flexibilizar el entorno regulatorio en la medida en que sea necesario.
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