Opinión

  • | 2009/10/15 00:00

    Empresa, desarrollo sostenible y educación

    Para lograr el desarrollo sostenible y la prosperidad colectiva se requiere el compromiso de padres, escuelas, universidades, Gobierno, líderes políticos y religiosos, medios de comunicación, empresas y organizaciones ciudadanas.

COMPARTIR

La empresa puede ser un generador de riqueza, desarrollo, bienestar y valor o limitarse a ganar dinero, impactando negativamente a otros de sus relacionados, por ejemplo, empleados y comunidad. Puede ser muy orientada al corto plazo, obteniendo ganancias, aunque sacrifique el futuro, el entorno y su responsabilidad con la sociedad.

En el primer caso genera riqueza a través de inversión, innovación, búsqueda de nuevas oportunidades, nuevos proyectos, nuevas fuentes de empleo, pago de dividendos e impuestos.

Desarrolla a sus colaboradores con capacitación y entrenamiento, experiencia, vivencias y cultura organizacional, esta última inculca creencias y valores, desarrolla hábitos, actitudes y comportamientos.

Es motor del desarrollo económico con nuevos productos y servicios, promueve y apoya industrias y empresas proveedoras, comercializadoras y complementarias.

Aporta bienestar a sus empleados y a la comunidad con programas de nutrición, salud, educación, vivienda, cultura, recreación, civismo, "empresarismo" y colabora en la gestión de lo público.

Y genera valor para todos sus relacionados, logrando la satisfacción de consumidores, canales de distribución, empleados, accionistas, proveedores y comunidad.

Cuando analizamos que la mayor parte del tiempo estamos trabajando y nos cuestionamos sobre el sentido de la vida y nuestra actitud ante el trabajo, es frecuente encontrar dos posiciones: hay quienes ven la vida como el camino tortuoso y sacrificado y el trabajo como el yugo o castigo que hay que hacer para ganar una remuneración; y hay otros que ven la vida como la oportunidad de aprender, crecer, servir y realizarse y el trabajo como uno de los medios para lograrlo.

Entre los segundos es frecuente ver la empresa como una organización de personas con unas creencias, unos valores, una misión y una visión compartidos y todos en proceso de aprendizaje, crecimiento y desarrollo como seres humanos integrales que avanzan hacia su plena realización.

¿Qué es el desarrollo sostenible?

Es buscar el equilibrio entre el crecimiento armónico de las personas de una organización para que puedan aprovechar todas sus potencialidades y el desarrollo de la empresa no solo en lo económico, sino también en lo social y lo ambiental.

Es lograr que los empleados perciban la empresa como el mejor lugar para trabajar y desarrollarse, los consumidores estén satisfechos porque reciben productos y servicios que satisfacen totalmente sus necesidades, los canales ven la empresa como un socio confiable y rentable, los accionistas la ven como una inversión rentable y sólida, los proveedores crecen y se desarrollan en conjunto con la empresa y esta logra impactar la comunidad aportando a su desarrollo social, en una relación armónica con el entorno, utilizando eficientemente los recursos, sin contaminar el medio ambiente.

Cuando hablamos de desarrollo social surge la educación como el principal factor de transformación del individuo y de la sociedad, como la base para ser competente y competitivo.

La educación es la que permite a las personas comprender y comunicarse, convivir respetando las diferencias, satisfacer sus necesidades y responsabilizarse de la construcción de su futuro.

La educación debe orientarse hacia el desarrollo sostenible inculcando en los niños y en los jóvenes desde los primeros años la conciencia sobre su papel en la sociedad, sobre sus deberes y derechos, sobre la responsabilidad que todos tenemos de construir un mundo donde podamos convivir en armonía, compartiendo con los demás y cuidando la naturaleza y el medio ambiente, comenzando en el colegio, en la casa y en su entorno.

Para lograr el desarrollo sostenible y la prosperidad colectiva se requiere el compromiso de padres, escuelas, universidades, Gobierno, líderes políticos y religiosos, medios de comunicación, empresas y organizaciones ciudadanas convirtiéndose todos en ejemplo de respeto por la vida, la naturaleza y el medio ambiente. Es un cambio de actitud ante la vida que tiene que inculcarse desde los primeros años y que implica visión de largo plazo, priorizando el interés general sobre el particular, comprensión del individuo y de la sociedad y del rol que cada uno tenemos en la construcción de una sociedad justa, sana e incluyente.

Las empresas que ya están avanzando en el camino del desarrollo sostenible y la prosperidad colectiva pueden contribuir para aportar a las instituciones educativas y a la comunidad sus conocimientos, experiencias y buenas prácticas.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?