Opinión

  • | 2008/02/15 00:00

    Explicaciones a lo inexplicable

    La prioridad única de Uribe es la derrota militar y rendición de las Farc. Las consecuencias, los medios y los costos que se relacionen con otros campos, como la economía, son de segunda importancia.

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Dos variables macroeconómicas críticas señalan los analistas: el déficit comercial y el déficit fiscal.

Del año pasado a éste, el déficit fiscal de todo el sector público pasó de 0,7 a 1,7 como porcentaje del PIB. El saneamiento de los entes regionales contribuyó positivamente, pero el manejo del Gobierno Central subió el suyo a niveles considerados riesgosos en cualquier país. Esto porque, como cualquier particular, si tiene más gastos que recursos para cubrirlos, puede caer en dificultades para el pago de sus deudas o afectar su propio funcionamiento; incluso si contara con un crecimiento de ingresos futuros que compensara y equilibrara sus finanzas en el mediano plazo, en lo inmediato impulsa la inflación, bien sea por el lado de forzar una emisión o por competir en el mercado financiero elevando los costos del dinero.

Por orden constitucional la función del Banco de la República es disminuir cada año la inflación. Las sentencias de la Corte han precisado que ésta no es la única responsabilidad y que debe atenderse también el empleo, la tasa de interés del mercado y otras variables, pero la Junta se ha mantenido en la línea de la prioridad de la inflación sobre todas las demás. Ante la aparición de 'brotes inflacionarios', la intervención del Banco se ha concretado en un alza del interés básico, lo cual es la receta clásica y ortodoxa para intentar contrarrestar dicha tendencia. Es evidente la incoherencia y la falta de coordinación con el ejecutivo para este objetivo.

Además la amenaza de la recesión americana hace que su Banco Central (la FED) haya optado por sucesivas reducciones de su tasa de interés, lo que hace al mercado americano poco atractivo para capitales financieros especulativos (excepto los destinados a compra de empresas a precios bajos como lo están haciendo los llamados Fondos Soberanos de otros países), y hace que busquen mercados emergentes como Colombia, donde se les ofrece mayor rentabilidad. Ese ingreso de capitales internacionales transitorios es parte de los factores que, al aumentar el circulante sin responder en forma alguna a una mayor producción y oferta, inducen tanto la revaluación como la inflación aquí, en contra del fin que se busca.

Contrario a lo que el gobierno reivindica, nuestro buen momento económico dependió casi exclusivamente de condiciones externas: aportamos una mejoría en las condiciones de seguridad personal, pero, en comparación a los países equivalentes en la región, solo cuando la crisis bajo Andrés Pastrana habíamos estado peor, lo cual implica que el manejo interno no fue el más adecuado.

Vale la pena aclarar además que las mayores cifras que vemos en todos los rubros tienen algo de ilusorio puesto que la realidad es que el comportamiento del dólar hace que en el papel se vean unos crecimientos en valor que, además de no corresponder a realidades físicas, al usar cualquier otra medida de referencia no han aumentado (por ejemplo el 'incremento' de los ingresos petroleros de más del 100% en los dos últimos años, se produce mientras la producción disminuye de 600.000 barriles diarios a 520.000, y medido en euros, oro, o aún café o petróleo su valor aumenta si acaso un 20%; esto sucede con las cifras de exportación, de acumulación de reservas, etc.).

El cambio en las condiciones externas (recesión americana, bajas de sus intereses, subida al poder del Partido Demócrata, deterioro de las relaciones comerciales con Venezuela) presagian tiempos difíciles a los cuales probablemente se adicionarán los problemas que causa la revaluación.

Esta debería ser considerada como el peor daño que se le puede causar a un modelo económico basado en la globalización y el desarrollo del sector exportador. Esa variación en el valor del dólar beneficia su competitividad ante otras monedas frente a las cuales se devalúa, y a nosotros, por ser de lejos el principal socio de nuestro sector externo, nos perjudica doblemente, pues nos cierra su mercado y les entrega el interno nuestro. Resultado: la balanza comercial ha pasado de un positivo de US$1.391 millones de dólares en 2005 a un negativo de otro tanto en 2007; al mismo tiempo la solución del gobierno es dar subsidios y mantener las empresas a pérdida (floricultores, bananeros, textileros, cafeteros, etc.).

Para quienes analizan la economía colombiana, todo señala que estamos inflando unas burbujas que algún día reventarán: mientras el referencial de los créditos en Estados Unidos sea del orden de 4% (hoy ya está en 3%) y el de aquí siga por encima del 9% (hoy 9,5%) todo especulador que pueda tomará préstamos allá y los colocará aquí generando la sobreoferta de dólares que revalúa nuestra moneda. Esto hará que la balanza comercial se siga deteriorando pero al mismo tiempo suministrará en forma transitoria los recursos para cubrir su déficit. Pero esto ha llevado a que en el solo año 2007 la deuda externa privada de corto plazo aumentara en un trimestre (IV de 2006 a I de 2007) de US$4.508 a US$5.509 millones de dólares o sea, más del 20%, y entre el mismo trimestre de 2005 y 2007 la total aumentara 15%. Ante esto, el gobierno se limita a afirmar que Colombia se volvió un paraíso para la inversión gracias a la 'seguridad democrática'.

Como no menciona tampoco en relación al déficit fiscal que, además de su nivel crítico, responde a un presupuesto en el que los gastos corrientes dependen de ingresos ocasionales

-impuestos extraordinarios y la venta de activos de la Nación como Ecopetrol, ISA, Isagen, Banco Cafetero, etc.- (el famoso vender la nevera para hacer el mercado), ni que la revaluación lo ha beneficiado por disminuir en más de 30% el valor en pesos de su deuda externa, y el gasto del servicio de la deuda externa en más del 50% (puesto que además las tasas de interés bajaron a la mitad).

Ante esta situación del déficit fiscal y de la balanza comercial, parecería inexplicable la afirmación de que la economía está bajo control, que los remezones externos están descontados en los cálculos oficiales, y que no se piensa tomar ninguna medida para que algo cambie; y de otro lado, aún más desconcertante, que nada se haga respecto a la revaluación del peso. No se entiende que se permita -o incluso se acelere- el deterioro de las relaciones con Venezuela (segundo cliente de nuestras exportaciones); o que se siga equilibrando el presupuesto con enajenación de bienes de la Nación o con impuestos excepcionales; o que se complazca el gobierno con la revaluación porque le permite una mejor presentación de su gestión; o que en vez de buscar volver rentables los sectores en crisis los alimente con subsidios; o que reivindique una baja de 1% del desempleo como una mejora, sin preocuparse porque el 'empleo' en forma de rebusque aumentó el 14%.

La explicación sin embargo es sencilla, y es simplemente que la prioridad única de Uribe es la derrota militar y rendición de las Farc (no basta con que ya esté derrotada en lo político). Mientras el manejo de -y con- los medios le permita mantener el 'embrujo' y sienta respaldo mayoritario para esa guerra; las consecuencias, los medios y los costos que se relacionen con otros campos son de segunda importancia; es el caso de la economía (como el de los secuestrados).
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