Opinión

  • | 2004/09/17 00:00

    Empresas y empresarios del Caribe

    El atraso económico de la Costa Caribe no se debe a la cultura empresarial costeña, que ha sido igual o mejor que la de otras regiones.

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El atraso económico de la Costa Caribe no tiene su origen en la cultura empresarial costeña, que ha sido igual o mejor que la de otras regiones. La razón hay que buscarla en la revaluación que produjo el auge exportador del café. Lo que se sabe y lo que hay que aprender de la historia empresarial de la Costa.

La principal conclusión que se puede extraer de las investigaciones académicas sobre la historia empresarial del Caribe colombiano, es que en la región se han desempeñado en distintos períodos de la vida republicana empresarios extranjeros y locales con una gran capacidad para la innovación en los negocios, para asumir riesgos e invertir en diferentes campos de la economía, tanto en forma individual como asociada. Por tanto, no parece haber evidencia de que el rezago económico de los departamentos costeños con respecto al resto del país, que se presentó a lo largo de casi todo el siglo XX, tenga su origen en la falta de capacidad empresarial de sus élites.

De lo que sí hay evidencia muy clara es del rezago económico costeño en el siglo pasado y de sus causas. En primera instancia, hay que señalar que a mediados de la década de 1920 el PIB per cápita de la Costa Caribe debía ser similar al del resto del país, de acuerdo con la información disponible para variables económicas, como los depósitos bancarios reales per cápita. Sin embargo, con el ascenso de la economía cafetera, las exportaciones de la Costa Caribe perdieron competitividad, debido a la revaluación del peso que el auge cafetero generó. Además, el reemplazo de Barranquilla por Buenaventura como principal puerto del país para las exportaciones, que ocurrió a partir de la década de 1930, llevó al estancamiento de la ciudad que desde finales del siglo XIX había sido el motor de la economía costeña.

En la literatura académica no se encuentra evidencia de una falta de capacidad empresarial en la Costa Caribe, aunque sea común encontrar alusiones en ese sentido. Incluso en ambientes académicos, repetidamente personas provenientes de otras regiones evocan las características culturales de los costeños, tanto de las clases trabajadoras como de sus élites empresariales, para tratar de explicar la falta de dinamismo económico de la región en las últimas décadas. Este tipo de análisis simplista, en el cual se señala al costeño como "el otro", por supuesto inferior ("la Costa es otro país", es ya un lugar común en el catálogo de los prejuicios colombianos), es una de las manifestaciones del triunfo económico y político que el café les permitió a las zonas andinas del país en el siglo XX.

Los juicios culturales que señalan a unas regiones como exponentes de actitudes que limitan su crecimiento económico son comunes en países con niveles de desarrollo muy desiguales. Tal vez el caso más estudiado es el de Italia, donde al Mezzogiorno, la región sur de ese país, se le señala a veces por tener una cultura donde "la sensación domina todo. se dejan llevar por la naturaleza ofuscante.". Algo así como lo que en 1934 el escritor antioqueño Luis López de Mesa le imputaba a la cultura de los costeños:



El temperamento costeño se da todo en expansivo gesto.



En poco se recata y esconde, en casi todo se pronuncia explosivamente: en el hablar, en el reír, en el amor fulminante y fugaz, en el fervor político de una hora, en el acento tribunicio de sus hombres, en el derroche de palabras, de alabanza y vituperio, de dinero, en fin, porque son de suyo generosos, gastadores, sin cuento, imprevisores. y eternamente simpáticos como toda exaltación de vida.



Los modelos de superioridad cultural regionales o nacionales surgen de imposiciones que se logran por medio del poder político y económico.

La gran ventaja de muchos de los trabajos sobre historia empresarial de la Costa Caribe es que al mostrarnos personajes de carne y hueso nos ilustran en forma clara que los estereotipos que suponen una cultura empresarial costeña homogénea, con una esencia inmutable e intrínsecamente diferenciada de la de las zonas andinas del país, no corresponde a la realidad.

A pesar de los notables avances logrados en el período 1982-2002 en los estudios sobre empresas y empresarios del Caribe colombiano todavía subsisten vacíos protuberantes. En primera instancia, hay muchísimo qué aprender y estudiar sobre el aporte de los inmigrantes árabes al desarrollo económico y a la conformación del empresariado costeño. Desde la última década del siglo XIX, los árabes se convirtieron en el grupo de inmigrantes más numeroso de la Costa norte colombiana, influyendo de manera decisiva en todas las esferas de la vida de la región. Por ello, es un tanto sorprendente que no exista a la fecha una sola monografía dedicada a estudiar la vida de un empresario árabe en el Caribe colombiano. Personas como Elías M. Muvdi, Salomón Ganem, Salim Bechara, y muchos más, tuvieron una influencia enorme en la actividad económica de la región a comienzos del siglo XX y sus vidas y actividades comerciales deberían ser investigadas para saber más acerca del impacto positivo de esa corriente inmigratoria en la Costa Caribe. Habría que tener en cuenta que tal vez porque su número fue mucho mayor que el de otros inmigrantes, los árabes se esparcieron por toda la Costa, estableciéndose también en poblaciones intermedias de gran vitalidad mercantil, como Magangué, Lorica, Sincelejo, y Ayapel.

Otro grupo que merece estudiarse es el de los judíos askenazíes, que se asentaron desde la década de 1930 en Barranquilla y que han tenido un papel protagónico en la industria y el comercio de la ciudad. También llamaría la atención sobre la necesidad de investigar a los inmigrantes franceses, ya que fueron importantes en el Sinú, sur de la Guajira y Cartagena.

También es muy importante analizar el papel de la raza en la conformación del empresariado costeño, ya que hasta la fecha no contamos con estudios que nos ilustren al respecto.

Pero quizás el mayor vacío que tenemos es en el estudio de la ganadería y los ganaderos. La ganadería fue durante mucho tiempo el primer renglón de la economía costeña. Sin embargo, encontramos muy pocos estudios de caso sobre haciendas ganaderas o ganaderos. En parte, eso se debe a que hay limitaciones muy grandes de fuentes, ya que solo en el caso de las principales había una contabilidad y unos archivos organizados. Sin embargo, deben existir entre los descendientes de ganaderos importantes de la región como Julián Patrón, Arturo García, Francisco Burgos, muchos documentos que podrían servir para el propósito de reconstruir la historia económica de la hacienda ganadera costeña. Por esa razón, pienso que en los próximos años los avances más importantes en la historia de la hacienda ganadera, y en general de toda la historia empresarial de la Costa, se harán sobre la base de fuentes primarias que en este momento deben estar en poder de las familias de la región. Ubicarlas antes de que el comején y las reducciones de espacio que implican los traslados de casas a apartamentos es un enorme reto para los historiadores interesados en esta región de Colombia.



* Gerente Banco de la República en Cartagena.
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