Opinión

  • | 2009/09/18 00:00

    En contravía

    Estamos empeñando el futuro de todo nuestro país sin ningún tipo de consideraciones que garanticen la sostenibilidad ambiental y social. Las cifras de pobreza así lo demuestran.

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Me han gustado mucho las declaraciones de Alan Greenspan, quien fuera director de la Reserva Federal de Estados Unidos, en reciente entrevista con la BBC. Para él, los seres humanos tienen una insaciable capacidad de pensar que la prosperidad no tiene fin, en otras palabras que es infinita. Y además afirma que mientras no cambie la naturaleza humana habrá otras crisis, pero estas serán diferentes.

Además, sus declaraciones son muy pertinentes cuando de modelos de desarrollo se trata. En Colombia, por ejemplo, como en muchos otros países en vías de desarrollo, los modelos de desarrollo son cortoplacistas y por lo general están basados en la extracción de los recursos naturales -hidrocarburos y minería-. Son modelos que, ante la incapacidad de concebir el desarrollo de otra forma, deciden agotar el capital natural de un país y dejar a las generaciones futuras sin el disfrute de estas posibilidades. En otras palabras se gastan hoy el capital con el cual la naturaleza los ha privilegiado. La pregunta que queda es ¿y mañana qué?

En nuestro caso es interesante ver las cifras de 2008 sobre inversión extranjera directa para minería y petróleo, las cuales alcanzaron, según el Banco de la República, una cifra de US$3.776 millones en tanto que para otros sectores la cifra solo llegó a US$1.758 millones. En lo corrido de 2009, estas cifras alcanzan US$4.163 millones y US$709 millones, respectivamente. No cabe duda de que, primordialmente, el país le está apostando a la extracción de los recursos naturales. Y, si miramos los mapas de concesiones mineras y petroleras, ya prácticamente no hay lugar en el país que no esté concesionado. Cómo será la cosa de aterradora que hasta se han concesionado territorios indígenas y zonas dentro de los Parques Naturales Nacionales, a pesar de que la misma Constitución lo prohíbe. Estamos empeñando el futuro de todo nuestro país sin ningún tipo de consideraciones que garanticen la sostenibilidad ambiental y social. Las cifras de pobreza así lo demuestran.

Visto desde otro ángulo, la visión de desarrollo va en contravía con las tendencias mundiales. Las economías basadas en la extracción de recursos generadores de gases efecto invernadero -CO2- empiezan a ser penalizadas a nivel internacional por contribuir al calentamiento global, hoy una de las mayores preocupaciones de los dirigentes mundiales.

Muchos países han adoptado medidas en esta dirección y promueven modelos de desarrollo menos contaminantes. El impulso financiero a tecnologías más limpias y energías renovables para reducir la dependencia de los combustibles fósiles se abre paso de manera acelerada. En tanto el incremento de políticas por parte de gobiernos y empresas basadas en eficiencia energética ya es un hecho y además permiten hacer significativos ahorros económicos. Corea del Sur está invirtiendo cerca del 80% de su paquete de estímulos fiscales en medidas verdes o ambientales. El pasado mes de julio, las 17 economías más grandes del mundo, responsables del 75% de las emisiones que ocasionan el cambio climático, acordaron preparar planes de crecimiento bajos en CO2. Uno de los principales debates en las elecciones alemanas que se desarrollarán este mes está referido a un crecimiento basado en temas verdes. Esta semana el presidente francés anunció una nueva tasa para reducir las emisiones de CO2, la cual grava el consumo ciudadano de gasolina, gas, fuel y carbón para el transporte privado y los hogares. Una tasa que se elevará progresivamente. Suecia ya había adoptado una tasa similar desde 1990.

Hoy muchos países han empezado a definir sus modelos de desarrollo basados en economías bajas en emisiones de gases efecto invernadero. Costa Rica ha acordado planes neutrales en CO2 para el mediano plazo.

Ignorar todas estas realidades nos puede conducir a un modelo económico inviable en el mediano plazo. Es necesario explorar otras alternativas, con visión de largo plazo, conducentes a un modelo de desarrollo que sea más incluyente y equitativo, basado en otros atributos y potencialidades de nuestro país que garantice de manera simultánea sostenibilidad social, económica y ambiental.

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