Opinión

  • | 2010/08/06 12:00

    Hacer mi nación

    Si cada ciudadano asume la responsabilidad de que vamos a construir una nueva Colombia, podemos soñar que en el año 2025 tendremos un país diferente. Todo comienza por la transformación de cada uno de nosotros.

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Hace 200 años Colombia decidió que quería ser una nación independiente, autónoma, constructora de su propia cultura, con su propia identidad y valores. A pesar de sus variadas regiones, orígenes, condiciones y tradiciones se acordó que queríamos un destino común, que podíamos construir entre todos una nación fuerte, sólida, próspera, donde reinara la paz, el desarrollo y el bienestar para todos sus ciudadanos, se sabía que no era una tarea fácil, pero se aceptó el reto.

En otro rincón del mundo, en el enigmático reino de Bhutan, encontramos un ejemplo de lo que implica la construcción de una nación. El año pasado el ministro de Educación, Lyonpo Thakur S. Powdyel , lanzó el proyecto The Making of My Nation (La creación de mi nación) con el cual busca comprometer a todos los jóvenes de su país a reflexionar sobre las muchas formas como pueden contribuir en la construcción de su nación.

En su discurso de lanzamiento del proyecto el Ministro hizo afirmaciones como las siguientes:

"La construcción de una nación no termina. Cada generación hace su propia contribución en la hechura de una nación y avanza en ese sentido, hereda los nombres, los signos y los símbolos que hacen la nación comprensible para ellos. La creación de mi nación incluye todas las ocupaciones y todas las etapas de la vida, pero esta es una llamada especial para los jóvenes, porque el futuro les pertenece. Frecuentemente creemos que la construcción de una nación la hacen los talentos extraordinarios y los superdotados y seguramente es así. Pero los ciudadanos comunes escuchando su voz interior, la voz de su conciencia y avanzando como agentes del bien son héroes en la hechura de una nación

Necesitamos construir carreteras y puentes, colegios y hospitales, infraestructura para proveer servicios y mecanismos de monitoreo, pero principalmente necesitamos manos que no roben, labios que no mientan y sentidos que no se adormezcan por las drogas. Es así de simple. Como constructor soy responsable de la integridad de la estructura que haga. Si soy un aseador, debo ser el mejor. Como estudiante tengo la responsabilidad de ser el mejor que sea capaz de llegar a ser.

Igual como educador y médico, abogado, ingeniero y cualquier otra profesión. Solo necesitamos ser y hacer lo mejor que cada uno sea capaz, ni más ni menos. Si no podemos hacer nada más, podemos ayudar a construir nuestra nación al no causar dolor ni hacer daño a otros.

Se requiere mi ser físico, emocional y espiritual; compromete mi ser social y mi ser moral, la hechura de mi nación incluye mis pensamientos y mis acciones, mi sentido de valores y mis prioridades. Yo hago mi nación momento a momento, respiro a respiro y relación por relación. Mi nación se hace de mi sentido de bien y mal, y mi habilidad para crear e inspirar, porque con seguridad como yo soy, así es mi nación.

No es suficiente que vivamos en Bhutan como ciudadanos de este país, Bhutan debe vivir en nosotros y ser exitoso a través de nosotros. Servimos a nuestro país haciendo, pero también lo servimos siendo.

Todos soñamos en un Bhutan de paz y prosperidad, en un país de Felicidad Bruta Nacional.

Es para ayudarnos a realizar este sueño sagrado que los llamamos a ustedes, los jóvenes de nuestro país, para ser parte de la misión de hacer nuestra nación. Hoy entregamos a ustedes este proyecto para que se apropien de él y lo desarrollen, porque haciendo esto se apropian del futuro de nuestro país".

Si cada ciudadano asume la responsabilidad de que vamos a construir una nueva Colombia, una Colombia en la que se consolide la paz y también el desarrollo económico y social, con cuidado y respeto por el medio ambiente, podemos soñar que en el año 2025 tendremos un país diferente.

Todo comienza por la transformación de cada uno de nosotros, no esperemos a que los demás cambien, empecemos por cambiar nosotros.

Si cada uno se convierte en un modelo digno de imitar, si cada uno tiene clara su filosofía de vida: ¿Quién es? ¿Qué quiere? ¿Para dónde va? ¿Cuál es su misión en la vida? Y con base en esto construye un proyecto de vida y avanza cada día hacia su plena realización, comenzará por transformarse él mismo y luego comenzará a transformar a los que lo rodean.

Esto tiene que ser liderado por el sector educativo para que cada estudiante, cada padre de familia, cada maestro, cada rector, cada Secretario de Educación, orientados por el Ministro, se responsabilice de formar los nuevos ciudadanos que van a construir la nueva Colombia que todos soñamos.

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