Opinión

  • | 1999/09/24 00:00

    Grupos de innovación

    Las universidades y las empresas tienen que encontrarse en los procesos productivos.

COMPARTIR

Hay ciertos temas sobre los cuales mucho se habla y poco se ve. Un ejemplo clásico es la relación universidad-empresa. Ahora que el Ministerio de Comercio Exterior propone una nueva política de competitividad para apoyar el sector exportador tenemos, necesariamente, que examinar el estado de la precaria relación entre nuestras universidades y nuestras empresas. La razón es simple: esa relación es indispensable para la construcción del Sistema Nacional de Innovación, que es la forma institucional concebida para propiciar la interacción entre el sector productivo y la comunidad científico-tecnológica.



¿Qué hacer? Los Grupos de Innovación, una propuesta que el Centro de Ciencia y Tecnología de Antioquia (CTA) diseñó y ha promovido en los últimos tres años, son un ejemplo. Veamos. La idea inicial es absolutamente pragmática y consiste en buscar que los protagonistas se encuentren en el lugar que corresponde, en las empresas, pero no en la oficina del gerente, sino donde se adelantan los procesos productivos. El propósito es, entonces, crear las condiciones para que equipos de profesores universitarios, acompañados de sus mejores estudiantes, entren al mundo real. Esto es fácil decirlo y bastante difícil concretarlo.



En lugar de pretender dar un salto gigantesco de las universidades a las empresas, lleno de vacíos e incomprensiones, hay un sitio intermedio que sirve para encontrar el camino: los Centros de Desarrollo Tecnológico (CDT).



Estos Centros, por definición, son organizaciones que conocen las características del sector al cual pertenecen y, en principio, tienen la obligación y la capacidad para dar respuesta a los problemas que las empresas enfrentan. ¿Qué se hace?



El primer paso tiene varias dimensiones. El CDT identifica un grupo de empresas con problemas comunes, les presenta el programa y establece el compromiso formal de trabajo. De otro lado, escoge un coordinador del grupo, con experiencia y capacidad teórica y práctica para interactuar con empresas y el medio académico. Esta persona tiene la tarea inicial de diseñar o seleccionar el instrumento metodológico que se aplicará para la identificación de los proyectos de mejoramiento tecnológico. Al mismo tiempo, en las universidades de la región, se identifican los profesores y estudiantes más calificados en los temas de interés, y se les invita a participar.



Después, previo estudio de los resultados obtenidos con el instrumento metodológico, el grupo pasa a trabajar durante tres semanas en las empresas y, sobre el terreno, elabora en cada una su Plan Indicativo de Desarrollo Tecnológico e Innovación. Con este plan y con el apoyo del CDT y del CTA, el empresario escoge sus proyectos prioritarios y presenta a una entidad financiadora una propuesta de cofinanciación. Por razones obvias, el desarrollo de la mayoría de los proyectos estará a cargo de algunos de los participantes en el grupo.



Hasta el momento se han conformado Grupos de Innovación con la participación de los Centros Metalmecánico, del Plástico y el Caucho, de Alimentos, de Producción Más Limpia, y de Apoyo a Tecnologías Informáticas, y las mejores Facultades de Ingeniería de Antioquia. Han participado 40 empresas y se han identificado 210 proyectos específicos. La principal fuente de financiación ha sido el Programa de Mejoramiento Continuo de Colciencias y Planeación Nacional. Las experiencias acumuladas son numerosas, adaptables y replicables, con posibilidades inmensas. Y la moraleja es una: aprendamos de lo bueno que tenemos.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?