Opinión

  • | 2004/10/29 00:00

    Igualdad y diferencia

    Creo en la atracción de las polaridades, en la contribución diferencial de cada polo, en este caso de cada género. Creo también que el papel de la mujer ha cambiado y que el del hombre no se ha revisado a la par.

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Tengo a mi cargo una sección del Taller de Autoconocimiento, materia obligatoria para estudiantes de pregrado de Administración. Dada la metodología del curso, los estudiantes escogen los temas que más les llaman la atención para cumplir el objetivo fundamental de desarrollar estrategias y caminos para conocerse a sí mismos. El tema de la semana pasada eran las diferencias de género y para mi sorpresa, para mi gran sorpresa, ¡la mayoría de los y las estudiantes considera que somos iguales! Esto está bien. Supuestamente, hemos abogado por la igualdad de derechos y deberes, se ha dado toda una revolución silenciosa en esta dirección. Lo que me llamó la atención es que estos estudiantes, con un promedio de edad de 18 años, creen que las mujeres somos agresivas, que hemos descuidado el hogar, que la falta de valores de la familia se debe a que las mujeres salimos a trabajar, que somos tan infieles como ellos y que no se puede confiar en nosotras.

Salí de la sesión con una mezcla de tristeza, nostalgia y desesperanza. Ahora resulta que no hemos logrado la igualdad en el reconocimiento salarial en el trabajo y en el ascenso en la pirámide organizacional, ni tampoco en la valoración a nuestra contribución como madres y esposas, pero sí nos hemos apropiado de aquellas características masculinas que a los hombres se les puede criticar o no, pero no se les ve tan mal si las tienen: ¡su agresividad, su consagración al trabajo con el consiguiente descuido del hogar y la infidelidad!

Con estas creencias sobre nuestro papel como mujeres en la sociedad y nuestra contribución a las relaciones personales, familiares y sociales, independientemente de qué tanto correspondan a la realidad, todos perdemos. Si es cierto que las mujeres nos hemos vuelto agresivas es una historia a revisar. Y si es que nos perciben como agresivas por el hecho de hacer valer nuestras opiniones y nuestros derechos, la historia y su revisión son otras. Si nos hemos dedicado al trabajo, a costa de nuestras familias, al igual que muchos hombres, y ninguno de los dos padres está asumiendo la tarea de educar y la responsabilidad de estar presente, la familia está sufriendo las consecuencias de ello. Y si estamos jugando a la infidelidad a costa de la confianza es una situación. O si se nos percibe como infieles por tener que actuar en el trabajo en igualdad con los hombres, mas no necesariamente siendo infieles, la situación es distinta.

De todas formas, las creencias son tan reales como los hechos y para estos estudiantes, futuros padres y profesionales, percibir o creer que los hombres y las mujeres somos iguales termina significando en la práctica que las mujeres no estamos haciendo lo que deberíamos hacer. Se pierde el terreno recorrido en la dirección de reconocernos como iguales en derechos y deberes, pero distintos en responsabilidades. Creo que la mujer es quien define cosas importantes como el respeto, la forma como la traten, la calidez en el hogar, la mirada intuitiva. Si los hombres no lo ven, corresponde a las mujeres ayudar a que lo vean. Ahí está la bondad de su diferencia. Ahí está su conciencia de lo femenino y la gran contribución que ella le permite aportar. Pero si ellas no lo ven y han entendido la igualdad como dejar a un lado su contribución particular, ellas mismas eliminan la diferencia e inducen así a que los hombres vean en ellas "otro hombre": igual de vulgares en su lenguaje, no tienen ni ponen límites a la hora de expresar sus afectos, ni exigen un respeto a los espacios y los tiempos. Creo en la atracción de las polaridades, en la contribución diferencial de cada polo, en este caso de cada género. Creo también que el papel de la mujer ha cambiado y que el del hombre no se ha revisado a la par. Y creo que la responsabilidad de educar a unos hijos y de mantener a la especie es de toda la sociedad. Estos estudiantes replicarán o cuestionarán lo que valoran y validan y tanto padres como educadores somos responsables de qué sociedad queremos entregarles y que construyan.



conniedesantamaria68@hotmail.com
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