Opinión

  • | 1994/07/01 00:00

    Ideas que pueden hacer daño

    Lo importante para el nuevo presidente es mantener el rumbo que le imprimió a la economía el gobierno saliente. Hay que olvidarse de ideas que han hecho carrera sin justificación en la realidad del país.

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Ahora que estamos ad portas de un nuevo gobierno, me parece útil re flexionar sobre algunas ideas que, sin saber a qué hora ni con qué fundamento, podrían estar convirtiéndose en verdades absolutas, que fácilmente conducirían a retroceder significativamente respecto de los avances que en materia económica hizo el actual gobierno.

Se dice que la apertura económica ha aumentado escandalosamente pobreza. Al respecto, vale la pena mencionar que no es evidente que los indicadores de pobreza hayan aumentado y, mucho menos, que si ello hubiese sucedido, la causa hubiese sido la apertura.

Por lo tanto, lo que se señala como "el resultado de la apertura" no es sino la justificación de quienes, con mucha ideología y pocas cifras, generalmente se han opuesto a que la economía sea sometida a la saludable competencia del resto del mundo.



2. Se señala que la apertura quebró al sector agrícola. Quienes ello plantean se olvidan de mencionar el colapso de los mercados internacionales de "commodities", la recesión internacional, la desastrosa situación de orden público en el campo, el hecho de que en Colombia los ríos no pasan por debajo de los puentes sino por encima, o que la Caja Agraria, el banco de los agricultores, prácticamente se quebró, en gran parte por muy malas gestiones de administración. Por cierto, tampoco se menciona que con las "franjas de precios" varios productos del agro tienen hoy niveles de protección mayores que los que tenían antes de que la economía se abriera al resto del mundo.

3. Se sugiere que la independencia del Banco de la República es la causante de la reevaluación. Se olvida mencionar que desde hace cuatro años el país continuamente ha estado acumulando reservas internacionales. A riesgo de incumplir sus presupuestos monetarios, el Banco ha salido a comprar las divisas, para evitar que la tasa de cambio se desplome. Si se tiene en cuenta el espectacular aumento que se ha dado en el gasto público durante los últimos dos años, habría que felicitar al banco por haber "medio controlado" la inflación y haber evitado una mayor apreciación de la tasa de cambio real. Pongo en duda que con una institución como la antigua Junta Monetaria nos hubiera ido mejor.



4. Se argumenta que la descentralización es la panacea. A sus aspectos favorables, que por supuesto los tiene, habría que agregarle el cúmulo de problemas y restricciones que ella impone sobre la estabilidad macroeconómica. A la efectividad con la que se descentralizan los ingresos sería muy deseable agregarle celeridad en la descentralización de responsabilidades. Claro, esta última sólo tendrá verdadero sentido cuando exista capacidad administrativa y de planeación en las regiones. Entiendo que es poco lo que se ha avanzado en ese sentido. En lo que toca a la descentralización, el país está sentado encima de una "bomba de tiempo" fiscal, que el próximo gobierno tendrá que mirar con el máximo de atención.



Se plantea que con Cusiana nos volvimos ricos 5 y que, por ser Colombia un país pobre, no hay que escuchar a los "tecnócratas", quienes lo único que han propuesto es ahorrar la bonanza. Sobre esto se ha escrito suficiente. Ojalá prevalezca la opinión de los técnicos.



Durante la convulsionada década de los ochenta se logró mantener un admirable nivel de estabilidad económica, a la vez que se hizo evidente la necesidad de introducir cambios al modelo de desarrollo para poner al país en un sendero de más elevado crecimiento económico. La apertura económica, las reformas laboral y financiera, la independencia del Banco Central y la privatización de algunas empresas públicas constituyen pilares de un modelo de desarrollo al que ojalá se le dé la oportunidad de funcionar.

Subsisten infinidad de problemas. No sería correcto pretender tapar el sol con las manos. Pero tampoco se debe, alegremente, culpar al nuevo modelo de desarrollo de males que, en una forma u otra, siempre nos han afligido. El gran reto es mantener el modelo y tratar de que éste, contrario a los ensayados en el pasado, sí satisfaga las necesidades del mayor número posible de colombianos.
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