Opinión

  • | 2007/07/06 00:00

    Imperio del frio, Rusia: economía en alza

    El crecimiento acelerado del PIB y del consumo, y la aparición de posibilidades de inversión y nuevos negocios, hacen que Rusia haya recuperado su preeminencia económica mundial.

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Los últimos días hemos visto un acercamiento entre los presidentes estadounidense y ruso para limar asperezas. Más que la vuelta a la guerra fría, la intención rusa es recuperar la influencia política de épocas pasadas, ya que recobraron su importancia económica.

En informes de varios bancos de inversión encontré datos muy interesantes: uno, de Renaissance Capital en Moscú, que me gustaría desarrollar más en detalle para ustedes.

Las actuales variables macroeconómicas rusas son envidiables, especialmente después de la moratoria de su deuda local hace menos de diez años. La crisis financiera rusa de 1998 llevó su moneda y sus activos financieros a menos del 10% de su valor. Si bien es cierto que se han recuperado con creces desde entonces. El superávit fiscal es superior al 7% del Producto Interno Bruto (PIB), el superávit por cuenta corriente llega al 10% del PIB, y han conseguido reducir la inflación por debajo del 10% anual.

La gran subida del precio de las materias primas, experimentado en los últimos tres años, se ha reflejado en subidas en dólares de su PIB del 25%, el último año, y con una acumulación de reservas de US$1.000 millones adicionales, ¡cada cuatro días! Rusia tiene más del 30% de las reservas probadas de gas natural a nivel mundial, y entre el 15% y el 25% de las de níquel, oro, paladio, etc. Otro dato que es sorprendente, pero que va en línea con la evolución de varios países emergentes, es que han conseguido reducir su deuda pública en US$70.000 millones en los últimos años, al tiempo que han creado un fondo de reserva para el futuro de otros US$100.000 millones adicionales. Esto último es una medida muy sensata que pocos países están tomando. Por ejemplo, Chile lo ha hecho aprovechando la bonanza del precio del cobre, pero otros de nuestra región se han dedicado a malgastarlo en proyectos que no crean riqueza, ni estructura para crecer.

El lado débil de la economía rusa es el envejecimiento de su capacidad productiva, pues tiene más del 50% de su estructura de capital fijo con más de 20 años de antigüedad. Al mismo tiempo, es una gran oportunidad por la necesidad de inversión tanto en infraestructura, carreteras, puertos, aeropuertos, viaductos, como en capital para las empresas. La inversión extranjera se ha dado cuenta de ello y desde el año 2000 han estado volcando cantidades importantes de dinero en proyectos en el país. A lo largo de 2007, la inversión directa en capital de empresas en el país ha llegado a los US$40.000 millones.

El futuro se ve interesante, sobre todo considerando que se está creando una clase media, desaparecida después del desmembramiento de la Unión Soviética, con necesidades y capacidad de consumo. La demanda interna se ha disparado y las expectativas de vida para sus habitantes suben. A nivel anecdótico, se puede comentar que la esperanza de vida para un varón en Rusia es de 56 años, muy por debajo de muchos países en vías de desarrollo.

Todas estas noticias positivas se han reflejado en un mercado bursátil totalmente alcista desde hace varios años, con subidas superiores al 300% desde 2004. Es cierto que esa misma tendencia la han tenido otros mercados asiáticos o latinoamericanos, pero lo que marca la diferencia es el nivel de valoración respecto a beneficios de sus empresas en la actualidad. El mismo se encuentra en 9,2 veces ganancias (P/E ratio, o Precio/Beneficio estimado), que es muy bajo comparado con 16 veces para el S&P500 estadounidense, o de 42 veces para los principales índices chinos. Las empresas locales han optado por acudir a los mercados de capitales como fuentes de financiación, siendo en la actualidad uno de los mercados más activos de nuevas emisiones en bolsa (IPOs), tanto de renta variable, como de emisiones de bonos de renta fija. Es impresionante comparar el valor total de la bolsa de Moscú en 1999, que no llegaba a los US$40.000 millones, con el valor actual que ya supera el billón de dólares.

El precio de la deuda pública lo vemos caro, al igual que, en general, el resto de los bonos de países en desarrollo. El spread (diferencial) de su deuda contra los bonos del Tesoro americano, estaba en el año 2000 en más de 3000 puntos básicos, suponiendo un 30% de diferencia en rendimiento, y en la actualidad no superan el 1%. Es por ello que no sugeriríamos comprar a estos niveles, ya que el riesgo que tienen no amerita tomarlo por tan solo un 1% de diferencia. Sin embargo, sí que existen oportunidades puntuales en deuda corporativa, principalmente en sectores financieros y energéticos que aun tienen valor a estos precios.

En marzo de 2008 habrá elecciones en Rusia y veremos quién sustituye a Putin. Dentro de las opciones, está la posibilidad de una reforma constitucional que le permita volverse a presentar por tercer mandato. Otra opción sería que quede alguien de su línea, pero no se ve un cambio importante en la dirección económica. Hay muchas reformas pendientes por hacer, y muchas dudas sobre su forma de actuar con tintes autoritarios; pero creo que debería quedar como material interesante para que escriba al respecto un comentarista político. No yo, como economista.

CEO. TBK Investments, Inc.

Sulloa@tbkinvestments.com
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