Opinión

  • | 2007/09/28 00:00

    Expogestión y el sueño de la competitividad

    Cómo conseguir que se realice un esfuerzo sostenido para lograr la meta de multiplicar por cinco el ingreso por habitante en Colombia en los próximos veinticinco años.

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¡Fue muy agradable abrir la revista Dinero del 31 de agosto y encontrar que el sueño de mayor competitividad es también materia de interés para Guerreros! Y efectivamente, hoy tenemos un sueño más grande, más claro y compartido entre el gobierno, la academia, el sector privado y las regiones. Muestra de esto fue la reciente edición de Expogestión, evento que llega a su tercera edición gracias al empeño y perseverancia de Gustavo Mutis y un grupo creciente de gente que creemos que es posible que Colombia dé un salto firme hacia el desarrollo.

El país ha visto cómo se ha venido construyendo una masa crítica en torno a la visión de de ser una economía de ingresos medios - altos dentro de 25 años, es decir, construir un país que le ofrezca a la siguiente generación de colombianos un ingreso per cápita de US$15.000, cinco veces más que el nivel de ingreso actual. Esto acompañado por un desempleo natural del orden del 5%, unos niveles de pobreza menores al 15%, y un cubrimiento educación técnica y superior por encima del 70%. Un nivel de prosperidad que realmente implique un cambio radical en el bienestar de todos los colombianos.

En los 70, nuestro ingreso per cápita era similar al de Chile, Irlanda, Singapur, o Portugal. Hoy todos estos países nos tomaron mucha ventaja. Como lo resaltaron los profesores Porter y Haussman, un factor clave de éxito en todos los países "milagro" ha sido tener una visión compartida: que el gobierno provea las condiciones institucionales, macro y microeconómicas, que las empresas hagan las inversiones y los ajustes en sus procesos, que la academia ajuste su oferta educativa, que los trabajadores aporten su conocimiento y experiencia, en fin, que todos los actores tengan un mismo plan de vuelo.

Ambos expertos coincidieron en la necesidad de que Colombia emprenda una transformación productiva. Sé que en el ambiente quedó la sensación de una contradicción entre ambas propuestas, pero en mi opinión son compatibles. La transformación productiva de Colombia estará jalonada por unos sectores cuya productividad es similar a la de sus pares en los países industrializados, clusters líderes en términos de productividad con estándares mundiales, que impulsen las exportaciones y sean una fuente importante de ingresos y la transformación también requiere mejoras sustanciales en la productividad de todos los sectores, especialmente aquellos que más generan empleo. Tener sectores de clase mundial no implica elegir sectores, ni dejar de lado la actividad económica actual, ni tampoco dejar toda la tarea a cargo de las fuerzas del mercado. Se trata de generar los instrumentos adecuados para que el mercado revele su información y de adoptar las políticas microeconómicas necesarias para acelerar el desarrollo de clusters de clase mundial e incrementar la productividad de todos los sectores de la economía.

El trabajo y las propuestas de Haussman muestran que para que Colombia logre mayores niveles de desarrollo no es suficiente con mejorar la calidad de lo que ya exportamos y por ende se hace necesario que nuestra economía dinamice el desarrollo de exportaciones con un mayor contenido de valor agregado o áreas tradicionales en nichos de mercado de mayor valor.

El profesor Porter reconoció la importancia de que el país esté coordinando desde distintos frentes su agenda de competitividad. Enfatizó la importancia de que estos temas no dependan solamente de entidades gubernamentales sino que la sociedad civil y el sector privado se las apropien, de manera que se consolide una institucionalidad de largo plazo. Porter resaltó también la necesidad de analizar la productividad en términos de clusters, entendiendo la complementariedad de bienes y servicios para el mejoramiento de cadenas productivas y regiones.

Adam Kahane, experto de origen canadiense que diseñó el ejercicio de planeación por escenarios de Destino Colombia y Destino Cali, entre muchos otros, enfatizó la importancia de acompañar un buen plan de trabajo con una gran dosis de razón y pasión. En otras palabras, una creación de tejido social para que esta visión permee en todos los sectores de la sociedad colombiana. Y es para eso que surgió el Consejo Privado de Competitividad, para difundir una visión, para articular esfuerzos, estudios y acciones en torno a ella y para que desde el sector privado la sociedad cuente con un faro orientado siempre en la dirección de nuestro sueño.

Todos los miembros del gobierno nacional, encabezados por el mismo Presidente de la República, reflejaron la existencia de una gran coordinación al interior del ejecutivo y se le reafirmó al país el compromiso del gobierno con la estabilidad de la institucionalidad que ha facilitado el diálogo permanente del sector público con el sector privado, los trabajadores, la academia y las regiones en pro de la competitividad.

El presidente Uribe puntualizó la importancia que tiene la confianza en el país para seguir avanzando. Evidentemente los avances en Seguridad Democrática y la estabilidad macroeconómica son ingredientes claves para consolidar esa confianza. Una política de competitividad legítima y compartida con el sector privado ciertamente será un factor fundamental para afianzarla más aún.

El doctor Fabio Valencia, quien viene coordinando el tema de la competitividad desde la Alta Consejería para la Competitividad, resaltó que toda la política de competitividad y el paquete de acciones que se defina, deberán orientar el desarrollo bajo unos claros principios de sostenibilidad, en particular en materia de medio ambiente.

Las exposiciones regionales reflejaron el grado de madurez que ha alcanzado el país en materia de competitividad. Con la vocería de sus comisiones regionales de competitividad, Antioquia, Valle, Bolívar, Bogotá y Santander expusieron una visión clara de la vocación productiva de cada una, vocación que determina la priorización en inversiones y esfuerzos tanto públicos como privados.

Los resultados del crecimiento económico de este año nos muestran que lograr la visión propuesta es posible. Es un reto para toda la sociedad colombiana que estos resultados recientes no sean un accidente histórico sino una tendencia, la sucesión de decisiones que hagan el sueño realidad. Hacer esta tendencia sostenible durante al menos 25 años necesitará un esfuerzo permanente, requerirá de la implementación de alianzas público - privadas en todos los niveles de gobierno y en todos los sectores económicos.

Ahora estamos alineando una visión compartida de manera que todos hagamos esfuerzos en la misma dirección y así el sueño no se quede en mi cabeza cuando yo llegue a anciano, sino que sea una realidad que disfruten las próximas generaciones de colombianos.



*Presidente, Consejo Privado de Competitividad
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