Opinión

  • | 2004/10/12 00:00

    Evaluación de la Junta de la Empresa Familiar

    "Yo soy el dueño y entonces. ¿qué? ¿Quién me va a evaluar a mí?", dice Casimiro, dueño de una empresa dedicada al comercio.

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Las Juntas Directivas o Asesoras de las empresas de familia tienen un papel crucial en el desarrollo de la estrategia y ayudan a definir el curso de acción que deben tomar estas empresas. Además, juegan un papel muy importante al participar en los procesos de sucesión generacional y administrativa, y colaboran para mantener la disciplina de la familia con respecto al negocio. Con estas actividades, le agregan mucho valor al negocio.

Por lo anterior, las familias propietarias de estos negocios hacen un gran esfuerzo para definir las funciones de la Junta Directiva, para escoger meticulosamente a los miembros externos, y estudiar con cuidado las agendas de las reuniones. Se esmeran para que todo salga bien. Una vez las Juntas están en marcha, deben procurar un buen trabajo y para ello se debe incluir la autoevaluación de sus actividades, es decir, el monitoreo y las implicaciones de las decisiones que de verdad está tomando la Junta. Todas las actividades de las empresas se deben evaluar y esta evaluación no excluye el funcionamiento de su máximo órgano de gobierno, la Junta. Todo para plantear mejoras en su funcionamiento que se reflejarán en los resultados en el largo plazo.

Hace algunos días, estuve conversando con Casimiro, patriarca de una empresa familiar dedicada al comercio, sobre su Junta asesora y me hizo varios comentarios que vale la pena compartir con los lectores de esta columna. Casimiro, de 75 años, inició con la Junta asesora hace cinco años, para que le ayudara en su retiro, y me comentaba lo difícil que había sido el suministro de la información a los miembros de Junta. No fue fácil saber qué tanto y qué tipo de información entregarles, hasta que uno de ellos, don Aparicio, de grandes cualidades, se retiró de la Junta porque sentía que no se le informaba lo suficiente, pero nunca se quejó de esta situación. No acudió a los demás niveles de la organización en busca de información, y siempre llegaba a Casimiro, quien le proporcionaba la información a cuentagotas. Desde entonces, y después de que la Junta se autoevaluó en varios aspectos, Casimiro es muy cuidadoso para entregar la información que permita una buena toma de decisiones. Su lema hoy es "no atiborrarlos de detalles, pero proporcionarles lo que necesitan".

Don Casimiro me hizo otro comentario que me dejó pensando. "Gracias a los sistemas formales de evaluación de la Junta, me he dado cuenta de la importancia que tienen las agendas de las reuniones, y entendí que el suministro de información adecuado es necesario para el buen funcionamiento de la Junta". Me comentó que desde hace un par de años se va con los integrantes de su Junta a un "retiro espiritual", durante el cual hacen evalúan el funcionamiento de la Junta. Críticamente se evalúan a sí mismos:

"¿Somos una buena Junta Directiva? ¿Realmente estamos agregando valor al negocio? ¿Cumplimos los objetivos que nos propusimos al principio del año?".

Se toman los correctivos del caso y regresan del retiro con las medidas adecuadas.



"No ha sido nada fácil", murmura Casimiro. Al principio, me decía a mí mismo: Yo soy el dueño y entonces. ¿qué? ¿Quién me va a evaluar a mí? Además, los egos de todos estos señores están por las nubes. Sin embargo, esta formalidad que tenemos ahora ha permitido mejorar en varios temas, como la relación de la Junta con la gerencia y el cumplimiento de objetivos de la Junta. Realmente, nos estamos asegurando de que la Junta agregue valor al negocio. Hemos mejorado tomando las medidas correctivas y hemos creado un espacio muy valioso de autoevaluación con nuestros retiros espirituales".

Señor Empresario Familiar: ¿Por qué no hace el ensayo de establecer un procedimiento formal para que la Junta se autoevalúe? Ya verá que los "altos egos" también se dejan evaluar, pero sobre todo: aproveche su Junta y mejore en lo que pueda. Haga planes de mejoramiento con los integrantes de su Junta. Ya se ha tomado el trabajo de organizar la Junta, y ha conseguido los mejores miembros externos que ha podido. Todo esto le ha costado tiempo y dinero. ¡Manos a la obra!



dvelezm@alumn.mit.edu
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