Estados Unidos y la crisis latinoamericana

| 8/17/2001 12:00:00 AM

Estados Unidos y la crisis latinoamericana

La administración Bush no parece tener una estrategia frente a los graves problemas de América Latina.

por Eduardo Lora

Estancamiento o recesión en muchos países. Temores de una nueva crisis de la deuda. Manifestaciones en varias ciudades capitales. Dudas sobre la conveniencia de la democracia. Así está América Latina en este momento. Nada de esto ha sido causado por la desaceleración de Estados Unidos, por supuesto, pero ese ha sido un importante factor catalítico para que haya una sensación de crisis regional. Sensación que está siendo agravada por la aparente indolencia del gobierno de Estados Unidos.

Es sorprendente la escasa e incoherente reacción que ha producido la crisis latinoamericana en el gobierno y en la política internacional de Estados Unidos. Argentina ha padecido meses de dificultades económicas sin recibir mayor atención del Tesoro estadounidense. En cambio, Brasil obtuvo sorpresivamente un nuevo crédito del Fondo Monetario Internacional por US$15.000 millones, con el soporte de Estados Unidos. Al momento de escribir esta columna, lo único que Argentina había recibido eran señales confusas y una evidente falta de compromiso de la administración de Bush, a pesar de los enormes esfuerzos del gobierno argentino para equilibrar sus cuentas fiscales.



El entusiasmo inicial de la administración Bush por la liberación del comercio con América Latina se ha desvanecido. Hay dudas de que se cumpla la promesa de llegar a un acuerdo de libre comercio con Chile antes de fin de año, que alentaría a otros países a ir en la misma dirección. El gobierno tampoco ha hecho mayor cosa para conseguir del Congreso la aprobación del fast track, mecanismo que le daría control sobre futuras negociaciones para llegar a la prometida Area de Libre Comercio de las Américas.



Colombia ha dejado de ser el objeto central de atención de la política de Estados Unidos hacia América Latina, como lo fue al final de la administración Clinton. El Plan Colombia ha sido reorientado en varios aspectos y el equipo de Bush no ha podido impedir que el Congreso lo trasquile. Tampoco ha habido progresos en la renovación de las preferencias arancelarias para los países andinos, que son importantes para Colombia.



México ocupa ahora el lugar clave en la política de Estados Unidos hacia América Latina. Vicente Fox se ha convertido en el aliado más estrecho de Bush, quien ha afirmado que él puede ejercer una gran influencia estabilizadora en la región. Poco alentador para el resto de países que, a diferencia de México, no cuentan con las posibilidades de comercio ni con el apoyo declarado de Estados Unidos. No por coincidencia, México está inundándose de capitales, mientras otros países están atravesando una sequía más severa de lo que merecen.
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