| 3/4/2011 12:00:00 AM

Inclusión de la base de la pirámide

Luis Fernando Andrade, Director de McKinsey & Co.

Por razones éticas y económicas es necesario encontrar estrategias de inclusión económica.

por Luis Fernando Andrade

En los últimos años hemos visto cómo es posible mejorar las condiciones de vida de los pobres, dándoles oportunidades de trabajo y acceso a nuevos productos y servicios hechos a la medida de sus necesidades. En este último aspecto, países como la India y China le están dando ejemplo al mundo de cómo llevar a los pobres servicios financieros, telecomunicaciones, salud, vivienda, etc.

En Colombia también hemos logrado importantes avances. Los teléfonos celulares son un excelente ejemplo. Hoy en día, prácticamente todas las familias pueden tener acceso a este servicio gracias a las reducciones de los precios y los esquemas de prepago. El microcrédito es otro buen ejemplo. Cada vez son más los emprendedores que pueden tener acceso al crédito formal.

Sin embargo, todavía una gran parte de la población del país continúa excluida de los beneficios que ha traído el desarrollo económico. De hecho, comparado con países con ingresos per cápita similares, somos uno de los países con mayores índices de pobreza y desigualdad. Esta situación no es sostenible desde el punto de vista ético, ni político, ni económico. Por esta razón el Gobierno está buscando formas de acelerar el proceso de inclusión. Iniciativas gubernamentales como el Sisben y Familias en Acción se han creado con este propósito.

Estos apoyos son necesarios, pero no suficientes, para eliminar la pobreza. Efectivamente, ayudan a mejorar las condiciones de vida y a eliminar algunas de las trampas que causan el círculo vicioso de la pobreza. Sin embargo, no tienen un efecto inmediato sobre la capacidad de generación de ingresos, que es la clave para acelerar y hacer sostenibles los esfuerzos de inclusión. Por lo tanto, es necesario que las personas adquieran capacidades para que puedan ejercer empleos de mayor valor agregado, o construir sus propios negocios.

Es muy importante complementar los programas de asistencia con los de desarrollo de capacidades. En Colombia hay ONGs con programas bastante exitosos en este campo, generando capacidades para empleos en los sectores de alta demanda laboral, como son las confecciones, mantenimiento y limpieza, manipulación de alimentos, construcción, etc. Así mismo, el sector privado está buscando formas de generar negocios "inclusivos" que beneficien directamente a los más pobres, en adición a su rol tradicional de generar oportunidades de empleo a través del crecimiento de sus actividades con ánimo de lucro. El reto de estos programas es aumentar la escala. Aunque funcionan, aún son pequeños relativo al número de personas que los necesitan.

Sin embargo, el mayor desafío hacia el futuro es el desarrollo de habilidades que les permitan generar mayor valor en la era del conocimiento, evolucionando del trabajo físico al trabajo mental. Para esto es necesario crear el contexto propicio. Primero, generando disponibilidad de capacitación de alta calidad a bajo costo, independientemente de la ubicación geográfica. Segundo, universalizando el acceso a computadores conectados a internet. Y, tercero, promoviendo la creación de nuevas empresas de prestación de servicios relacionados a la tecnología y la información.

En este sentido, hay mucho que se puede copiar de casos exitosos en el exterior. Por ejemplo, en Brasil y Suráfrica se han podido desarrollar esquemas de educación a distancia con alcance masivo. Esta es una idea que se ha promovido en Colombia desde el gobierno del presidente Betancur, pero que aún no consigue masa crítica. En Brasil el motor del desarrollo de la educación a distancia han sido empresas con ánimo de lucro. Con relación a la universalización del acceso a internet, existen programas muy exitosos alrededor del mundo. El plan Vive Digital, recientemente lanzado por el Ministerio de TIC, le apunta a este objetivo. Finalmente, países como la India, Filipinas y Marruecos están consiguiendo generar cientos de miles de empleos promoviendo la creación de empresas de servicios de información y tecnología. En Colombia este ha sido identificado como uno de los sectores clave en el programa de Transformación Productiva. Esta sería la base para el desarrollo de las industrias del conocimiento.

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