Opinión

  • | 2003/11/28 00:00

    Entre la esquizofrenia y la apatía

    Las preocupantes contradicciones del comportamiento político de los colombianos.

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Si hay una palabra que puede describir el comportamiento político de los colombianos, esa palabra es esquizofrenia. Su más reciente prueba es la contradicción entre el abrumador apoyo popular al Presidente y el fracaso del Referendo, que se propuso justamente como un plebiscito presidencial.

Esta aparente contradicción podría explicarse como un reconocimiento por parte del electorado de la importancia del Congreso y los partidos políticos, que en fin de cuentas deben ser los canales de discusión de las reformas fiscales y políticas que proponía el Referendo. Sin embargo, resulta que los colombianos no creen en el Congreso ni en los partidos. Según las encuestas del Latinobarómetro recolectadas a mediados de este año, menos del 9% de los colombianos confía en los partidos y solo el 13% confía en el Congreso.

Estos indicadores no difieren mucho del promedio latinoamericano (11% y 17%). Sin embargo, la desilusión con los partidos políticos es más profunda actualmente en Colombia que en ningún otro país latinoamericano. Solo uno de cada cuatro colombianos considera que los partidos políticos son indispensables para el país y solo 7% sienten alguna cercanía con algún partido político. Más aún, el 60% de los colombianos cree que la pérdida de credibilidad de la política y de los partidos es irrecuperable y no depende de quiénes estén en los cargos públicos o en las posiciones políticas. En ningún otro país se ha llegado a ese grado de escepticismo (ver el gráfico).

Aunque el apoyo por la democracia ha caído fuertemente en Colombia, el 57% de la población aún la considera la opción preferible de gobierno. Sin embargo, en una segunda prueba de esquizofrenia, los colombianos están declarándose al mismo tiempo a favor del caudillismo. En efecto, tres de cada cuatro consideran que "más que partidos políticos y Congreso, lo que nos hace falta es un líder".

Otra prueba de esquizofrenia es definirse de derecha pero votar por la izquierda. Cuando a los colombianos se les pide identificarse en una escala de izquierda a derecha, la mayoría tiende a considerarse de derecha. Entre todos los países latinoamericanos, solo Honduras tiene un electorado que se identifique más fuertemente con la derecha. Sin embargo, Lucho Garzón triunfó holgadamente para la Alcaldía de Bogotá y en otras ciudades hubo resultados parecidos.

Puede decirse que esto se debe a que en Colombia están imponiéndose el voto de rechazo y las actitudes políticas pragmáticas, más que ideológicas. Quizás. También es posible que los colombianos estemos aún tratando de entender en qué consiste la democracia o estemos explorando nuevas formas de democracia. Pero en ese proceso podemos estar corriendo riesgos enormes, como lo enseña la experiencia de Venezuela.

Con un ribete adicional: mientras que los venezolanos tienden a manifestar públicamente su descontento y a expresar sus opiniones políticas (incluso en medio de la intimidación), en Colombia es escasa la actividad política abierta y la mayoría se reserva sus opiniones políticas. Lo cual implica un riesgo adicional: que partidos políticos poco representativos y líderes poco democráticos secuestren la democracia sin que hagamos nada para evitarlo. Quizás ya está ocurriendo. Quizás nuestro problema no es esquizofrenia, sino simple apatía.



Nota: El autor está vinculado al BID, pero esta columna no compromete a esa institución.
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