Opinión

  • | 2008/02/15 00:00

    Empresarios y Educación. ¿Educar para qué?

    La educación debe ser principalmente para la vida, para ayudarnos a comprender el mundo y vivir plenamente.

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Hace algunos meses la Fundación Empresarios por la Educación contrató con el doctor Jorge Enrique Vargas una investigación, análisis y consulta con empresarios y otros actores de la sociedad sobre ¿Qué es educación, quién educa y para qué educar?

Unas primeras conclusiones nos indican que la educación es la que nos permite aprender a ser humanos aprovechando el conocimiento y la experiencia que la humanidad ha recogido a través de los siglos.

Igualmente, la educación nos permite desarrollarnos como seres humanos, incorporarnos en la sociedad y desarrollarla.

Se identificaron tres grandes modalidades de educación: educación inicial (maternal - 0-5 años); educación infantil/juvenil (escolar - 5 a 20-25 años) y educación cotidiana durante toda la vida.

En la educación inicial se desarrollan las capacidades psicofísicas de los seres humanos, es la etapa en que el cerebro y el sistema neuronal se están acabando de formar y son especialmente receptivos a los estímulos, las condiciones y la intercomunicación. Es una etapa crítica, pues es similar a la configuración del hardware del computador, si no se alimenta adecuadamente, si no se estimula, se da afecto y se socializa al recién nacido, será una persona con muchas más dificultades para adaptarse en las siguientes fases de su desarrollo. En esta etapa los padres juegan un papel fundamental y son la base de toda la educación.

La educación escolar es la que transmite la herencia cultural de la humanidad. Es la que permite comprender el mundo, comunicarse, convivir y entender la forma de satisfacer las necesidades humanas.

La capacidad simbólica es la que permite conocer, entender, criticar, abstraer, relacionar y transformar la información para comprender el mundo y actuar en la sociedad, con base en esta formación y comprensión.

El modo de convivir incluye todo el desarrollo social y afectivo, incluyendo la manera de amar, comunicarse, actuar en equipo, abordar los conflictos y tomar decisiones.

El modo de satisfacer las necesidades incluye el desarrollo creativo y productivo, la capacidad de transformar la naturaleza, el uso del conocimiento, la creatividad, la productividad, la toma de decisiones y la capacidad de emprendimiento.

La educación cotidiana refuerza o modifica los valores, los modos de convivencia, las capacidades de comprender y transformar, y se da en el medio familiar, social, laboral/empresarial y político.

La educación nos permite definir una filosofía de vida que incluye creencias, valores, sentido de vida, visión, propósitos, motivaciones y actitudes. Igualmente un proyecto de vida basado en conocimientos, competencias, habilidades y hábitos para definir una orientación estratégica para escoger las áreas de desarrollo personal que son importantes para nosotros, concretando metas y planes de acción que posteriormente evaluamos y planteamos planes de mejoramiento.

A través de la educación desarrollamos un proceso de mejoramiento personal que nos permite planear, hacer, evaluar y corregir nuestro desarrollo en las distintas áreas (emocional, afectiva, espiritual, intelectual, laboral, profesional, familiar, social, física, financiera, comunitaria, cultural) avanzando hacia nuestra plena realización.

En otras palabras, la educación debe ser principalmente para la vida, para ayudarnos a comprender el mundo y vivir plenamente. Esto significa avanzar hacia la sabiduría, entendiendo por sabiduría la capacidad que tenemos los seres humanos de partir del conocimiento, y a través del pensamiento, el análisis y la reflexión apropiarnos de él para actuar y vivir consecuentemente.

La educación implica ayudar a sacar lo mejor de cada uno, guiar para que comprenda el mundo, aprenda a ser, saber, hacer, comportarse y convivir, mejorar, tener, trascender y lograr su autorrealización.
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