Opinión

  • | 2009/01/23 00:00

    “In God WeTrust”

    Aún vamos a ver unos meses largos de incertidumbre y por ello seguimos viendo como la opción adecuada mantener en efectivo un porcentaje alto.

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Cuando uno mira un billete de un dólar americano, en el reverso se encuentra la leyenda, "In God We Trust", y parece ser lo único en lo que se puede confiar ahora, ante la falta absoluta de credibilidad en los mercados financieros y sus distintos agentes.

La realidad supera a la ficción. Cuando parecía que ya no había lugar para más sustos, y se estaba descontando la llegada al poder del presidente electo Barak Obama, llegaron los escándalos de las pirámides financieras, tanto en América Latina como en Estados Unidos.

El daño que se ha hecho a la industria financiera no viene tanto por los montos involucrados en las estafas, que son cuantiosos, sino por el torpedo en la línea de flotación de la confianza de los inversionistas. Después de un ejercicio en el que las principales entidades financieras sufrieron pérdidas importantes, la gente necesitaba un poco de tranquilidad, y parece que va a tardar en llegar.

Los mayores afectados van a ser los fondos de cobertura, inversiones alternativas o también llamados Hedge Funds. La imagen que tenían de ser centros de talento, donde se buscaban las mejores opciones para beneficiarse en mercados, tanto al alza como a la baja, no han respondido en 2008. Si bien, de media han bajado ligeramente por encima del 20% el año pasado, y puede ser poco comparado con las fuertes caídas de los índices bursátiles en el mundo, no han cumplido su cometido de proteger el patrimonio. Un gran número de inversionistas entraron en estos vehículos buscando rendimientos estables, constantes y con bajas volatilidades, y sin embargo no los encontraron.

La profundidad de esta crisis financiera nunca se había vivido. Es absurdo compararla con la del 29 ya que la globalización, la sofisticación en los instrumentos y los apalancamientos no existían en esa época. Todo esto va a llevar a que un gran número de fondos y gestores que se crearon en la última década desaparezcan y que se pase de los casi 10.000 actuales a posiblemente menos de dos mil en los próximos meses. No solo es debido a mejores o peores rendimientos. Se ha perdido la confianza y los inversores buscan hoy una red de seguridad, en la que sepan lo que tienen, miren a la cara a su banquero o asesor y se crean que lo que le están ofreciendo es lo mejor para sus intereses, y no solo los de su institución. Si añadimos que los vehículos antes citados tenían unos costes altísimos y liquidez reducida, sería la fórmula para que en esta situación de incertidumbre se volviese a lo básico, sencillo y entendible.

Esto no significa dejar de creer en las inversiones alternativas. Pienso que un gran número de gestores de este tipo tendrá oportunidades excepcionales para conseguir buenos retornos. En momentos de incertidumbre se hace más dinero si se compra a los precios adecuados. Cuando todos tienen que vender por obligación, el que marca el precio es el comprador y hoy nos encontramos en esta situación. Lo difícil es hacer el seguimiento de quienes lo están haciendo bien, si tienen los controles de riesgo adecuados y, a pesar de ello, siempre será posible la inesperada estafa.

En cualquier caso, por la huida del capital a bonos del tesoro buscando refugio, se han golpeado en exceso los mercados de renta fija, tanto los de alta calidad como los de mayor riesgo. Los diferenciales vistos en los últimos meses no se habían encontrado en muchos años. Hoy la mejor opción riesgo/retorno parecería presentarse en el mercado de renta fija, en plazos medios y con créditos de primer nivel. El problema es que nadie sabe qué compañías aguantarán esta crisis, e incluso las triples A de hace años, hoy están con pérdidas. Por ello, la opción más sensata es diversificar mucho, tanto en entidades como en títulos concretos.

Los mercados bursátiles seguirán muy volátiles los próximos meses. Es posible que el que compre hoy y mire a largo plazo pueda ganar mucho dinero, pero el nivel de estrés que pueden sufrir no es para todo el mundo. Lo mismo está pasando con los mercados de materias primas y bienes raíces que, después de grandes subidas los últimos años, están hoy en día muy golpeadas. Si se piensa que a medio/largo plazo el mundo va a mejorar y que la gente, cuando recupere la confianza, volverá a consumir, podría ser interesante retomar posiciones en oro, petróleo y materias primas agrícolas como instrumentos de diversificación adicional.

En mi impresión, aún vamos a tener unos meses largos de incertidumbre y por ello seguiremos viendo como la opción adecuada la de mantener en efectivo un porcentaje alto. Está claro que nadie sabe nada, que el contar con mayor información ayuda en la toma de decisiones y sobre todo que la misma no tenga intereses creados.

La única forma de salir de esta crisis es ser positivos, seguir activos buscando oportunidades y no caer en la espiral negativa y en el estancamiento mental que está creando.
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