Opinión

  • | 2009/03/20 00:00

    Filosofía empresarial

    El líder de una organización juega un papel clave, pues él es el que transmite actitudes y energía a toda la organización.

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En épocas de turbulencia e incertidumbre se vuelve especialmente importante revisar y reflexionar sobre la filosofía de todas las organizaciones: su misión, su visión, sus creencias y valores, sus fortalezas y debilidades, sus ventajas competitivas, qué las hace únicas, las diferencia y pueden hacer mejor que cualquier otro, qué las ha hecho exitosas en el pasado, qué incidencia han tenido los cambios del entorno en los resultados y qué podemos hacer para convertir las amenazas en oportunidades.

La filosofía empresarial comienza por cuestionarnos quién soy yo como persona, cuál es el sentido de mi vida, mis creencias, valores, sueños, metas e ideales, qué es para mí una vida bien vivida; y luego quiénes somos como organización, cuál es nuestra razón de ser, para qué existimos, cuál es nuestra misión, qué es una empresa exitosa, qué tan satisfechos están todos nuestros relacionados, qué tanto valor estamos generando para cada uno de ellos y cómo podemos maximizar ese valor.

Si comenzamos por comprender que todos en la organización somos seres humanos en proceso de ser, aprender, hacer, crecer, desarrollarnos y realizarnos, vamos a poder liderar y orientar a todos los colaboradores en ese sentido, dándole a cada uno la oportunidad de aprovechar todas sus potencialidades.

Para ello debemos comenzar por nosotros mismos: yo, como líder de la organización, tengo claro ¿quién soy, qué quiero, a dónde quiero llegar como ser humano, como esposo, como padre, como empresario, como líder, como ciudadano? ¿Tengo claro qué me motiva? ¿Por qué y para qué hago todo lo que hago? Estoy logrando un desarrollo equilibrado en mis distintas dimensiones (física, intelectual, profesional, familiar, espiritual, comunitaria, social, cultural, etc.)

Si todos en la organización comparten una filosofía empresarial: misión, visión, creencias, valores, propósitos, metas, estrategias y cultura organizacional, tienen claro cuales son sus ventajas competitivas, cada día las desarrollan y refuerzan; y si paralelamente cada colaborador tiene su propia filosofía de vida, sus valores, tiene una visión de lo que es el universo, el hombre, la vida y ve el trabajo como fuente de aprendizaje, crecimiento y realización y sabe que la forma de convivir, desarrollarse y progresar es a través de su esfuerzo, compromiso y mejoramiento equilibrado y permanente, será una empresa competente y competitiva, capaz de buscar nuevas oportunidades aun en los entornos más complejos.

Como dijo Einstein: "La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla".

En épocas difíciles se requiere ser más innovadores, más competentes, más competitivos, tener una mayor comprensión del negocio, de nuestras ventajas competitivas y poder así buscar nuevas oportunidades, nuevas formas de hacer las cosas.

Si hemos desarrollado una cultura de participación, de búsqueda de oportunidades de innovación, si reconocemos a los que hacen aportes sobresalientes, si tenemos mecanismos, métodos y procesos para conocer a nuestros consumidores y clientes mejor que cualquier otro, si hemos desarrollado tecnologías y alianzas para tener acceso al mejor y más adecuado conocimiento en todas nuestras actividades y procesos, tendremos planes y proyectos que nos conduzcan a resultados sobresalientes a pesar de que el entorno no sea el más favorable.

Son épocas para cuestionarnos: ¿qué hacemos mejor que los demás? ¿Qué más podemos hacer con lo que hacemos bien? ¿Cuál es la realidad actual del entorno? ¿Cómo afecta eso a nuestra empresa? ¿A nuestros consumidores y clientes? ¿Cuáles son sus dificultades y necesidades? ¿Qué oportunidades puede haber para nosotros?

Todo depende de la actitud con que toda la organización reaccione ante las circunstancias, si todos son negativos y pesimistas por las dificultades del entorno, aceptan los malos resultados, atribuyendo todo a causas externas, disminuyen las inversiones, los nuevos desarrollos, los esfuerzos de mercadeo, esto afectará gravemente a la empresa. Por el contrario si buscamos con entusiasmo, optimismo, esfuerzo y compromiso encontraremos oportunidades que antes nadie había identificado, tanto de aumentar ventas como de reducir costos y gastos.

Esta invitación a pensarnos como seres humanos y como líderes empresariales refuerza la tesis de que el líder de una organización juega un papel clave, pues él es el que transmite actitudes y energía a toda la organización.

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