Opinión

  • | 2005/03/18 00:00

    Estrato mata género

    Para las mujeres de clase alta, las barreras del machismo son un poco más fáciles de vencer que para las de clases populares.

COMPARTIR

La educación ha tenido un papel definitivo en la participación de las mujeres en la actividad económica, pero esa relación no ha sido tan directa y tan explícita como era de esperarse. En general, la cultura popular y la tradición establecen que a más educación más participación, y más posibilidades de éxito y ascenso en los diferentes sectores de la economía. Ese no ha sido el caso de las mujeres, que con más educación en general, y en algunos casos, con más educación que los hombres, aún siguen teniendo grandes dificultades de acceso a cargos de decisión y dirección tanto en el sector público como en el privado.

¡No es así! Saltarán contrariadas aquellas mujeres que ya están en esos cargos, algunas de ellas reseñadas en esta revista. Pero sus experiencias personales, con todo lo exitosas y brillantes que parezcan, no dejan de ser casos puntuales que no prueban una tesis contraria, sino que ejemplifican una realidad contundente: que para las mujeres de estratos altos, las barreras del machismo son mas fáciles de vencer. Es decir, en Colombia, "estrato" mata "género" en el terreno de las discriminaciones.

Pero esta situación, que suena trágica, tiene encerrada una gran oportunidad.

Mujeres exitosas, aunque sean de antecedentes privilegiados, son de todas formas mujeres en el poder. Y su presencia motiva, incentiva e invita a otras mujeres a intentar caminos no tradicionales y a seguir nuevas carreras profesionales y empresariales. Y si a su presencia se añade un grado de entendimiento y compromiso con el cambio y evolución de las estructuras y procesos que bloquean el acceso a otras mujeres de orígenes más sencillos, la necesaria transformación de la sociedad puede lograrse a pasos apresurados.

Entonces, ¿necesitan volverse feministas? No. Me pregunto ¿cómo ayudar a que las mujeres empresarias y profesionales exitosas recuperen la conciencia e identidad femenina diferente y la solidaridad que necesitan las otras mujeres para tener también oportunidades?

Ese es el reto, ya que en el camino al triunfo, parece que muchas la perdimos, o en la vida cómoda de nuestra infancia nunca adquirimos esa conciencia de cambio y de solidaridad transformadora (no de limosna).

Las mujeres tuvieron acceso masivo a la educación básica en los años 60, a la universidad en los 70 y actualmente, más mujeres ingresan, permanecen y se gradúan en casi la totalidad de las carreras existentes (según datos del ICFES).

En los años 70, con 20 años de retraso, las estadísticas laborales empezaron a mostrar una presencia importante de mujeres en las actividades económicas básicas. Solo en los 90, esa presencia comenzó a ser significativa en los campos profesionales, otra vez con décadas de rezago.

Y aún hoy, más de 50 años después del voto, las mujeres tienen una presencia poco significativa en los espacios legislativos y ejecutivos del ejercicio del poder político en el país.

Por eso, las mujeres en el poder, sea económico (empresarias, presidentas y directivas de empresa), sea legislativo (congresistas, concejalas, diputadas, ediles), sea ejecutivo (ministras, secretarias de despacho, directoras), de los medios (editoras, redactoras, periodistas), tienen una doble responsabilidad. La de su propia gestión y la de la gestión de la transformación suave y amorosa de las condiciones de acceso a otras mujeres. Sin "pater-mater-nalismos", sino con una conciencia transformadora de una sociedad que claramente pide los cambios a gritos para avanzar hacia la verdadera paz.



* Doctora en Educación.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?