Opinión

  • | 2009/04/30 00:00

    En el alambique del gurú

    … Una segunda cápsula argumenta sobre la necesidad de desarrollar una comunicación familiar frecuente y profunda entre los miembros…

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En días pasados se celebró en Bogotá un evento para Familias Empresarias (FE) al cual asistió como conferencista el destacado profesor Joseph Astrachan, director del Cox Family Enterprise Center de Kennesaw State University, Atlanta, y editor de la reconocida publicación Family Business Review. Fue para mi muy grato reencontrarme con mi mentor del MBA en Empresas de Familia, pero más aún con mi amigo Joe. Considerado el gurú en Empresas de Familia, Astrachan presentó a la audiencia algunos apartes de su experiencia con FE en diversos lugares del mundo que brevemente recojo con algunas anotaciones.

El éxito de la sucesión depende en gran parte del ejercicio eficiente de tres elementos: las reuniones de familia, que deben tener un carácter incluyente para favorecer la armonía dentro de la diversidad. Este encuentro familiar sostenido con una periodicidad de 4 a 6 veces al año permite recoger y discutir las inquietudes y expectativas de la familia, y a la vez fomentar la cohesión entre sus miembros y de estos con la compañía. La junta directiva o asesora que, con una frecuencia de reuniones de 3 a 6 veces por año, debe velar para que se cumpla uno de sus grandes objetivos: hacer que el Ceo cumpla lo que promete en el tiempo y con los resultados esperados por los stakeholders. La planeación estratégica que, más que un documento, es un proceso continuo de diseño y evaluación que facilita trazar el rumbo y reorientarlo continuamente, atendiendo a las discrepancias existentes entre los datos de la realidad y la ruta original trazada para alinearse con ella.

Una segunda cápsula argumenta sobre la necesidad de desarrollar una comunicación familiar frecuente y profunda entre los miembros. Conversar a menudo, pero no tener la asertividad para hacer explícita una situación incómoda (como decirle a un hermano que su hijo no trabaja eficientemente en la empresa) no es aún una comunicación constructiva. Factores culturales determinan el tipo de comunicación. En culturas de bajo contexto, el código (mensaje) es portador de la mayor parte del mensaje (culturas escandinavas y anglosajonas, por ejemplo). Su comunicación es más protocolaria, precisa y secuencial. De otro lado están las culturas de alto contexto en las cuales la mayor parte del código se encuentra en el portador, el sujeto, sus gestos. Son culturas que se desarrollaron en la abundancia, como la mediterránea, y por consiguiente pueden darse el lujo de argumentar incluso en tono fuerte pues "hay tiempo para arreglar después", riesgo que no correrían las culturas de escasez. La comunicación conlleva la unidad y esta pone en marcha una sinergia de valores que aumentan el retorno de las inversiones de la FE.

Al referirse a la dinámica familiar, el profesor Astrachan resaltó la importancia de normalizar el sistema para poder realizar una intervención significativa. En su experiencia, muchas familias veían poco factible realizar cambios importantes en sus relaciones, pues percibían su familia como una estructura disfuncional, compleja y con conflictos irredimibles. Cuando la percepción es tan negativa, todo esfuerzo por generar una mejor dinámica se convierte en self-defeating prophecy: mostrar que ninguna estrategia funcionaría. Normalizar el sistema implica hacer ver que las tensiones familiares son parte del proceso de adaptación de una familia a las exigencias externas y a luchas internas de poder que, bien orientadas, dan oportunidad a la diversidad, la sana competencia y eficiencia del sistema. Es de esperar un conflicto entre fundador e hijo cuando las curvas vitales se cruzan en el punto en que el primero está en los 60 años y el segundo en los 40, tratando este último de hacer una "marca en la historia" y el fundador no ceder aún su lugar de mando. Otras combinaciones generacionales (60, 30) articulan a un fundador dispuesto a enseñar y un heredero ávido de aprender y tomar decisiones. Comprender las expectativas individuales, teniendo en cuenta los ciclos vitales, podría traducirse en ceder y llegar a acuerdos para minimizar el desgaste y maximizar la transferencia de conocimiento, habilidades y espíritu emprendedor.

Señor empresario de familia: ¿proyecta usted una visión normalizada del sistema familiar que invite a las siguientes generaciones? ¿Promueve una comunicación frecuente, amplia y asertiva constructora de unidad familiar?

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