Opinión

  • | 2006/03/01 00:00

    Guía para entender el enredo electoral

    Los seudo o minipartidos serán los más definitorios en el resultado total. Con tres que lleguen al umbral se convertirían en poder decisorio.

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Muchas confusiones se presentan con las nuevas reglas que regirán en estas elecciones. Intentemos unas aclaraciones sobre los elementos que deben tener en cuenta quienes gustan apostar en las 'pollas':

El censo electoral, o sea la cantidad de votos potenciales, hoy es de 26.308.000 y no está sujeto a 'interpretaciones' (como aquellas con las que el presidente Uribe y el ministro Londoño trataron de cambiar el resultado del Referendo).

La votación efectiva se divide en 2 categorías: votos válidos y votos no válidos; la primera se subdivide en votos en blanco, votos válidos solo para los partidos y votos válidos para los candidatos; la segunda en votos nulos y votos no marcados. Aunque el crecimiento natural de la votación debería alcanzar más de 12 millones, es de prever que entre quienes se abstienen por la dificultad misma y quienes no marcan o marcan erradamente quedarán menos de 10 millones de votos válidos.

Los partidos son 59 hoy y los movimientos populares son 2 (Mockus y Peñalosa); estos son los que tienen derecho a inscribir listas. 20 inscribieron candidatos al Senado y 39 candidatos a la Cámara. O sea que de antemano desaparecen 22 'partidos' que no inscribieron listas y también 19 más que van solo con candidatos locales (entre ellas, Salvación Nacional, de Álvaro Gómez Hurtado; Nuevo Liberalismo, de Luis Carlos Galán; Nueva Fuerza Democrática, de Andrés Pastrana; el antiguo M-19, con el nuevo nombre de Opción Centro; Anapo, etc.); los candidatos que así se presenten podrán salir elegidos pero quedarán sin partido.

El umbral es el que define cuáles listas podrán acceder a curules. Hay tres clases: el umbral para listas al Senado; el umbral para cada circunscripción de Cámara; y el umbral para mantener y/o adquirir personería jurídica como partido. El primero es el 2% de la votación válida para Senado; el segundo es el 50% del cuociente para cada circunscripción (ejemplo: si Bogotá tiene 1.800.000 votos y 18 curules el cuociente es 1.800.000/18 = 100.000 y el umbral 50.000); y el que da la personería es el 2% del que escoja cada partido entre su resultado en el caso del Senado y su resultado en la sumatoria de sus cámaras en relación con el total de la votación para Cámara (no hay claridad si incluido el voto en blanco o no). El que define la personería define además quiénes se podrán beneficiar de las ayudas oficiales -reembolso por la votación obtenida y giros anuales-. La primera consecuencia es que los que postularon candidatos a la Cámara pero no al Senado seguramente no tendrán ese beneficio; y que muy probablemente todos los que lo tengan será por aplicación a la votación del Senado.

La votación para Senado: El umbral rondará los 200.000 votos y entre los 20 que van con listas al Senado 5 seguramente lo superan (Partidos Liberal y Conservador, la 'U', Cambio Radical y Polo Alternativo Democrático). Los demás giran solo alrededor de un nombre y se identifican mejor por intermedio de él.

Para ellos, valen los siguientes análisis: El total de aspirantes será del orden de 850. Todos cuentan con algo de votación en Bogotá y por lo menos 50 la tendrán ahí en su mayoría. En especial Mockus, Peñalosa y Moreno de Caro y su lista cerrada dependen de ella, pero no es lo mismo dividir por tres o cuatro cuando se es candidato a alcalde que compartir la votación entre tantos competidores, luego no es probable que nadie cuente ahí con 150.000 votos. Con los votos de Antioquia pasa algo similar: Mario Uribe y Luis Alfredo Ramos coparon el voto uribista en la elección anterior, pero hoy centenares de uribistas cuentan con captar allá algunos votos y por lo menos una decena calculan una buena votación, luego difícilmente habrá alguno que ronde los 100.000 votos. El respaldo para quienes gozan de la simpatía de los paramilitares no debería cambiar mucho y, donde son fuertes (en Antioquia y la Costa), compiten con cacicazgos políticos, de tal forma que no es previsible que aporten más de 50.000 votos a nadie. El dinero contará, aunque no se sabe cuánto, porque todos y no solo La Gata o Gil tienen mucho. El voto de los cristianos es bastante disciplinado, pero al dividirse puede perderse. Así las cosas, creo que por lo menos diez listas no pasarán el umbral. Moreno con Rocío Arias (y los votos de don Berna en Medellín) parece que aseguró su entrada, y es posible que en su orden Alas, Peñalosa, Mario Uribe y un partido cristiano tengan alguna probabilidad; parece remota la posibilidad para los otros. De cumplirse lo anterior, para definir quiénes serían los elegidos se disminuirían cerca de 1.500.000 votos por no pasar el umbral.

La cifra repartidora es por la cual se divide la votación de cada grupo que cumple el umbral y así se establece cuántas curules le corresponden. Se calcula con una tabla fácil de aplicar pero imposible de explicar. Consiste en dividir todas las votaciones de esos grupos por 1, 2, 3, 4, 5, 6, y así sucesivamente, para luego tomar los resultados más altos hasta el número de curules por proveer (en el caso del Senado, 100) y el último de estos es la cifra repartidora. Esta siempre será muy inferior al umbral (por ejemplo, en el caso perfecto de 10 listas exactamente iguales la división por 10 daría 85.000). En el caso actual, puede que llegue a estar entre 50.000 y 80.000 votos, aunque yo creo que estará más cerca o inferior a 50.000. Es decir, en ningún caso podrá haber listas que saquen una curul al Senado, y quienes ponen eso en alguna proyección es porque no han entendido el sistema: lista que logre ganar curules en el Senado tendrá más de dos, probablemente mínimo tres, y no sería de extrañar que la base fuera cuatro elegidos.

Como las listas que queden sumarán más de 500 candidatos pero los votos que contarán serán los de los 100 elegidos, se puede deducir que entre los más de 400 restantes sumarán entre millón y medio y dos millones que tendrán incidencia en la cantidad de elegidos por lista pero no en los nombres. Estos son escogidos mediante el voto preferente para los partidos que se decidan por esa opción, marcando el número del candidato que uno escoja (el voto por el partido sin marcar candidato es válido pero el de candidato sin marcar el partido, no). En las listas cerradas entrarían en el orden que se presentan. Fuera de quienes encabezan estas últimas, no es de esperar elegidos que superen los 150.000 votos y en cambio muchos pueden salir con menos de 40.000. Se pueden presentar paradojas como que un Peñalosa no salga con 180.000 votos y el cuarto de una lista secundaria salga con menos de 20.000. Como en las 'grandes listas' están todos los políticos de tiempo completo, casi no habrá renovación y no será entre ellos que estarán las últimas votaciones.

De todo lo anterior se deduce que los seudo o minipartidos serán los más definitorios en el resultado total. Con tres que lleguen al umbral se convertirían en poder decisorio.

El uribismo tiene una especie de operación superavispa con ellos (4 están entre las listas con alguna posibilidad). El caso de que casi todos fracasen no es improbable y eso daría especial peso a las circunscripciones especiales (dos de negritudes, una indígena, y una internacional).
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