Opinión

  • | 2011/04/27 00:00

    Espíritu emprendedor: cultivarlo y mantenerlo

    ¿Qué es realmente emprender y cómo pueden las familias empresarias colombianas cultivar un espíritu empresarial y llevar a cabo prácticas emprendedoras?

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En los últimos años se ha oído que las empresas de familia colombianas están próximas a enfrentar grandes cambios generacionales. Las estadísticas revelan que solo 30% de las empresas de familia sobreviven al cambio de la primera a la segunda generación y 13% al cambio de la segunda a la tercera generación. Estos datos me generan preocupación respecto a ¿cómo lograr que las empresas de familia colombianas perduren al pasar los años y al enfrentar los cambios generacionales?

Encontré que uno de los factores de gran importancia y del que poco hemos hablado es el "espíritu emprendedor". El emprendimiento, como lo plantean algunos académicos, es una herramienta que le permite a las empresas desarrollar nuevas estrategias y capacidades para competir en ambientes ambivalentes y entornos cambiantes. En una empresa familiar, el emprendimiento podría traducirse en el camino para ser una empresa familiar milenaria.

Por esto, vale la pena preguntarse qué es realmente emprender, y cómo pueden las familias empresarias colombianas cultivar un espíritu empresarial y llevar a cabo prácticas emprendedoras.

Emprendimiento o espíritu empresarial es un término generalmente asociado a la creación de nuevos negocios o empresas. Sin embargo, el espíritu empresarial va mucho más allá de iniciar nuevos negocios. Puede considerarse un estilo de vida en el que se alinean los pensamientos, valores y actitudes en un proceso de creación o renovación de productos, empresas o ideas. El espíritu empresarial, como lo afirma Gaia Marchisio, consiste en descubrir, evaluar y aprovechar nuevas oportunidades. Los empresarios pueden hacerlo a través de innovación, renovación, pro-actividad, autonomía, asumiendo riesgos o lanzando campañas agresivas en el mercado, entre otros. Además, es un proceso que puede darse en cualquier momento del ciclo de vida de una empresa, durante su creación o madurez.

Lo primero que debe hacer una familia empresaria para cultivar el espíritu empresarial es asumir los retos del emprendimiento. Al comportarse como emprendedores estarán pendientes de identificar nuevos recursos y de descubrir oportunidades para usufructuarlos. Luego, con el desarrollo de un plan de negocios, tomarán las decisiones adecuadas para obtener ventajas de los nuevos recursos y, finalmente, implementarán cambios en la empresa.

Pero para que el emprendimiento sea exitoso, debe existir un alto grado de involucramiento de la familia y una excelente labor del líder familiar.

La familia podría involucrarse usando cinco de sus competencias o recursos fundamentales: (i) capital social, esto es el fortalecimiento de la confianza, uso de contactos y buenas relaciones; (ii) capital humano, es decir, la transferencia de conocimiento entre miembros familiares, aceptación de las fortalezas y debilidades de cada individuo, motivación y educación; (iii) recursos financieros y materiales, y su capacidad de sacrificar beneficios en el presente para tener un mejor futuro. Mantener en el tiempo lo que Sanjay Goel, profesor de la universidad de Minnesota, llama disciplina financiera; (iv) capital emocional presente en forma de apoyo entre los miembros de la familia. El amor, apoyo, alegría y compasión son sentimientos y valores que incentivan la armonía emocional en la familia; (v) capital cultural como valores, legado, tradiciones y herencias.

Por otro lado, el líder sería el encargado de que la familia cultive el espíritu empresarial y desarrolle las competencias mencionadas. El buen líder logra que la familia se mantenga optimista ante los cambios y fortalezca buenas relaciones a nivel familiar, de negocio y sociedad. Para eso, debe trabajar por mantener una visión y misión a largo plazo que no se limite a la situación actual de la empresa. Además, debe monitorear constantemente, con ayuda de la junta directiva, las oportunidades de emprendimiento y planes de acción de la familia.

Señor empresario: cultivar y mantener un espíritu emprendedor en la familia empresaria le permite crear riqueza y valor agregado en la empresa. La clave para lograrlo es administrar de forma adecuada cada una de las capacidades de la familia, con la guía del líder de la familia empresarial. De esa forma se podrá contribuir a construir los cimientos de lo que podría llegar a ser una familia empresarial milenaria.

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