Opinión

  • | 2008/06/20 00:00

    Evolución de la crisis crediticia

    Es posible que las pérdidas de crédito generadas por la crisis sub-prime en Estados Unidos solo estén a mitad de camino.

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El año pasado estalló la crisis relacionada con las hipotecas sub-prime en Estados Unidos. Así se denominan porque fueron hechas a clientes de mayor riesgo y, por lo tanto, no calificaban bajo los criterios de las titularizadoras tradicionales de crédito.

A pesar de esto, los mercados financieros desarrollaron nuevas estructuras sofisticadas para poder titularizar estos activos, denominadas Collateralized Debt Obligations (CDOs). Los papeles emitidos fueron muy demandados porque ofrecían una mayor rentabilidad a riesgos aparentemente aceptables. Esto incentivó a las instituciones financieras a prestar más agresivamente en el mercado sub-prime. Mientras que a comienzos de la década el 7% de las hipotecas originadas en Estados Unidos se consideraba sub-prime, en 2006 este porcentaje se había triplicado y llegó al 21%.

La crisis comenzó cuando la morosidad de estas hipotecas se elevó, llegando a niveles del 30%, lo que causó una desvalorización muy significativa en los títulos de los CDOs. La preocupación en los mercados financieros, generada por la desvalorización de los CDOs, se extendió a otras categorías de activos consideradas riesgosas. Como referencia, el margen de riesgo para activos calificados BB subió de 80 puntos base a 330 puntos base en un año.

Tamaño de las pérdidas? Las pérdidas reconocidas a mayo de 2008 ascienden a US$ 379 billones (miles de millones), equivalentes a dos veces el PIB de Colombia. Pero estimados de McKinsey & Co, esperan que estas pérdidas podrían llegar a US$ 1.000 billones durante los siguientes tres años, asumiendo un escenario de recesión en Estados Unidos, con severidad similar a la recesión del 2001 (ver cuadro).

Las mayores pérdidas estarían concentradas es los bancos estadounidenses (US$370 billones), seguidos de los bancos Europeos (US$180 billones) y los fondos de cobertura (US$150 millones). Las pérdidas restantes (US$300 billones) estarían distribuidas entre múltiples inversionistas.

De estas pérdidas, se estima que US$810 billones serían en Estados Unidos y US$190 billones en Europa. De las pérdidas en Estados Unidos, alrededor de US$285 billones estarían relacionadas con el mercado sub-prime, US$275 billones con otras hipotecas y préstamos a corporaciones, y los US$250 billones restantes a créditos relacionados a finca raíz comercial, autos y tarjetas de crédito.

Implicaciones? Los bancos han actuado prudentemente. Buscan nuevos capitales para fortalecer su base patrimonial y asumen posturas más conservadoras en los nuevos créditos. A mayo de 2008 ya habían conseguido US$263 billones en capital nuevo, un valor equivalente a las pérdidas reconocidas a la fecha. Si las pérdidas acumuladas para los bancos de Estados Unidos y Europa durante los próximos tres años llegan a los US$550 billones mencionados anteriormente, tendrán que conseguir una cantidad de capital adicional a la conseguida a la fecha.

La mayor prudencia de los bancos, sin embargo, ha generado una falta de liquidez en los mercados, lo cual genera las expectativas de recesión en Estados Unidos. El "contagio" de la crisis a los países en desarrollo ha sido limitado. Tan es así, que los precios de los commodities continúan disparados. Colombia, en particular, tampoco ha sufrido el "contagio" de la crisis crediticia de Estados Unidos. La desaceleración económica que estamos viviendo es indirectamente producto de la inflación causada por el auge de precios de los commodities, la cual ha buscado contrarrestar el Banco de la República con alzas en los tipos de interés.
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