Opinión

  • | 2009/09/04 00:00

    ¿Está pensando en crear una fundación?

    Al igual que un plan estratégico de negocios, el plan estratégico de responsabilidad social tiene que ir de lo general a lo particular y luego definir tácticas concretas para lograr algunas metas.

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Tenemos dos noticias, una buena y una mala. La buena: la responsabilidad social está en la agenda de mucha gente. Si se trata de una moda, al menos ha sido una moda perdurable, lleva casi una década. La mala: el mundo todavía no ha decantado el verdadero papel de la responsabilidad social empresarial y en un extremo todavía se confunde en algunos casos con las obligaciones legales, mientras que en el otro extremo hay simplemente casos de generosidad y solidaridad humanitaria. No tenemos una definición contundente, así como tampoco un recetario que podamos aplicar en los distintos casos.

Sin embargo, son cada vez más los casos de compañías que deciden incursionar en la RSE y crear un programa de responsabilidad social o una fundación, por convicción o por conveniencia. Y en realidad no importa, porque al igual que en muchos otros aspectos de la vida, los casos más exitosos son aquellos en los cuales se conjugan la convicción y la conveniencia. Además, si somos pragmáticos, ¿a quién le puede molestar que a alguien le convenga trabajar por temas como salud, medio ambiente, educación o derechos humanos?

Las posibilidades son diversas; se podría iniciar con un programa orientado hacia los empleados, hacia las comunidades del área de influencia, hacia apoyar programas existentes, hacia tratar de crear nuevos programas de asistencia social, o simplemente destinar algunos recursos para terceros que estén desarrollando actividades sociales con las cuales nos sintamos identificados.

¿Cómo desarrollar un programa de RSE?
Las empresas más sofisticadas deciden desarrollar un programa de planeación estratégica de responsabilidad social, que busca identificar el tipo de programas que más les conviene y más les interesa, al tiempo que definen las estrategias y tácticas para lograr los objetivos que usualmente se terminan de identificar solo después de un ejercicio de esta naturaleza. Estos programas tienen la virtud de focalizar esfuerzos, definir metas, decidir procesos y sobre todo aterrizar ese deseo abstracto de querer "hacer las cosas bien" frente a, ¿qué hacer? y ¿cómo hacerlo?

Un proceso de reflexión de este estilo, si está bien hecho, suele tener grandes implicaciones sobre las organizaciones que deciden realizarlo. Tal como lo sugieren las más modernas definiciones de responsabilidad social empresarial, la primera reflexión que se realiza es la del papel de la empresa dentro de la sociedad. No solo en términos de proveedor de productos o servicios, sino en términos del papel funcional de la misma y su contribución, o no, a la construcción de una sociedad mejor.

Lo cierto, es que muy pocas empresas entienden a cabalidad el papel que juegan en la sociedad. Muy pocas entienden que son las empresas los principales actores en la búsqueda del desarrollo sostenible, o en la destrucción del mismo.

Luego se debería realizar el proceso de planeación estratégica propiamente dicho. Este busca entender cuáles son las cosas que debemos corregir o eliminar, cuáles las que debemos mejorar y cuáles las cosas nuevas que debemos y queremos hacer. Ahora bien, esto normalmente no resulta tan fácil. Ya que siempre podemos hablar de nuestro pequeño micro mundo empresarial o podemos estar pensando en qué hacer por la sociedad y el mundo. El límite de esta frontera lo da el grado de responsabilidad e interés social que sienta cada organización, sus accionistas y sus empleados.

Solo cuando hayamos sido capaces de precisar los anteriores aspectos, podremos definir qué hacer concretamente, cómo y cuándo hacerlo. Al igual que un plan estratégico de negocios, el plan estratégico de responsabilidad social tiene que ir de lo general a lo particular y luego definir tácticas concretas para lograr algunas metas.

Lo verdaderamente novedoso es que ninguna organización debería entrar en un proceso de esta naturaleza si no tiene claro su papel en el mundo, en la sociedad, sus derechos y deberes, lo que debe esperar de la sociedad y lo que la sociedad espera de la organización.

En realidad el mundo se encuentra en pañales en la definición del papel de la empresa frente al desarrollo sostenible y la humanidad. El poder económico empresarial ha expandido su radio de acción mucho más rápido que la definición de lo que la sociedad espera de las empresas. Quizás estos procesos de definición de RSE brinden elementos de juicio para que todos definamos el lugar que debe tener la empresa frente a la humanidad.

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